Denuncian desconsideración con los adultos en los Evita

"¿ES POSIBLE QUE QUIERAN DESANIMARNOS PARA QUE NO PARTICIPEMOS MAS?"

Participar en los Juegos Nacionales Evita para un adulto mayor es una experiencia inigualable, que va mucho más allá de lo deportivo. Se trata de reunirse con sus pares de todo el país, divertirse, hacer amistades y vivir el deporte de una manera diferente a la que lo hacían cuando eran jóvenes.
Sin embargo, ese disfrute puede transformarse en una pesadilla cuando desde la parte organizativa no se tiene en cuenta que se trata de personas mayores de 60 años, que necesitan ser respetadas y cuidadas como tales. Una situación de este tipo se dio la semana pasada en Córdoba, donde adultos mayores de toda la Argentina se reunieron para participar de las finales nacionales de los Evita.
Uno de los animadores de esta competencia fue el reconocido ajedrecista santarroseño Raúl Rautenberg, quien ayer relató “la triste realidad” que padecieron los adultos mayores en esta edición -la primera bajo el gobierno nacional que encabeza Mauricio Macri-, a tal punto de preguntarse si todo lo que sucedió fue hecho con la intención de desanimar a los adultos mayores a seguir participando de lo que debería ser una fiesta.

Humillación.
Rautenberg, presidente del Club Social El Círculo de Santa Rosa, enumeró varias situaciones que tuvo que soportar la delegación de La Pampa, partiendo desde el día en que llegaron al estadio Mario Alberto Kempes de la ciudad de Córdoba (lugar de las competencias), luego de viajar toda la noche. “Estuvimos en la dulce espera innecesaria desde las 8.40 (a esa hora habían llegado) hasta las 15.50, momento en el cual -por decisión acertada de nuestros delegados- emprendimos viaje a Carlos Paz”, comentó, en referencia a que su hotel estaba en la ciudad balnearia.
“En ese largo lapso de tiempo en el que no realizamos actividad deportiva alguna, debimos permanecer en el estadio (¿por qué y para qué?) con una altísima temperatura, asemejándose nuestra presencia y la de las demás delegaciones a la de un campo de refugiados, despojados de todo decoro, sensibilidad y respeto. Hacinados y martirizados hasta el grado de, en mi situación personal, transformarse en inaguantable físicamente hablando”, explicó Rautenberg mediante un escrito.
Y continuó: “Almorzar, en lo personal no almorcé, por la interminable espera debido a la absurda longitud de las colas que llegaban a más de 100 metros, cosa que se repitió en los días sucesivos. Ni hablar de las escaleras que teníamos que utilizar, ya que el servicio de ascensores del estadio no funcionaba”.
Por otra parte, el trebejista se refirió a las interminables jornadas bajo un clima agobiante en el estadio ubicado en las afueras de Córdoba, con todo lo que ello significa para una persona mayor. “Todos los días emprendíamos el viaje para desarrollar nuestra actividad deportiva desde Carlos Paz al estadio. Llegábamos 8.30, luego de recorrer 35 kilómetros, y regresábamos a las 20 al hotel que nos habían destinado”, especificó.
“En la disciplina de ajedrez -continuó-, en la cual participé, debíamos jugar tres partidas por día de una duración de dos horas cada una (a las 10, 14 y 16.30). Una verdadera maratón para los amantes del juego ciencia y una gran vergüenza y descaro de la organización nacional”.

Intención.
En ese contexto, Rautenberg responsabilizó a la organización nacional de los juegos, y lo comparó con lo que había sucedido en ediciones anteriores, cuando los adultos mayores iban a Mar del Plata (como los jóvenes) y eran tratados como corresponde.
“Fue una verdadera vergüenza y una humillación innecesaria la que recibimos por parte de la organización nacional en esta nueva edición de los Juegos Evita. Qué distinta a las ediciones anteriores, en las cuales participé por cuatro años sucesivos recibiendo un trato amable, protector, respetuoso y dignificador para nuestros adultos mayores”, señaló el máximo responsable del Círculo.
Además, remarcó que en ningún momento en esta edición apareció la imagen de Evita (Eva Duarte de Perón) junto a los carteles, y en ese sentido fue más lejos al poner en duda si todo lo sucedido había sido hecho con intencionalidad. “Me pregunto, y nos preguntábamos; ¿es posible que mentes enfermas quieran desanimarnos para que no participemos más de estos Juegos Nacionales Evita, creados para ser una verdadera fiesta del deporte?”, se preguntó.
Finalmente, y para diferenciarlos de los organizadores a nivel nacional, Rautenberg destacó el apoyo de los responsables pampeanos para con la delegación. “Deseo agradecer, en nombre de todos los adultos mayores de La Pampa, el acompañamiento de las autoridades provinciales de Deportes y de los delegados que nos acompañaron, cuidaron y respetaron; siempre atentos a alguna necesidad que se fuera presentando para dar una solución. Lo que no es nada más y nada menos que dignificar a los adultos mayores”, cerró.

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