El arte de acompañar al caballo

EL ENDURANCE ECUESTRE SIGUE CRECIENDO EN SANTA ROSA Y LA ZONA

“La clave es acompañar al caballo en sus movimientos”. La frase, que resume la simpleza y a la vez la complejidad de la actividad, pertenece a Lautaro Tridente, uno de los jinetes con más pergaminos a la hora de hablar del endurance ecuestre, tanto por sus logros deportivos como por su condición de entrenador.
¿Cómo acompañar al caballo? Con conocimiento mutuo y una conexión que no se logra de un día para el otro, sino luego de muchas cabalgatas, de largas jornadas de entrenamiento y hasta de confidencias de uno hacia el otro. “El caballo y el jinete deben ser uno mismo; son un binomio pero compiten como una unidad”, suelta Tridente, como una especie de guía básica para entender un deporte que sigue creciendo en Santa Rosa y la zona.

Apasionados.
Es sábado a la tarde y, como casi todos los fines de semana, la mayoría de los jinetes y amazonas aprovechan la ocasión para interactuar con sus caballos. El frío no es impedimento para que cada uno ensille a su compañero y comience una relación única que se extenderá por un par de horas.
Además, esta es una ocasión especial. Los integrantes de la agrupación Endurance Pampeano salen a recorrer los caminos de la zona para definir el itinerario de la próxima competencia, que se hará el 24 de septiembre, por la tercera fecha del Provincial.
El epicentro de la carrera que se viene será el campo de doma Los Tres Juanes (Toay), pero ahora el recorrido parte desde la Chacra de Tridente, uno de los tantos lugares donde muchos tienen a sus animales. Porque allí -como en el resto de las chacras o campos que se dedican a la actividad-, los ejemplares son cuidados, recreados y entrenados para la ocasión.
Un recorrido por caminos de diferente tipo sirve para confirmar el circuito a transitar. Es hora del regreso a casa y de los últimos mimos antes de soltar los caballos, para que se vayan acomodando para pasar la fría noche que se viene.
Carolina García y Zoraya Maica, integrantes de la agrupación, explican entusiasmadas los pasos a seguir para este deporte, mientras el resto termina de despedirse de sus caballos.
El anfitrión “Beto” Tridente y su hijo Lautaro empiezan a guardar algunos elementos; Juan Matilla y Mario Segovia acomodan unas monturas; Carmen Lambrecht colabora al momento de ordenar; Aldana Segovia y su caballo muestran sus talentos saltando algunas vallas; y Juanita Bueno no para de sonreír mientras se prepara para las fotos. Todos pertenecen a la familia del endurance, y a su modo muestran su pasión.
“Acá participan chicos y grandes, y con cualquier tipo de caballo, siempre que estén con la sanidad al día. Hay chiquitos que no se ven del piso y hasta una persona de 79 años que forman parte de las carreras”, explican García y Maica, organizadoras de las competencias junto a un grupo de colaboradores.
“Las carreras que hacemos en La Pampa son de 15, 30 y 60 kilómetros, y en tres categorías: menores, ‘young riders’ y mayores”, informan, “pero para las cuestiones técnicas tienen que preguntarle a ‘Beto’ y Lautaro, que son los que saben de verdad”, agregan con una sonrisa ante las consultas sobre algunas particularidades del deporte.

Especialistas.
Humberto Tridente es uno de los impulsores del endurance ecuestre en la zona, criador y entrenador de caballos, y conocedor como pocos del desarrollo que el deporte ha tenido a lo largo de los años. Su hijo Lautaro, aún muy joven, es también entrenador y uno de los jinetes destacados que ha dado La Pampa, con un campeonato nacional en su haber.
“El endurance comenzó a asomar en el país en 1995, con las marchas de caballos Arabes que se hacían en Pinamar. Después se fue afianzando como parte de la Federación Ecuestre Argentina, y a esta zona llegó en 2004, con las primeras carreras que se hicieron en el Vivero Provincial de Santa Rosa”, explica “Beto”.
Y a modo informativo agrega: “Hoy, en La Pampa es una actividad muy consolidada y con dos objetivos diferentes. Por un lado están aquellos que se dedican a criar y vender caballos al mundo (el mercado árabe paga unos 30 mil dólares por un buen ejemplar), porque los caballos argentinos son muy requeridos. Y por otro estamos nosotros, que también tenemos nuestro trabajo en la chacra, pero lo difundimos más como una actividad recreativa y familiar, que ha crecido mucho”.
Esa es justamente la meta de la agrupación Endurance Pampeano: propiciar el desarrollo del deporte como una actividad para toda la familia, en la que la relación entre jinete y caballo no se ciñe a una carrera, sino que crece con el correr de los años y despierta una pasión que sólo pueden explicar los que cada día pasan varias horas de su vida montando a sus amigos.

Los dos hasta el final
El endurance ecuestre es una actividad hípica que consiste en una carrera contra el reloj, en la que las claves pasan por la resistencia del caballo y la estrategia del jinete para que se su compañero pueda dar lo mejor de sí y siempre mantenga su condición sanitaria.
En la mayoría de las competencias promocionales (como las que se corren hoy en La Pampa), el hecho de llegar primero a la meta no significa haber ganado. Es que se prioriza la sanidad del caballo, que es revisado minuciosamente por un veterinario al finalizar cada etapa, y sólo se le permite continuar en carrera si la frecuencia cardíaca es la adecuada. Lo mismo ocurre al final, por lo que gana el ejemplar que primero baje sus pulsaciones al número indicado, aunque no haya llegado primero.
En ese contexto, el jinete debe conocer a la perfección al animal, para no exigirlo por demás y permitirle mantener sin mayores alteraciones la frecuencia cardíaca, y de esa manera establecer una regularidad que les permita avanzar y resistir sin dañarse.
“Es importante no lastimar al caballo; necesitás estar bien entrenado para acompañar cada movimiento sin golpes”, aporta Lautaro Tridente, quien a nivel nacional ha disputado carreras de larga duración (120 y 160 kilómetros), en las que sí gana el que llega primero. “Igualmente, para cruzar la meta primero es necesario llegar con ritmo y enteros hasta el final”, aclara. Porque como reza una sentencia de este deporte, “no hay nada peor para un caballo cansado que un jinete cansado”.

Caldén para Taramarca
El endurance ecuestre fue incluido el año pasado, por primera vez, en las ternas para los premios Caldén que cada año se entregan a los deportistas más destacados de La Pampa, y la distinción como la mejor del año en la disciplina recayó en Florencia Taramarca. Ella es justamente la ganadora de la segunda fecha del Provincial de esta temporada, disputado en la Chacra Los Pinos. En esa oportunidad, Taramarca se impuso en 60 kilómetros mayores; Sabrina Bessi en 30 mayores y Aldana Segovia en 30 menores. La próxima fecha será el 24 de septiembre en Los Tres Juanes.

Una relación especial
Juanita y Curioso parecen inseparables. Desde que hace cinco años comenzó a transitar por el endurance, la pequeña (que hoy tiene 11) contó con diferentes compañeros. A Curioso, un mestizo deportivo, se lo prestaron esta temporada para probarlo y hubo amor a primera vista. Lo fue ‘haciendo’ con las carreras y recientemente lo compró.