El beach voley y una imagen que trasciende al deporte

CHOQUE DE CULTURAS EN UN PARTIDO DE LOS JUEGOS OLIMPICOS

Doaa El Elghobashy y Kira Walkenhorst se suspenden en el aire. Con la red de por medio, la egipcia intenta superar el bloqueo de la alemana. El imponente estadio Arena de Copacabana es testigo. Un reportero gráfico capta el momento con su cámara y horas después la foto se viraliza por las redes sociales. En instantes recorre el mundo porque la imagen trasciende lo deportivo. Muestra un choque de culturas en el corazón de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Velo.
“He usado el velo desde que tengo 10 años. Eso no me impide hacer las cosas que me encanta hacer, y una de ellas es jugar voleibol de playa”, dijo la egipcia El Elghobashy al finalizar el partido, correspondiente a la primera ronda y que, como indicaban los pronósticos, terminó en manos de equipo alemán.
La compañera de El Elghobashy es su compatriota Nada Meawad. Las dos compiten por primera vez en la cita máxima del deporte mundial y, a diferencia del resto de las parejas del certamen, no utilizan la vestimenta tradicional de este deporte.
Las dos egipcias, avaladas por una reglamentación que cambió hace cuatro años, debutaron en Río con sus cuerpos tapados, usando una especie de burkini -un traje de baño que utilizan mujeres musulmanas-, y en el caso de El Elghobashy complementado por el ‘hiyab’ o velo islámico, que tapaba su cabeza.

Contraste.
Enfrente, las alemanas Walkenhorst y Laura Ludwig compitieron con un traje de baño de dos piezas, el bikini que usualmente visten las mujeres en el voleibol de playa.
Y el contraste fue llamativo, más allá de las tradiciones del deporte y del calor reinante en la bella zona de Copacabana, donde las mejores parejas del mundo compiten por las preciadas medallas.
A tal punto la imagen trascendió al partido en sí, que pocos repararon en que el triunfo alemán fue en dos sets, con parciales de 21-12 y 21-15. El choque de culturas superó al hecho deportivo.

Orgullosa.
La Federación Internacional de Voleibol (FIVB) modificó sus reglas a partir de los Juegos de Londres 2012 permitiendo que las parejas utilicen otro tipo de vestimenta (con mangas largas y pantalones), con el objetivo de abrir las fronteras de un deporte que, por una cuestión cultural, tenía una barrera para muchas mujeres.
“La idea era abrirlo a otras culturas”, indicó el vocero de la FIVB, Richard Baker. “La meta era que más gente juegue el deporte del voleibol”, agregó, feliz porque con esa decisión se permitió que Egipto tenga su primera pareja en el beach voley olímpico.
“Estoy orgullosa de ondear la bandera egipcia en un carnaval de naciones”, afirmó El Elghobashy al finalizar el encuentro. Y su imagen quedará en la historia.