El Desafío de los penales aportó color

“Cuando me toque a mí, que ataje en serio”, advierte con seriedad uno de los más grandes de la fila. “A mí también”, retruca su inseparable compañero como para no ser menos, confiados ambos en que pueden superar el desafío.
Al frente, los más chiquitos van pasando uno a uno y se lucen con goles de todos los colores y festejos de colección, con el puño cerrado como si se tratara de la final del mundo o con una celebración a lo Mbappé, con las rodillas al piso y los brazos cruzados.
En el arco está Braian Roston, reciente campeón de la Liga Cultural de fútbol y pieza clave para que All Boys llegue a la finalísima, atajando tres penales en la definición zonal ante Independiente de Doblas.
“Se la metí contra el palo, viste…”, acota agrandado uno de los más peques de Guardia del Monte de Toay, señalando uno de los postes que Roston deja libre para que los chicos apunten y festejen, prácticamente sin resistencia.
La fila se hace interminable al tiempo que el cielo se oscurece anunciando una tormenta que empieza a preocupar a los organizadores, que ya quieren que el desafío termine para seguir con los partidos y así evitar que el viento o la lluvia retrasen la programación.
Roston, “el gran atajador de penales” -así lo presentó el locutor-, se para firme ante algunos conocidos y deja la cortesía de lado para sacar algunos penales “a pedido”. Se presta al juego pero también muestra lo suyo.
Los dos amigos “mayores” avanzan y empiezan a ponerse nerviosos. Insisten con que el arquero se ponga serio, pero a la vez temen ser unos de los pocos que terminen el desafío sin festejos. Se desatan y vuelven a atarse los cordones, se acomodan las canilleras y se levantan las medias.
El primero acomoda la pelota, toma una corta carrera de dos pasos y saca un fuerte remate que estira la red. Mira de reojo con aire superador a Roston, que se queda parado. El segundo llega cargado de presión y lo evidencia su rostro tenso. ‘Relojea’ a su amigo, que ya relajado observa la escena desde un costado, y prefiere no mirar al arquero, que un instante después ataja su flojo disparo.
Los dos apuran el paso para retirarse inmediatamente del lugar. El que falló hace un gesto con la mano como para ningunear la situación, aunque está a punto de soltar una lágrima. El otro le cruza un brazo sobre los hombros y afirma: “Atajó en serio”.

Cierre.
El “Desafío de los penales” le puso ayer un toque de color al Torneo Gigante de fútbol infantil que desde el viernes se está disputando en el predio que All Boys tiene a la vera de la ruta 35, y que terminará hoy bien entrada la tarde con los partidos definitorios.
Más de 1.500 chicos y chicas de diferentes clubes de La Pampa y Buenos Aires forman parte de esta 28va. edición del certamen organizado por el Auriazul, que a lo largo de una extenuante jornada sabatina reunió a más casi dos mil personas entre familiares y amigos.
Hoy, en las siete canchas del predio, futbolistas de las categorías 2006 a 2012 cerrarán tres días cargados de actividad. Unos serán coronados como campeones porque así lo exige el deporte. Los otros se llevarán la misma cuota de anécdotas, goles y experiencias. Porque así lo exige el fútbol infantil.

Agradecimientos y reconocimientos.
El Torneo Gigante de fútbol infantil tuvo ayer su informal acto inaugural, en el que los organizadores aprovecharon la oportunidad para agradecer a todos los que dieron una mano y para reconocer especialmente a algunos colaboradores.
Luciano Roo (coordinador de infantiles de All Boys), Nazir Leones (inferiores) y Bruno Cazenave (representante de los padres) recordaron al pequeño Alvaro Riquelme, jugador del club recientemente fallecido en un accidente, e hicieron hincapié en el trabajo de familiares, futbolistas, dirigentes y allegados para que el torneo sea una realidad.
Además, entregaron dos camisetas del Auriazul como reconocimiento para Leo Pizarro y Darío Sequeira, dos de los incansables colaboradores de la institución.

Final.
El Torneo Gigante de All Boys estará esta tarde en plena etapa de definiciones en cada una de las categorías, cuando desde las 16.30 se enfrenten en la lejana Madrid los dos “gigantes” argentinos, Boca y River, en la superfinal de la Copa Libertadores de América. En ese contexto, y para que los chicos y sus familias no se pierdan las alternativas del gran duelo continental, los organizadores colocarán una pantalla “gigante” en el predio, donde todos juntos podrán disfrutar del superclásico.