El Tricolor festejó de la mejor manera

El partido se definió en el descuento, con el 2-1 anotado por el “Nani” Muñoz. Guerra y Urreaga marcaron los otros. Juan, de flojo arbitraje, expulsó a dos de cada lado. El Trico se cortó arriba y el Auriazul quedó lejos.
General Belgrano consiguió ayer un triunfo más que importante en su carrera por quedarse con el número uno de la zona norte, al vencer como visitante a All Boys por 2 a 1, en forma agónica, en el marco de la octava fecha del Torneo Oficial que organiza la Liga Cultural de fútbol. El clásico, disputado en el estadio de la Avenida Spinetto ante una buena cantidad de público, tuvo todos los condimentos de un partido decisivo, aunque en lo futbolístico ninguno de los dos equipos sobresalió. El Auriazul ganaba con un tanto de Sergio Guerra en la primera parte, pero el Tricolor lo dio vuelta con uno de Miguel Urreaga y otro de Fernando Muñoz en el tiempo adicional, logrando de esa manera ganar un clásico como todos sueñan, en el epílogo y como visitante.
Lo más cuestionado fue el arbitraje de Alejandro Juan, que fiel a su estilo inundó la cancha de tarjetas amarillas -es su manera de controlar los desbordes- y en este caso también mostró cuatro rojas (en todos los casos por doble amonestación), para Lucas Vassallo y Néstor Erro en el local, y para Agustín Olguín y Fernando Muñoz en la visita. Pero lo peor del árbitro -considerado el mejor de la Liga Cultural-, en este caso, es que estuvo muy celoso con cada jugada en la mitad de cancha (en cada roce cobró falta como si se tratara de básquet), y fue muy permisivo en las áreas, donde hubo agarrones e incluso manos que prefirió no sancionar.
En el juego, All Boys fue más en la primera parte, pero Belgrano creció en el complemento, se animó y, aprovechando el desgaste físico de algunos locales -jugaron 30 minutos con uno menos-, al final se quedó con tres puntos que quizás no merecía pero que se ganó con ganas y oportunismo.
El partido comenzó con el dominio de la pelota de parte de Mauro Barreiro y Guerra, que con su calidad habitual llevaron el juego al campo rival y muchas veces fueron víctimas de faltas reiteradas. Néstor Erro y Mariano Farcey “coparon” el mediocampo, el local comenzó a adelantarse y a los 13′ llegó al gol: Barreiro envió un córner al centro del área y Guerra, con un toque, puso la pelota en la red. El resto de las llegadas locales fueron remates de Barreiro, en todos los casos bien controlados por Darío Monsalvo.
En la visita no funcionó el enlace entre los mediocampistas y los delanteros -Morettini jugó muy retrasado y ninguno de los tres de punta supo acomodarse como un armador de juego-, por lo que muchas veces los dirigidos por Orfel Blanc apostaron a los pelotazos largos que fueron bien controlados por los defensores locales.
Recién cerca del final, con un cabezazo de Heber Casanova que pegó en el ángulo, Belgrano llevó real peligro. Además, en esos minutos finales del primer tiempo el Tricolor comenzó a desnudar sus problemas defensivos porque la última línea de tres empezó quedar muy sola y abierta, aunque el local no supo aprovecharlo.

Cambios.
En el complemento, la visita se paró unos metros más adelante, achicó espacios, juntó más sus líneas, generó algunas faltas cerca del área rival y así consiguió el empate. A los 11′ Casanova envió un centro y Urreaga se anticipó a todos para tocar la pelota y poner el 1 a 1.
Pero esa no fue la única buena noticia para el Tricolor, porque a los 18′ los jugadores de All Boys protestaron por una mano de un defensor en el área de la visita, y el árbitro Juan, que no cobró el penal, terminó expulsando a Vassallo.
La igualdad y esa acción hicieron reaccionar a Belgrano, que ya comenzaba a ver los fantasmas de la “paternidad” que había mostrado All Boys en los últimos tiempos, y a partir de allí se hizo dominador del juego.
All Boys también tuvo su momento, en cinco minutos en los que llegó con un cabezazo de Schaab que fue gol pero que Juan anuló por una falta de Guerra que existió, y con un tiro libre del propio Guerra que el arquero sacó al córner.
Pero en los últimos 25 minutos prevaleció el empuje del Tricolor, que sin claridad fue en busca del triunfo aprovechando el cansancio y por momentos el desorden del local, que sabía que el empate no le servía. Primero avisó Fernando Muñoz con una media vuelta que tapó Oliván y después Casanova con un cabezazo apenas afuera.
Además, en los minutos finales llegaron las expulsiones del recién ingresado Olguín (por protestar y tirar la pelota lejos) y de Erro (por un agarrón), y para el final quedó la mayor emoción. El “Nani” Muñoz le ganó a los defensores tras un pelotazo largo, trató de eludir a Oliván pero no pudo, giró con la pelota y en el segundo intento remató abajo y cruzado para poner el 2 a 1 a los 48′. El festejo del delantero, sin camiseta, con máscara y baile incluidos, le valieron la segunda amarilla, pero eso no opacó el festejo del Tricolor, que ganó el clásico, se escapó en la punta y dejó a All Boys muy lejos de todo.