Elizagoyen, una historia de superación

EL DORILENSE INTEGRA LA SELECCION ARGENTINA DE BASQUET PARA SORDOS

El dorilense Alejandro Elizagoyen (34) integra de la Selección Argentina de Básquet para personas que padecen de sordera, que se prepara para afrontar el próximo año una importante cita internacional en Turquía.
El deportista entrena en las instalaciones del club Cultural Argentino de General Pico, bajo la supervisión de Denis Casalino. Elizagoyen, que actualmente reside en Dorila, es nativo de Trenque Lauquen, ciudad de la cual se mudó junto a su familia a la edad de cinco años, luego que le detectaran hipoacusia bilateral, al igual que a su hermana Alejandra.
Elizagoyen comenzó a jugar al básquet en Toay, cuando supo vivir en Santa Rosa. En sus inicios, la práctica deportiva lo ayudó a relacionarse con otra gente, “a crecer como persona y a enfrentarme a diversas situaciones”.
Luego su familia se mudó a General Pico, en busca de una mejor educación para él y para su hermana, donde ingresó a la escuela de sordos de esta ciudad, y en esa etapa fue invitado a sumarse al básquet de Ferro Carril Oeste de Pico.
“Puedo decir que ese es el momento en el cual crecí muchísimo como jugador. Empecé a viajar, conocí mucha gente y empecé a relacionarme con chicos de mi misma edad. Conocí a personas que no tenían la misma discapacidad que yo. Eso me ayudo mucho a desenvolverme en el mundo de oyentes, y fue una tarea difícil pero sin duda un gran aprendizaje”, dijo en una entrevista realizada por LA ARENA a través de la red social.

Nuevo proceso.
Su hermana, que tiene la misma discapacidad que él, lo contactó con la Organización Cordobesa de Sordos (OCS), donde ella practicaba voley. Fue a partir de esta entidad que conoció el básquet para sordos con el cual quedó “sorprendido”.
“Yo siempre había jugado en clubes donde la mayoría del plantel era gente oyente y no es lo mismo. Es diferente la manera en la cual te comunicas, como te sentís, es otro mundo, otra cultura, difícil de explicar pero es distinto y la verdad que me encantó. Desde ese día hasta hoy que formo parte de la OCS”, dijo.
Con esta institución se prepara para disputar un tradicional torneo argentino de básquet para sordos, que se desarrollará a fin de mes en la ciudad cordobesa de Embalse.

A la Selección.
Elizagoyen, vivió en 2011 uno de los mejores momentos de su carrera deportiva, cuando Silvio Barrionuevo, quien por aquel entonces dirigía a la selección nacional de personas con sordera, tras ver su desempeño en un certamen federal, lo convocó a integrar el equipo celeste y blanco.
“En ese momento quede convocado para la preselección, y me citaron para el Panamericano que se disputaba en Brasil, pero un acontecimiento muy feliz para mí, como el nacimiento de mi hija Paloma, ocasionó mi renuncia. Sin embargo siempre tuve esas ganas de volver a estar adentro de la cancha, y fue así que en 2015 fui convocado nuevamente a la preselección por el técnico Ariel Britos”, señaló el alero de 1,78 metros de altura.
Elizagoyen contó que el año pasado estuvo entrenando con la preselección para el Panamericano que se disputo en Maryland, Estados Unidos, pero por motivos personales no pudo estar en el seleccionado de “Los Topos” (nombre con el que se conoce a la Selección Argentina de básquet para sordos), que ganó la medalla de plata.
A la vuelta de dicho certamen, el pampeano por adopción, fue convocado otra vez por Britos al equipo nacional, que ahora se prepara para afrontar las “Sordolimpíadas” que se disputarán el próximo año en Turquía.

“El deporte me ayudó a crecer”
Alejandro Elizagoyen se refirió a las enseñanzas y valores que le dejó la práctica deportiva durante toda su vida, y resaltó que su discapacidad auditiva no le significó una barrera al momento de jugar al básquet.
“El básquet para mí es un sentimiento, un deporte, una pasión, un estilo de vida. El deporte es algo hermoso, que me ayudó a crecer. Considero que sin el básquet no hubiese sido la misma persona que hoy soy. Aprendí muchísimo en todos los clubes por los que pase, uno se lleva muchas anécdota, recuerdos, y sobre todo muchos aprendizajes”, enfatizó Elizagoyen.
“El deporte es algo bueno para todas las personas, pero para la discapacidad creo que es algo aún más increíble. Uno se siente pleno, se siente capaz de todo, no hay obstáculos que lo detengan. La sordera no es en absoluto un impedimento, al contrario, una potencialidad en este juego”, aseguró.

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