“Entendí que no siempre se puede ganar”

BIANCA MONTIEL, UNA DE LAS MAYORES PROMESAS DEL ATLETISMO PAMPEANO

La atleta santarroseña, que este año se radicó en Capital Federal, aprovechó el receso escolar para volver a su ciudad, aunque no deja de lado el entrenamiento. “He aprendido a definir las prioridades del año”, dijo.
Bianca Montiel será una de las máximas figuras en los torneos a realizarse hoy en la pista de solado sintético de esta ciudad, denominados XV Copa Esperanzas y VIII Memorial Juan Carlos Vega, en los cuales se esperan más de 200 deportistas de varios puntos de esta provincia.
La atleta santarroseña, de 16 años, tienen en su haber múltiples victorias a nivel nacional. Este año se consagró campeona nacional al imponerse en los 800 metros llanos, y tiene por delante los exámenes más importantes de la temporada, que incluyen torneos internacionales, los Juegos de la Araucanía y los Juegos Evita.
Montiel vive desde el 8 de enero en el complejo del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), en Buenos Aires, tras haber obtenido una beca de parte de la Secretaria de Deportes de la Nación. En este lugar, además de continuar su carrera deportiva, asiste al colegio secundario.
Hace más de una semana, Montiel regresó a Santa Rosa aprovechando el receso de invierno en el colegio. Aunque no tuvo descanso en el aspecto deportivo; se la pudo ver entrenar todos los días en la pista del Parque Don Tomás, el mismo escenario que fue testigo de su talento desde que se inició en esta disciplina.
“Estas son mis primeras vacaciones, si las puedo llamar de alguna forma porque acá en Santa Rosa sigo con los entrenamientos de todos los días y en doble turno, cumpliendo la planificación de mi entrenador Javier Morillas. Lo lindo es que estoy en mi casa, con mi familia”, dijo Bianca, en diálogo con LA CHUECA.
-¿Cómo te ha resultado la vida en el Cenard?
-El hecho de estar lejos de mi familia fue un cambio importante. Mis padres cada vez que pudieron me fueron a visitar al Cenard y me acompañaron en los torneos. En el complejo deportivo en el que estoy me siento contenida. Este lugar está armado para que los atletas estemos bien, con gente grande dispuesta a ayudarnos.
Montiel explicó que atraviesa por un momento de su vida que todo lo que realiza diariamente lo hace convencida. “No he tenido problemas, y si atravesé por algo complicado, lo superé. He aprendido a definir las prioridades del año, y entender que no siempre se puede ganar”.
-¿Cuál es el balance a esta altura del año en el aspecto deportivo?
-Vengo teniendo una muy buena temporada, y lo más importante fue la medalla de oro que obtuve al ganar los 800 metros llanos en la Copa Nacional de Menores.
-¿Cuál es el objetivo para la segunda mitad de año?
–Tengo varias metas, como representar de la mejor forma a La Pampa en los Juegos de la Araucanía y en los Juegos Evita. También me estoy preparando para el Match Internacional de Concordia, que se realizará en el mes de octubre, y el torneo Sudamericano de menores, en noviembre, cuya sede aún no fue confirmada.
-¿Qué mensaje le dejás a los jóvenes que han elegido a este deporte?
-Comencé a los 12 años en el atletismo y hoy puedo asegurar que es un deporte muy lindo. Se viven cosas increíbles, que solamente te las puede brindar el deporte. El atletismo es uno de los deportes más honestos que existen, no hay muchas maneras de hacer trampa.

Cuerpo y alma
Montiel aseguró que para tener éxito además de entrenar, se debe correr con el alma, con la cabeza. “La primera vuelta y media de una carrera se disputa con la preparación física y los últimos 200 metros se corren con la cabeza. Llega un punto que el cuerpo no da más, y es el momento de sacar fuerzas de donde sea para alcanzar la medalla”.
Agregó: “La competencia es el momento más lindo, más emocionante. Uno descubre que toda la dedicación, el esfuerzo que hizo en los entrenamientos tiene sus frutos. Cuando estoy por largar siento las pulsaciones a mil, es algo electrizante”.

La rutina en el Cenard.
Bianca Montiel detalló la rutina que sigue a rajatabla de lunes a viernes en el Cenard: “Me levanto, desayuno y me voy a la pista a entrenar. Al mediodía almuerzo y me dirijo al colegio. Después, a partir de las 18, otra vez a la pista para completar la doble jornada. Al finalizar, me quedo adentro del complejo esperando la cena y acomodando todo para el día siguiente”.
“Los fines de semana, cuando no hay torneos, hemos salido a pasear con las chicas, pero cerca del Cenard y de forma responsable”, dijo, y agregó: “Todo lo que hago lo disfruto. Cumplir con la rutina me permite después disfrutar de los logros que tengo en una competencia”.