Estudiar y nadar como un estilo de vida

CATALINA BERRAUD TRANSITA SU TERCER AÑO EN LA UNIVERSIDAD DE LYNN, EN ESTADOS UNIDOS

La joven pampeana es una de las privilegiadas en pertenecer al mundo del deporte universitario norteamericano. Desde 2015 combina sus dos pasiones y proyecta su futuro profesional, con un Juego Olímpico y su carrera de Gestión como metas.
Pertenecer al mundo del deporte universitario norteamericano es todo un privilegio. Jóvenes de todo el planeta aspiran a ser reconocidos como estudiantes-atletas en Estados Unidos, status que les permite acceder a una educación de calidad financiada y a la vez desarrollar el deporte que los apasiona en un paso previo al profesionalismo.
La historia está plagada de deportistas universitarios que se han transformado en súper estrellas a nivel mundial, como los casos de Michael Jordan o Tiger Woods, entre otros, y también de estudiantes que a través del deporte han podido desarrollar una carrera universitaria que los ha destacado como eminencias en el ámbito científico, artístico o empresarial.
Con ambos caminos aún abiertos, Catalina Berraud transita por su tercer año en la Universidad de Lynn, en Boca Ratón (Florida), a unos 30 kilómetros de Miami. La joven toayense, de 20 años y que en estos días está visitando a su familia, llegó a convertirse en una estudiante-atleta justamente por sus excelentes rendimientos en el ámbito deportivo y académico.
Como nadadora se destacó desde chica, obteniendo logros importantes en el ámbito nacional e internacional, y como estudiante también sobresalió en su etapa secundaria, lo que le permitió ser una de las “elegidas” para ingresar al sistema de becas que hoy es clave para que pueda desarrollar sus dos pasiones.
“Me fui a Estados Unidos porque encontré la oportunidad de estudiar y nadar al mismo tiempo, algo muy difícil de hacer acá porque el sistema universitario es diferente”, resume la nadadora surgida del Club Atlético All Boys de Santa Rosa y que desde enero de 2015 vive en el país del norte.
“Allá va todo de la mano. El lugar donde estudio es el mismo donde entreno, y tanto la entrenadora como los profesores son empleados de la misma Universidad. Es un sistema muy grande y muy bien organizado”, agrega Berraud, que tiene un contrato con la NCAA (Asociación Nacional Atlética Universitaria, la misma que regula al básquet y al béisbol universitarios entre otros deportes), por el cual recibe una ayuda económica para practicar natación mientras estudia.
“En la Universidad hay un convenio mediante el cual los profesores me tienen que apoyar si tengo que faltar o llegar tarde a clases debido a alguna competencia o entrenamiento, y a la vez la entrenadora también sabe que hay épocas en las que hay que rendir finales y hay que darle prioridad al estudio. Se entienden y se complementan las dos partes. Y por eso hay épocas del año en las que uno es más deportista que estudiante, y viceversa”, explica Berraud.
Y agrega detalles de su “doble” temporada: “El primer cuatrimestre universitario comienza a finales de agosto y termina el 20 de diciembre, y el segundo arranca el 6 de enero y va hasta el 13 de mayo. Y en medio está la temporada de natación, que arranca en octubre y termina en febrero o marzo, dependiendo de cómo uno avance en las competencias”.

La nadadora.
Para Catalina Berraud, sus dos temporadas deportivas de pileta como integrante del equipo de la Lynn University se extendieron hasta marzo, porque en ambas ocasiones logró superar con éxito la etapa de Conferencia y clasificar para el Nacional, que agrupa a los mejores nadadores del país.
“El balance es muy bueno porque he ido bajando mis tiempos, que son diferentes a los de acá porque allá se mide en yardas. En el sistema universitario yo nado 1.000 y 1.650 yardas, que son alrededor de 1.000 (937) y 1.500 (1507) metros de acá. Al principio uno ve los tiempos y no tienen sentido porque las distancias son diferentes, hasta que te acostumbrás”, señala Berraud, al tiempo que reconoce que en estos años ha corregido detalles de posturas y principalmente los giros en la pared, que son clave en carreras largas como en las que interviene.
Entre sus objetivos, Catalina apunta a “bajar marcas” a corto plazo y a “estar entre las ocho mejores del país en la división” a largo plazo, siempre como nadadora de la Universidad en pileta, lo que le permite seguir estudiando.
Pero a la vez también se enfoca en las competencias de aguas abiertas, que asoman como su especialidad futura, aunque debe realizarlas por fuera de sus tiempos universitarios. “Mi idea es correr aguas abiertas para adquirir experiencia, porque sé que en la Selección Argentina tengo más posibilidades de estar como nadadora de aguas abiertas”, explica en referencia a su aspiración máxima de ir a un Juego Olímpico, con Tokio 2020 en la mira.
De todas maneras, en ese caso su estadía en Estados Unidos es por ahora una limitante. “Me interesaría que para la Selección se tenga en cuenta lo que hago allá en aguas abiertas, pero es muy complicado porque las condiciones son muy diferentes si uno nada en Miami y otro acá en Viedma, por las corrientes, la temperatura del agua o los vientos. Entonces para medirse con otros nadadores en la misma distancia no sirve que uno nade en Viedma y otro en Miami; tienen que nadar el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar para ser evaluados”, revela.

La estudiante.
En agosto de este año, Berraud comenzará a cursar la segunda mitad de su carrera de Gestión Deportiva, el otro gran objetivo de su vida universitaria. “Es una carrera de negocios, lo que acá sería económicas, pero orientada al deporte, en la que te preparan para muchas cosas, desde ser entrenador a ser representante de deportistas u organizador de eventos”, comenta la joven. Y agrega: “Allá uno hace una carrera, obtiene un título y no se casa con una profesión, sino que tiene un abanico importante de posibilidades para trabajar”.
Además de la beca deportiva a través de la NCAA por sus condiciones como nadadora, Berraud también cuenta con una beca académica que le otorgó la propia Universidad debido a sus buenos promedios en su etapa de estudiante secundaria en La Pampa. “Estudiar allá es muy costoso y si no fuera por las becas sería imposible”, añade.

– ¿Y cuando termines la carrera te quedarás en Estados Unidos?
– Sí, la idea es quedarme allá. Me quedan dos años más de Universidad y después trataré de trabajar de lo mío. Y también dedicarme de lleno a las aguas abiertas.

– ¿Qué pasa con la carrera deportiva universitaria una vez que terminás los estudios?
– Se termina también porque para competir por la Universidad uno tiene que estar estudiando allí. Aparte te dan cuatro años de legibilidad y, por más que sigas estudiando otra carrera, cuando se acaban esos cuatro años no podés seguir compitiendo para la Universidad.

Estudio y deporte.
“Van de la mano. Mi objetivo siempre fue obtener un título universitario y a la vez poder seguir nadando, algo que acá iba a ser imposible. Si me quedaba acá tenía que abandonar el deporte de alto nivel y quedarme con la duda de saber hasta dónde podría haber llegado. Ahora sigo con los dos objetivos bien arriba”, finaliza Berraud, que esta semana volverá a Estados Unidos para comenzar a prepararse para su tercera doble temporada.

Portugal.
Catalina Berraud volará este martes a Estados Unidos para comenzar a encarar la recta final de su preparación para una prueba que puede ser muy importante para su futuro: los 10 kilómetros de Setúbal (Portugal), tercera fecha del Circuito Mundial de aguas abiertas, que se disputarán el sábado 24 de junio.
“Estoy con ansias y un poco nerviosa porque es una carrera del Circuito Mundial, que tendrá muchas nadadoras olímpicas y gente de renombre en el deporte, y que me sirve mucho para obtener roce y medirme con las mejores”, analiza la deportista pampeana, que aprovecha esta época para realizar pruebas de aguas abiertas (el 13 de agosto correrá otros 10 kilómetros en Canadá), aunque por fuera de su condición de deportista universitaria y con fondos propios.
“En el futuro apuntaré a las aguas abiertas y tengo que aprovechar estas competencias, aunque es difícil estar por los costos”, agrega Berraud, que por su contrato con la NCAA debe mantener su condición de amateur, lo que significa que no puede firmar contratos con sponsors ni empresas para solventar los gastos de este tipo de pruebas que van por fuera de su calidad de universitaria.