Gol mundial del idioma inglés

PUNTO DE VISTA

Con las peculiaridades que tiene todo evento de este tipo acaba de finalizar el Campeonato Mundial de Fútbol. En su desarrollo quedó evidenciado que ya no está en Sudamérica (y mucho menos en el Río de la Plata) “el mejor fútbol del mundo”, según pregonó cierto periodismo durante tantos años; refrendando aquel un tanto olvidado dicho de que “goles son amores” los equipos del subcontinente pronto quedaron eliminados de las instancias finales del certamen.
Hubo, sin embargo, otro aspecto, quizás más importante desde el punto de vista sociopolítico pero que, a fuerza de mirarlo acabamos no viéndolo: un paso más del inglés como idioma universal. El fenómeno resultó todavía más notorio por evidenciarse en un país como Rusia que durante largo tiempo (y en cierto sentido también hasta hoy) fue enemigo declarado de los países hablantes de esa lengua y desconfió siempre de los avances del capitalialismo sobre la cultura socialista que lo regía.

Los anuncios.
El hecho es llamativo pero no novedoso: a lo largo de la historia las naciones más poderosas impusieron su idioma como una forma más de dominación a los pueblos sojuzgados, forma nada inocente por cierto ya que -si como dicen lingüistas y psicólogos- el idioma refleja la idiosincracia de un pueblo es ella la que adoptaban y compartían quienes se veían obligados para con la lengua de turno.
En la actualidad esa tendencia para con el idioma sajón se ha acentuado, especialmente porque detentan los avances técnicos y por la aplicación de la psicología y cultura de masas y es usado hasta lo absurdo por millones de personas. Por eso, volviendo al evento ruso, llamó la atención de los observadores que todos los grandes carteles indicadores -ni hablar de los publicitarios- aparecieran en inglés o dieran prioridad a ese idioma. Desde el mismo inicio del campeonato los grandes anuncios en los campos de juego anteponían los nombres o las siglas en inglés, a veces incluso precediendo al nombre del país anfitrión. Cierto que el alfabeto cirílico no parece tener la escritura más adecuada para que lo entiendan los centenares de millones de personas en todo el mundo que vieron el certamen, pero de la preminencia del inglés no hay dudas. Si hasta los chalecos de los hombres de seguridad lo portaban en primer término.

Hasta el Francia.
En realidad esa adopción idiomática por parte de los grandes organismos internacionales, de cualquier rubro que sean, ya se había manifestado fuertemente desde hace tiempo en otros países, caso de Francia. Los galos siempre han sido cuidadosos de su rico idioma y, años atrás, hasta iniciaron una campaña oficial para defenderlo del avance sajón. Fracasó por cierto y la paradójica prueba está en que el certamen de tenis (deporte cuya invención suelen atribuirse los franceses) en Roland Garrós los muchachos encargados de alcanzar las pelotas perdidas llevaban inscripto del nombre “ball boys”.
Postegados por la realidad los otros grandes idiomas del mundo, el inglés parece avanzar en forma rauda, amparado en su practicidad y la ciencia y técnica que lo expresan. Solamente el chino, tímidamente, pareciera que comienza a hacerle sombra por las mismas causas que impulsan al inglés y han dado en el mundo un impresionante avance a la nación oriental. Tiene, claro, el inconveniente de sus múltiples dialectos aunque ello no parece ser obstáculo para el empeño de los chinos, de sobra demostrado. (FR).