Independiente es el dueño del Clausura

Independiente de Doblas dio el primer gran paso. Encaminado en su ilusión de gritar por primera vez campeón de la Liga Cultural de fútbol, el Rojo se quedó con el Torneo Clausura de la Zona Norte y, aunque todavía quedan enfrente dos instancias finales, salió muy bien perfilado y fortalecido de cara a lo que viene.
Ayer, el equipo dirigido por Guido Carracedo superó 1-0 como visitante a All Boys, el ganador del Apertura, y de esa manera no sólo obtuvo el segundo certamen anual, sino que ganó la General de la Zona Norte y así se quedó con la ventaja de localía para las finales regionales, que jugará ante el mismo Auriazul desde el próximo domingo: primero en el estadio Dr. Ramón Turnes santarroseño y luego en el Enrique Parodi doblense.
En la finalísima por el Oficial ya espera Pampero de Guatraché, dominador absoluto de la Zona Sur (ganó Apertura y Clausura), que aguardará por el ganador de Independiente-All Boys para saber contra qué equipo se jugará la posibilidad de ser campeón 2018.
“Todavía no tenemos nada para festejar; falta mucho”, dijo tajante Daniel Gehl, emblema de Independiente, al finalizar el partido en cancha de All Boys. Pero el Rojo sabe que lo de ayer fue clave para afrontar lo que viene; por la fortaleza futbolística y anímica que puede significar haber superado al campeón de las últimas tres temporadas; por la ventaja de definir en casa que le dio el hecho de ganar la General; porque definitivamente demostró que, aún sin jugar muy bien, puede ganarle al Auriazul. Y esa certeza puede abrirle definitivamente las puertas del campeonato.
All Boys recibió un golpe muy duro, que deberá absorber rápidamente para mantener sus aspiraciones de defender el título. Además de la derrota, el Auriazul podría perder dos figuras importantísimas para las finales: a Mauro Barreiro por una molestia muscular (ayer salió a los pocos minutos) y posiblemente al arquero Braian Roston, que fue informado al finalizar el partido tras una protesta al árbitro Martín Lobo. Complicado.

La ventaja.
Apoyado en la ventaja de tres puntos con la que llegaba a la última fecha del Clausura, Independiente salió a la cancha de All Boys con la clara intención de cerrarse bien de mitad de cancha hacia atrás. Carracedo optó por poblar el mediocampo, por fijar la última línea cerca de Raúl Alomo y por dejar flotando al Colo Gehl y a Miguel Rosón para alguna contra.
Y la apuesta, muy arriesgada teniendo en cuenta que All Boys maneja muy bien la pelota y que la recupera en campo rival cuando se le meten atrás, finalmente le saló bien a los doblenses. Aunque mucho tuvo que ver la impericia del Auriazul, que nunca supo transformar en jugadas de gol el por momentos abrumador dominio de pelota y campo, y que una vez más sufrió la ausencia de un jugador de área como para finalizar las jugadas que genera.
Los mellizos Tenca y Antú Hernández, Jerónimo Gutiérrez, Matías Sosa, Marcelo Acosta, Tomás Arzer y compañía fueron partícipes permanentes del juego, llevando la pelota de un lado a otro y profundizando por las bandas, pero cuando llegaban al área rival terminaban en centros sin receptores o remates forzados.
Independiente, en tanto, primero hizo el trabajo sucio de defender y hacer tiempo, y poco a poco se fue soltando con algunas contras, que a medida que pasaron los minutos fueron más punzantes. Hasta que a los 44 minutos Emilio Ardohain encaró el área luego de recibir un rechazo largo y, cuando intentó enganchar ante sus marcadores, Arzer se llevó puesta la pelota y la clavó contra un palo. Con esa ventaja, con la que el Rojo empezó a liquidar el Clausura, se fueron a los vestuarios.

La polémica.
El segundo tiempo tuvo la misma tónica. Independiente avisó en el inicio con una contra de Rosón que perdió en el mano a mano con Roston, y después se dedicó a defender y a dejar correr los minutos.
En ese contexto se dio la polémica de la tarde: Antú Hernández ingresó al área de Doblas y cuando eludió a Alomo fue tocado por el arquero, pero el árbitro Lobo entendió que no fue penal.
Protestas al margen, el Auriazul insistió con la misma fórmula y, aunque le siguió faltando área, tuvo un par de chances muy claras que podrían haber significado el empate, como un tiro libre de Sosa que tapó Alomo o un cabezazo de Gastón Ceccani al palo.
El final encontró a Independiente festejando con su gente y a All Boys masticando bronca, a tal punto que una protesta de Roston podría costarle las finales, porque fue informado por Lobo. Pero ya en los vestuarios los dos tomaron conciencia de que, aunque el Rojo salió fortalecido, todavía nadie ganó ni perdió ningún campeonato. Aún falta lo mejor.