Javier Guindani denunció sabotaje en su auto de carrera

El santarroseño Javier “Tigrecito” Guindani denunció que fue víctima de un sabotaje en su Chevy el pasado fin de semana, durante la quinta fecha del Supercar Región Pampeana, que se disputó en el Autódromo Provincia de La Pampa, en Toay.
Tras haber marcado el mejor tiempo en las clasificaciones del sábado, Guindani se ubicó tercero en la primera final, a más de cuatro segundos del ganador (Eduardo Martínez), y en la segunda carrera debió abandonar.
Guindani, que llegó a los play off como uno de los principales candidatos a la corona de campeón, aseguró en diálogo con LA CHUECA que el domingo el “auto no andaba nada, tenía 10 kilómetros menos en la recta. Nos extrañó mucho que perdiera tanto rendimiento”.
Agregó que el mismo domingo, llevó el motor a Eduardo Castex, en donde su motorista, Simón Heim, lo desarmó por completo para ver qué había sucedido. “Nos encontramos que tenía todo roto, como las válvulas y los asientos de válvulas, las camisas, los pistones y los aros. Entre estos elementos había como azúcar o caramelo”.
Guindani confesó que a medida que seguían revisando, había una pasta tipo caramelo por los distintos elementos que hacen a un motor, y se había tapado todo. “Cuando regresamos a Santa Rosa, nos dimos cuenta que nos habían tirado algo en el tanque de nafta. Es como si fuera azúcar o un caramelo líquido”.
“La verdad que nos amargamos mucho porque se nos rompió un motor nuevo, que sale mucha plata. Nunca pensamos que nos podía suceder algo así”, sostuvo Guindani.
-¿En qué momento pudieron tirar algo en el tanque de nafta?
-Fue el sábado a la noche, en los boxes, en donde es obligatorio que queden los autos. Nosotros estuvimos hasta las 1.30 de la madrugada. Antes de retirarnos, precintamos la trompa para resguardar el motor, pero nos olvidamos la tapa de baúl, en donde se encuentra el tanque de nafta.
-¿Es la primera vez que te sucede algo así?
-Es la primera vez. Siempre hay rumores de que te pueden tirar algo al motor, pero de ahí que pase es algo distinto. Puedo ser polémico, tener rivalidad en la pista, pero jamás se me ocurriría hacer un daño de este tipo en el motor.
-¿Sospechás de alguien?
– Por el momento no sospecho de nadie. Ojalá me pueda enterar.
-¿Vas a seguir corriendo?
-Pese al daño que nos han hecho, todos los integrantes del equipo estamos dispuestos a no bajar los brazos. Lo único que vamos a pedir es que la carrera se dispute una semana después de lo previsto. El problema no sólo es el dinero que debemos invertir en el nuevo motor, sino que estamos muy cerca de la próxima competencia (se iba a realizar el 2 de octubre) y no tenemos tiempo para trabajar.

Propuesta.
Guindani dijo que a raíz de lo sucedido, se debería buscar una solución para que no pase otra vez. “Se podría permitir que se saquen los autos de boxes, o cerrar este espacio, que no quede nadie desde una hora determinada. Que lo hagan como el Turismo Carretera. Si alguien tiene que arreglar algo, que lo haga en otro lugar”.
“Mientras se piensa en la solución, no nos quedará otra que dejar a alguien que duerma al lado del auto los sábado a la noche. Es una vergüenza que tengamos que hacer esto para que no nos tiren algo en el motor”, dijo Guindani.

Carpas tajeadas
El año pasado, tres carpas amanecieron dañadas en los boxes del autódromo toayense, también por una de las fechas del Supercar. En ese momento, el gazebo del piloto castense Ulices Macali Becerra resultó uno de los más dañados con un tajo en uno de los costados. “La carpa fue cortada con un cuchillo, y nunca pudimos saber quién fue el responsable”, dijo ayer “Palomo” Becerra, el padre de Ulices, quien lamentó lo sucedido a Javier Guindani.