La municipalidad no otorgó habilitación para el hipódromo

MALESTAR EN EL JOCKEY CLUB POR SUSPENSION A ULTIMO MOMENTO

Con la disputa de la 61º Polla de Haras Pampeanas como atractivo principal, para hoy estaba prevista una importante reunión en el hipódromo de Santa Rosa de la que iban a tomar parte casi cien caballos de diferentes partes del país, pero que a último momento tuvo que suspenderse debido a que la municipalidad local no otorgó la habilitación correspondiente.
La decisión de postergar el espectáculo se tomó ayer, luego de que los organizadores no lograran que haya una segunda inspección en el lugar, como para corroborar que el inconveniente detectado el viernes ya había sido subsanado.
El principal problema, según informaron, fue el mal funcionamiento de un disyuntor, que horas después de ser detectado fue arreglado. Sin embargo, desde el municipio mantuvieron la negativa inicial y las carreras tuvieron que suspenderse, generando un costo económico importante para el club local, que debe hacerse cargo -entre otros gastos- del costo de los fletes por los animales, que asciende a varias decenas de miles de pesos.

Inspección.
Mariano Casaux, presidente del Jockey Club Santa Rosa y de la Comisión de Carreras del hipódromo local, explicó ayer ante la consulta de LA CHUECA que la municipalidad no les otorgó la habilitación porque “dijeron que faltaba una nota de declaración donde figuraran las autoridades del club, por un tema de la personería jurídica, que en realidad está totalmente en orden, y porque había un disyuntor eléctrico que no funcionaba, pero que ya se arregló”.
En ese contexto, Casaux señaló que cuando días atrás realizaron la inspección, no le dejaron una nota al encargado del hipódromo como para que sepa cuáles eran las cosas que había que poner en orden. Por el contrario, explicó que recién el viernes a las 11.30 les presentaron el acta que declaraba la inhabilitación por lo motivos expuestos, y adujeron que la medida no tendría vuelta atrás porque no iba a realizarse una nueva visita al club.
“Es una medida al menos rara”, se limitó a decir Casaux para evitar mayores problemas con las autoridades municipales, al tiempo que argumentó que se trataba de cuestiones menores y reparables, mucho más teniendo en cuenta que faltaban pocas horas para la realización de la reunión hípica y que ya se había puesto en marcha todo el movimiento de gente que un espectáculo como el que estaba programado genera.
Además, explicó que esta reunión en principio estaba prevista para realizarse el domingo pasado (5 de junio), y que en su momento se decidió posponerla para este domingo, no por la falta de habilitación, sino por las condiciones climáticas. “Si el fin de semana pasado no llovía, las carreras se hacían”, explicó Casaux.

Grandes pérdidas.
Más allá de la inhabilitación para que se realicen las carreras, desde el Jockey Club manifestaron su malestar por el costo económico que les generará esta suspensión, en un momento en que los clubes vienen siendo azotados por los aumentos de los gastos corrientes, con las tarifas de luz y gas por las nubes.
En ese sentido, Casaux explicó que con el dinero que se recauda en una reunión, un porcentaje se utiliza para premios, otro queda para el club y otro es para los gastos, entre los que sobresalen los de los fletes por el traslado de los animales. “Acá ya habían venido 80 ó 90 caballos a correr, y el flete hay que pagarlo igual”, señaló, y a modo de ejemplo comentó que “un viaje a Buenos Aires para trasladar un caballo cuesta unos 4 mil pesos”. “Es un golpe duro para una institución que hace las cosas bien y que tiene once empleados en regla”, cerró.

Un “golpe bajo”
Bajo el título “Golpe bajo a toda la industria del Turf”, el sitio especializado Turf Regional publicó ayer una editorial en la que explicó la situación y mostró su malestar por la medida tomada por el municipio.
“Según los dichos de su organizador, Pancho Barberena, la inspección del día viernes detectó unos cables que no eran los correspondientes en una bomba de agua; más tarde se solucionó el tema pero el inspector nunca regresó. Con el informe del funcionario como argumento, la comuna local no otorgó la autorización y en el día de hoy, luego de varios intentos para que vayan a corroborar que todo estaba en orden, se tomó la determinación de suspender”, señala la nota, firmada por el director del sitio web, Pablo Pino.
“Desde estas páginas hemos defendido, y lo seguiremos haciendo, a esta noble y bastardeada industria; hoy jaqueada por estos nuevos paladines de la Ley, que convierten al instrumento legal en letra muerta. El turf es una actividad lícita que genera puestos de trabajo genuinos y que, al igual que otras industrias, tiene un proceso para llegar al producto final de ver a un caballo en la pista; no autorizar o negar una habilitación a horas de un evento es irrazonable y arbitrario, y, como tal, carece de sustento jurídico”, agrega.

Las muertes al margen
El hipódromo santarroseño fue escenario en el último año de dos episodios que terminaron con caballos muertos. Uno ocurrió en diciembre del año pasado, cuando un ejemplar murió mientras corría una cuarta; el otro fue en febrero de este año, cuando una yegua se desvaneció una vez finalizada su competencia, y también perdió la vida. En ese sentido, Casaux desligó esta decisión de la municipalidad de aquellos episodios. “No, no tuvo nada que ver. Eso ocurre en todos los hipódromos y es un tema que merece un debate más amplio. En este caso se trata de otra cosa”, explicó.

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