“La suerte estuvo de nuestro lado”

JAVIER GUINDANI, FLAMANTE CAMPEON DEL SUPERCAR REGION PAMPEANA

La definición del título del Supercar Región Pampeana, que se llevó a cabo el pasado domingo en el Autódromo Provincia de La Pampa, en Toay, fue una de las más vibrantes que se recuerden en la historia de esta categoría, que sigue siendo la más importante de esta región del país.
Tras dos finales vibrantes, por escasos puntos, se coronó campeón Javier “Tigrecito” Guindani (Chevrolet), un joven santarroseño de 23 años, que desemracó en esta categoría luego de alcanzar el título en el Promocional Centro Pampeano en las temporadas 2009 y 2010.
Guindani llegó a la última fecha ocupando el segundo puesto en los play off, con 106 puntos, 23 menos que el puntero, Daniel Costa (Chevrolet), a quien se le escapó el certamen al sufrir la rotura de su motor (bomba de aceirte) que lo obligó a abandonar en la primera final y en la segunda su auto mostró un rendimiento por debajo del esperado para poder pelear los primeros lugares.
A Guindani no le sobró nada: terminó sexto y cuarto en las dos finales, y casi pierde el campeonato en manos de Eduardo Martínez (Dodge), el otro corredor que llegó con chances de alcanzar el título.
-La última fecha fue dramática.
-Fueron las carreras más complicadas de mi vida.
-Esta vez la suerte estuvo a tu favor.
-Sí, fue lamentable lo que le pasó a Costa. Pero bueno, a mí me tocó algo similar en la primera fecha de los play off. Costa nos había sacado una buena diferencia de puntos y comenzamos a descontar desde la carrera disputada en el circuito de Viedma. Hicimos un muy buen trabajo, y cuando quisimos acordar llegamos amontonados (en el ranking) a la última carrera. Se nos dio a nosotros.
-El toque que protagonizaste con Martínez en la primera final pudo haber sido fatal en la lucha por el título.
-Me equivoqué en esa maniobra. Martínez se pasó de largo y yo me apuré. Fue una maniobra media complicada, en la que perdí un puesto que después lo gané cuando se invirtió la grilla para la segunda final, en la que pude manotear el primer lugar apenas se largó.
-¿Qué papel jugaron las gomas en la segunda carrera?
-Fue complicado. Había largado con neumáticos para lluvia, y quizás hubiera sido mejor lisas. Creo que si hubiéramos elegido esta última opción podríamos haber peleado un poco más la carrera. De cualquier manera quedamos contentos, se hizo lo que se pudo. Sabíamos que teníamos que llegar adelante de Martínez, y rogar que Costa no se viniera para adelante.
-Al arrancar la jornada, ¿presentiste que podías ser campeón?
-No, para nada. Siempre digo que uno no puede decir nada hasta no ver la bandera a cuadros. Viné a correr sabiendo que lo debía hacer lo mejor posible.
-¿Cómo viviste las últimas vueltas?
-Sobre el final de la última carrera se me paró un poco el mundo. Cuando vi el cartel de última vuelta se me cruzaron mil cosas por la cabeza, y sabiendo que cualquier problemita el auto te deja a pata. Gracias a Dios pude dar la última vuelta tranquilo.

Sabotaje.
En la primera fecha de los play off, Guindani sufrió el sabotaje en el tanque de nafta después de haber marcado el mejor tiempo en las clasificaciones. El sábado la Chevy literalmente voló, pero el sábado sorpresivamente perdió rendimiento. En la semana, el equipo de Guindani se dio cuenta que alguien le había echado azúcar en el tanque de nafta.
“Los culpables fuimos nosotros por haber descuidado el auto el sábado a la noche. Lo dejamos solo (en los boxes), y fue un error. Lo bueno que después nos recuperamos y llegamos con chances a la última fecha, y la suerte estuvo de nuestro lado”, sostuvo.

Esfuerzo.
Guindani dijo que durante la temporada tanto él como todo su equipo hizo un gran esfuerzo. Agregó que mucha gente trabajo para que él pudiera alcanzar el título, y destacó el apoyo de los patrocinadores, de su padre Ricardo, del motorista Simón Heim, y de cada uno que se involucró en el proyecto.

La vigencia de Heim
Javier Guindani ganó el campeonato de Supercar con motores de Simón Heim, ex destacado piloto que con el tiempo se convirtió en uno de los mejores preparadores. Simón no sólo fue uno de los principales artífices del título conseguido por Guindani, sino que además fue quien preparó el motor del Torino de Gerardo Fuhr, quien el domingo, en la segunda final, ocupó el tercer puesto del podio. “Estoy bien, disfrutando de este presente”, dijo Heim con una enorme sonrisa al finalizar la tarde del domingo en el autódromo de Toay.

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