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Larga el Dakar, con menos argentinos

CON PERU COMO UNICA SEDE, COMIENZA LA CARRERA MAS DURA DEL MUNDO

Con un recorrido nuevo y exclusivo dentro de los límites de Perú, el Rally Dakar 2019 pondrá primera hoy en Lima, con la participación de apenas 26 argentinos, un tercio de los corredores que estuvieron en la edición anterior.
Principalmente por cuestiones económicas, más allá que esta vez no habrá ninguna etapa en territorio argentino, los corredores albicelestes bajaron notoriamente en cantidad pero mantienen las chances intactas de pelear por el título.
De 64 en la edición 2018, serán 26 pilotos los que compitan a partir de este domingo, una suma que asciende a 31si se le agregan los navegantes de nacionalidad argentina (copilotos de conductores extranjeros).
La máxima esperanza por sus antecedentes estará en motos, donde se destacan los hermanos Benavides (Kevin, subcampeón en 2018, y Luciano), Franco Caimi, Diego Duplessis, Alberto Ontiveros, Fernando Hernández, Matías Notti, Leonardo Cola y Sebastián Urquía.
En lo que respecta a cuatris, habrá que prestar atención a Nicolás Cavigliasso, Jeremías González Ferioli, Carlos Verza, Martín Sarquiz, Gustavo Gallego, Julio Estanguet, Santiago Hansen, Manuel Andújar y Gastón Mattarucco.
En la categoría más reciente del Rally Dakar, el UTV, inaugurada en 2017, el único piloto argentino será Juan Manuel Silva, quien ya participó en otras ediciones en auto.
Los autos volverán a tener al mendocino Orlando Terranova como representante, junto a Martín Maldonado, Omar Gándara, Ramón Nuñez, Nicolás Ricardo Zingoni y Adrián Santos.
En camiones estará el trinomio conformado por Federico Villagra, Adrián Yacopini, y Ricardo Torlaschi, quienes fueron protagonistas de la lucha por el título en 2018, pero quedaron eliminados en las últimas etapas.

Todo en Perú.
Será la 41ra. edición de la carrera motorizada «más dura del mundo», que tendrá un total de 334 vehículos inscritos y 534 pilotos y copilotos en diez etapas: 5.000 kilómetros, de los que 3.000 son especiales para un recorrido 100% en Perú, pero también ciento por ciento de arena.
Con nombres como Loeb, Peterhansel, Al Attiyah, Carlos Sainz o Nani Roma, el Dakar 2019 presenta un cartel de lujo, en una edición más corta que de costumbre y que acoge en exclusiva Perú, por primera vez en 41 años dentro de un solo país.
Según los organizadores, son 167 motos y quads, 126 autos de los cuales 30 vehículos son SxS y 41 camiones que llegaron con sus equipos para la dura competencia.
El rally pondrá primera este domingo 6 (desde las 17) con una partida simbólica desde un podio que se instalará en una playa del distrito limeño de Magdalena, donde se espera la asistencia de miles de espectadores. El primer tramo de competencia será mañana, entre Lima y Pisco, y el último con ese sentido inverso el jueves 17.

Sainz por más.
Uno de los nombres más rutilantes de esta edición es el del vigente campeón, el español Carlos Sainz, quien aseguró que buscará su tercer título en coches. «Las expectativas son claras: intentar repetir la victoria y acabar la carrera lo más alto posible», dijo Sainz, que correrá su duodécimo Dakar con su compatriota Lucas Cruz como copiloto.
«Estamos convencidos que sí (volver a ganar). Pero primero hay que correr y luego celebrar», indicó el madrileño, que piloteará un Mini Buggy con el número 300.
Tras la presentación de su equipo en una tienda de autos en Lima, Sainz manifestó que sus compañeros de equipo están preparados para hacer una buena carrera en las dunas y desiertos extremos del Perú.
Sainz y los franceses Stéphane Peterhansel y Cyril Despres han conseguido un total de 20 victorias en el rally. Se les considera leyendas del Dakar. «Tenemos que ser un poco pacientes para hacer una buena carrera. Sino no soy yo, que algún compañero mío pueda darle a Mini esta carrera», comentó el experimentado piloto de 56 años, que ganó el Dakar en 2010 y 2018.

Una fiesta que duró diez años.
Desde que el Rally Dakar recaló en Sudamérica, en 2009, Argentina había sido el único país que lo había albergado en sus diez ediciones, además de ser el que más largadas y llegadas había tenido: las de 2009, 2010, 2011, 2012, 2015 y 2016.
A lo largo de los 10 años, la competencia pasó por 13 provincias argentinas (entre ellas La Pampa) y 26 ciudades (Santa Rosa fue sede del primer campamento en la edición inaugural de Sudamérica). De esa decena de ediciones, Buenos Aires fue siete veces la sede de largada y de llegada, haciendo de Argentina un punto clave para el evento más exigente del mundo motor.
Y al finalizar cada edición, los organizadores se mostraban felices por el impacto económico que el paso del Dakar había tenido en el país y en cada región en particular, donde había innumerables acciones solidarias con proyectos sociales, construcciones de casas o aportes para diferentes causas. Y todo eso, además de entregar un evento único a los argentinos, de manera gratuita para todos los que querían acercarse a la vera del camino, y de mostrar el país al mundo durante dos semanas consecutivas. «Una publicidad mundial imposible de pagar de otra manera», aseguraban una y otra vez.
Sin embargo, el gobierno de Mauricio Macri esta vez le bajó el pulgar a la competencia y por primera vez Argentina -y los argentinos especialmente- quedaron fuera de la fiesta. La decisión -aunque nunca lo explicaron claramente- tuvo que ver con un tema presupuestario, argumento que choca de frente contra los números finales de cada edición: ganancias millonarias (unos 100 millones de pesos por edición), promoción turística (más de mil horas de difusión televisiva por año para 190 países) y la posibilidad de disfrutar de un evento único, algo no menor si se tiene en cuenta que todo el país pudo ver pasar gratuitamente el Dakar.
En contrapartida, el gobierno nacional está trabajando desde hace tiempo para traer nuevamente a Argentina a la Fórmula 1 Internacional, otro evento de primer nivel mundial, que tiene un costo igual o superior al Dakar, pero del que sólo disfrutan en vivo quienes pueden pagar las altísimas entradas y que deja ganancias sólo para la ciudad sede y los organizadores extranjeros. Divertimento y negocio para unos pocos. (NA)