Los González, una familia de campeones

Los González son sinónimos de fútbol. José Edgardo, más conocido como el “Topo”, trascendió los límites de la ciudad y el país gracias a su categoría; pero nada tienen que envidiarle sus cuatro hermanos varones, Néstor, Walter (“Tato”), Orlando (“Hongo”) y Ricardo (“Chichín”), quienes también regaron las canchas pampeanas con su talento.
Todos fueron, son y serán apasionados por el deporte más popular de los argentinos, al igual que el resto de una numerosa familia en la que padres, hijos, tíos, primos y allegados juegan al fútbol o lo enseñan, y generalmente bien.
Una muestra de ello se puede obtener de lo que ocurrió en este 2016 que se está yendo, porque hubo cuatro integrantes de la familia que se consagraron campeones en diferentes ámbitos; unos como entrenadores en pleno crecimiento y otros como jugadores que van pasando de ser promesas a realidades.
El propio “Topo” González se dio el gustazo de consagrarse en el torneo de Primera “B” de la Liga Cultural como DT de Sarmiento y su hijo, Ignacio “Nacho” González, se coronó campeón como jugador de la reserva del mismo Sarmiento. A la vez, Gustavo “Luchy” González (uno de los sobrinos del “Topo” e hijo de “Chichín”) fue el entrenador del All Boys campeón del Oficial de la Liga Cultural de fútbol; mientras que el hijo de “Luchy”, Enzo González, se consagró como campeón del Apertura de la Liga del Sur de Bahía Blanca destacándose en su equipo, Bella Vista.

Inolvidable.
“Para mí fue un objetivo conseguido. Dejar a Sarmiento en Primera era un logro que tenía que cumplir, y después de mucho trabajo lo logramos”, sintetizó el “Topo”, el anfitrión en el habitual punto de reunión de los cuatro campeones, donde cada fin de semana comparten tardes de pileta, asados, charlas y, obviamente, fútbol. “Era una deuda que tenía y la saldé”, agregó el DT de 50 años, campeón con el Azul, que se quedó con el torneo de ascenso y desde el año que llega jugará nuevamente en la máxima categoría de la Liga Cultural.
“Yo también lo tomo como un año positivo porque logré un campeonato con mis compañeros”, dijo a su turno “Nacho”, jugador de la reserva del propio Sarmiento que se quedó con el título de su categoría. “No se me dio llegar a debutar en Primera (donde dirigía su padre), pero tengo que seguir peleando por ese objetivo”, se anticipó el joven, que a los 17 años ya muestra los atisbos del talento heredado de papá.
“En mi caso tengo la responsabilidad de dirigir a uno de los grandes, sino al más grande de La Pampa, y por lo tanto estamos obligados a ganar todo”, señaló “Luchy”, quien a sus 42 años ya logró algo que muchos técnicos envidiarían: ser campeón del Oficial de la Liga Cultural con All Boys. “Los objetivos se consiguieron sobradamente, se dejó al club con la posibilidad de jugar otro Federal “B” (fue uno de los asistentes de Sergio Guerra en ese plantel), y se consiguió el título local muy merecidamente”, agregó el ascendente DT.
“Fue un año muy bueno, importante en todo sentido. Llegué a un club nuevo y tuve que arrancar de cero, pero pude integrarme rápidamente a un gran grupo, anduvimos bien en el torneo y también hicimos muy buena campaña en el Federal B”, resumió Enzo (21), la “joya” familiar del momento, que no sólo condujo a Bella Vista al campeonato bahiense, sino que además fue reconocido como el mejor jugador del año en la Liga del Sur.

Tradición.
La charla futbolera transcurre por el ayer y el hoy, la actualidad pampeana, la necesidad de emigrar para crecer en otro nivel y los sacrificios que implica el hecho de ser jugador en un ámbito como el nuestro. Y todo lo dicen con pasión, como viviendo dentro de una cancha, como si en la familia fuera imposible no sentir algo especial a la hora de hablar de fútbol.
“Obviamente que cuando vos tenés dos hijos varones, es muy lindo ver que juegan al fútbol, más allá de que uno no sepa si seguirán tus pasos como jugador”, señala el “Topo” al referirse a la tradición familiar de jugar a la pelota. “Uno no sabe si jugarán bien o no; uno lo que quiere es que jueguen, que hagan deportes. Y lo hagan bien, mal o como les salga, es un orgullo que jueguen al fútbol. Y que ‘Nacho’ haya salido campeón en tercera quiere decir que vienen haciendo bien las cosas. Que se divierta y juegue es fundamental, después se verá hasta donde llega”, agregó el “baboso” papá.
“Coincido en todo. Lo más importante es que hagan deporte, porque te ayuda a crecer, te socializa, te mejora. Y como siempre les digo a mis hijos, jamás tienen que renunciar al don de gente”, amplió “Luchy”, no menos orgulloso que su tío al referirse en su caso a Enzo. “A uno que lo acompañó desde chico y que sabe del sacrificio que ha hecho para estar donde está, ver hoy su realidad no hace más que llenarlo de orgullo”, agregó.
La palabra de los chicos, a su turno, denota sin dudas una “bajada de línea” natural, casi sanguínea de relación con el fútbol. “Desde que tengo recuerdo estoy con una pelota. Eso no quiere decir que tenía que jugar al fútbol, porque podría haber seguido con otra cosa. Pero siempre me gustó y si tenía que estar tres horas con la pelota, estaba. Después, a medida que sos más grande hay otras cosas que involucran al fútbol y que debés ir agregando, porque con solo patear una pelota no alcanza”, resume con sabiduría Enzo.
Y su primo “Nacho” agarra por el mismo camino: “Desde que soy chiquito estaba en una cancha de fútbol. A mi papá no lo alcancé a ver jugar profesionalmente, pero sí con los amigos o en los campeonatos de profesionales, y siempre estuve ahí. Yo primero empecé con básquet, pero cuando me dijeron si quería jugar al fútbol, no dudé porque es mi pasión”.

A jugar.
La tarde se va escapando con el año y es hora de abandonar los balances para enfocarse en lo que viene. Por un lado llega un 2017 en el que “Nacho” buscará “debutar en Primera”; en el que Enzo intentará dar un paso más en su sueño de “fútbol grande”; en el que “Luchy” tratará de consolidarse como un técnico campeón en un equipo “con más exigencias aún”; y en el que el “Topo” pretenderá instalarse definitivamente como un DT de prestigio en la Liga Cultural.
Por otro lado, y en lo inmediato, llega la hora de otro fútbol-tenis. Los cuatros saltan a la cancha y juegan mezclados (aunque todos son lo mismo), con el “Topo” sacando una tajada mayor al quedarse con Enzo, el que hoy saca diferencias en ese terreno. Y juegan con dientes apretados, como en cada cancha; pero con la satisfacción de hacer lo que los apasiona, lo que aman desde que nacieron, lo que en este 2016 los llevó a coronarse como campeones.

Maneras de compartir
El “Topo” y “Nacho” han compartido casi toda la temporada juntos, uno dirigiendo a la Primera de Sarmiento y el otro jugando en la Reserva, lo que significó un disfrute “extra” más allá de los campeonatos logrados. “Era hermoso salir de la escuela y poder ir a entrenar con mi papá; tenerlo cerca para que me de un consejo; terminar de jugar los domingos y cambiarme rápido para ir a ver a su equipo…, y ni hablar del abrazo del final”, comenta “Nacho” con ternura. Y su papá agrega: “Lo pude ver jugar algunas veces mientras preparábamos nuestro partido y verlo crecer y hacer lo que le gusta es hermoso”.
Diferente fue la manera de compartir la cancha entre “Luchy” y Enzo, porque se enfrentaron dos veces en el Federal “B” durante los partidos All Boys-Bella Vista (1-1 en Bahía Blanca y 0-0 en Santa Rosa). “Lamentablemente nos tocó enfrentarnos y en esos partidos vivimos sensaciones raras”, dijo el DT. “Fueron distintos a cualquier otro porque querés ganar y a la vez que al otro le vaya bien. Pero uno, por cuestiones obvias, tiene que guardar su lugar”, cerró.

El fútbol de ayer y hoy
“Es más fácil jugar ahora que antes”, dispara sin miramientos el “Topo” y desata una de las tantas discusiones de la tarde. “Hoy se prioriza el correr”, agrega, y como ejemplo pone a Román Riquelme y Carlos Tevez como “los que marcan la diferencia porque son los más pensantes y no los que más corren”. Los chicos no se animan a contradecirlo, pero Enzo resalta que “hoy sobresale el que está más rápido y potente, algo que hace al fútbol, pero lo hace menos vistoso que antes”. El cierre lo hace “Luchy”, que se lamenta por la “locura” de hoy, y sentencia: “El que juega bien al fútbol lo hace en cualquier época”.