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Los mejores en acción

Hablar de pádel es hablar de Fernando Belasteguín. El bonaerense fue durante más de 16 temporadas el mejor jugador del mundo y hoy, a los 39 años, sigue mostrando un talento inmenso en el más alto nivel del planeta.
Icono de esta disciplina en Argentina y en el mundo, «Bela» visitó ayer Santa Rosa para realizar una exhibición en el Cristal Pádel Club, donde brilló con su categoría junto a Federico Chingotto y los puntanos Maxi Sánchez y Sanyo Gutiérrez, quienes hoy componen la mejor pareja del planeta.
El oriundo de Pehuajó fue el más ovacionado al ingresar al complejo, que lució repleto y fue testigo de una verdadera fiesta del pádel, en la que los pampeanos tuvieron la oportunidad de ver a los más destacados jugadores de una especialidad que sigue creciendo a pasos agigantados.
Antes de salir a la cancha, el apodado «Messi del pádel» habló con LA CHUECA sobre sus inicios en el deporte, y destacó a nuestra provincia como la que le permitió dar el salto hacia una carrera profesional que lleva casi 25 años de cosechar éxitos.
«Acá se puede decir que se inició todo lo que después fue mi carrera. En el ’92 vine a jugar los Nacionales con Lucio Ranocchia, en la cancha de Macachín, y allí me vio el papá de Matías Díaz, que fue el entrenador que dos años después me llevó a jugar a nivel profesional», recordó Belasteguín.
«Todo comenzó acá», insistió. «Antes jugaba torneos zonales, hasta que en ese Nacional que ganamos en Macachín -donde recuerdo que dormíamos en la cancha de paleta- me vieron y dijeron ‘este gordito debe tener condiciones’. Al año siguiente me fui a Buenos Aires y en el ’95 comencé mi carrera profesional», agregó Belasteguín.
«Y por eso considero que Santa Rosa es como mi segunda casa, porque hay gente como la familia Jubete, como Nahuel Kraemer o toda la familia del pádel que me conoce desde hace más de 25 años, cuando no era profesional, y siempre estuvieron», completó.

Una marca.
Belasteguín habla con un acento mezcla de argentino con español, porque su vida deportiva transcurre desde hace 18 años en el país ibérico. Allí se organiza el World Padel Tour (WPT), el torneo que reúne a los mejores del planeta y que lo tiene a «Bela» como uno de los principales animadores cada temporada, con excepción de la última, en la que una lesión en un tendón lo mantuvo más de cuatro meses fuera de las canchas.
«Pese a esta lesión, soy un agradecido. Las lesiones son las compañeras de viaje de todo deportista y yo he tenido muy pocas. El cuerpo me permitió dejar una marca de 16 años y 8 meses consecutivos siendo el número uno del mundo. Si esta lesión me hubiera pasado diez años atrás, no me hubiera dejado…», reflexionó el ganador de cinco campeonatos del mundo.
«En el deporte es muy difícil ganar partidos, más difícil es ganar torneos y ser número uno es para muy pocos. Y yo he tenido la suerte de dejar una marca», agregó quien fuera, con 22 años, el número uno más joven de la historia.
– ¿Hay «Bela» para rato?
– El cuerpo es el que va a marcar el retiro. Quizás tengo el defecto de que no puedo disfrutar nada porque mi cabeza tiene la obsesión de ser mejor día a día. Mi cabeza me pide siempre mejorar, por eso digo que el cuerpo es el que me va a parar. Y cuando llegue el momento del retiro seguramente echaré la vista atrás y me daré cuenta de que en el pádel lo hice bien. Pero ahora no disfruto, quiero mejorar.

«Grande como su corazón»
En el cierre de la charla con LA CHUECA, mientras autografiaba su libro («Bela. Esta es mi historia», con prólogo de su amigo Andrés Iniesta), Fernando Belasteguín habló de la importancia de contar con un complejo como el Cristal Pádel Club que la familia Jubete tiene en Santa Rosa: «Es uno de los mejores de Argentina. Es un club tan grande como lo son los Jubete de corazón. Los conozco desde hace 26 años y solamente he escuchado hablar bien de todos ellos. Y que el pádel tenga a una familia así, es para dar las gracias. Este complejo es soñado para los que amamos este deporte».