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Murió un banderillero

El banderillero Roberto «Piti» Corbalán, de 35 años, falleció ayer como consecuencia de los golpes que sufrió al ser embestido por un auto durante la carrera del Supercar Región Pampeana, que se estaba disputando en el Autódromo Provincia de La Pampa, en Toay.
A raíz de la tragedia, la Federación Pampeana de Automovilismo Deportivo (Fepad), encargada de fiscalizar la competencia, decidió suspender la actividad, cuyo espectáculo contaba con la presentación de seis categorías, cuatro de La Pampa y dos de provincia de Buenos Aires.
La muerte de Corbalán, padre de una nena, es el primer accidente fatal que sufre un banderillero durante una carrera de automovilismo en la provincia de La Pampa.
La tragedia sucedió sobre el epílogo de la primera carrera del Supercar, que lideraba el santarroseño Facundo Onandia. La Chevy del viedmense Ricardo Alzueta se despistó tras un toque con el achense Carlos Ruiz (Ford) e impactó de costado a Corbalán, que se encontraba trabajando en el sector de frenado, y que justo en ese momento se había dado vuelta para marcar un toque que sucedió en la última curva.
Inmediatamente después del accidente, Corbalán fue asistido por el médico de Salud Pública Rodrigo Ortiz, que comenzó con el trabajo de reanimación, para seguir en el show room e inmediatamente trasladarlo al hospital Lucio Molas, en donde llegó sin signos vitales.
Si bien pilotos, mecánicos y personas que trabajan en la fiscalización fueron conscientes desde un primer momento de la seriedad del accidente, mantuvieron la esperanza. «El ‘Piti’ saldrá adelante, es fuerte», se escuchó decir a más de uno en la zona de boxes.
El médico de Salud Pública Rodrigo Ortiz fue el encargado de dar la ingrata noticia en una conferencia de prensa. El profesional indicó que Corbalán sufrió politraumatismo grave. «Al llegar el vehículo de rescate, se trasladó al paciente al show room sin signos vitales, y se reanimó por el lapso de 30 minutos para ser trasladado, por el jefe de terapia intensiva Gastón Martínez, al hospital Lucio Molas, en donde llegó sin vida».
Luego, Ortiz explicó que la camioneta de rescate conducida por Pedro Mangas tardó apenas 30 ó 40 segundos para arribar en donde se encontraba Corbalán. «Nos encontramos con una cinemática muy alta. Se siguió el protocolo al pie de la letra, el mismo que casualmente el sábado habíamos estado practicando, en un curso que le brindamos a los banderilleros.»

La maniobra.
La tragedia ocurrió en la final del Supercar, cuando lideraba Onandia, presionado por Daniel Costa. La lucha era intensa, no sólo por el escalón más alto del podio, sino también por los demás puestos.
A escasas vueltas para el final, Ricardo Alzueta perdió el control de su Chevy al sufrir un toque por parte de Carlos Ruiz. El auto del piloto de Viedma se cruzó y salió hacia la zona interna, sin que el corredor pudiera dominarlo, y atropelló de costado a Corbalán.
El banderillero, que se encontraba en la recta opuesta, en el sector que termina en la última curva, no pudo ver la Chevy de Alzueta debido a que se había dado vuelta para marcar con su bandera el toque que se produjo en la última curva.

Tristeza.
Corbalán se inició como banderillero hace más de 15 años. Durante 2 años se alejó de esta actividad, pero el año pasado regresó a la misma.
«Fue un excelente compañero, uno sabe que está exponiendo la vida, pero a su vez creemos que esto nunca nos puede pasar. Fue un accidente que nos causa mucho dolor», manifestaron Claudio Menghi y José Ferreyra, compañeros de Corbalán.

Martiní.
La fiscal María Cecilia Martiní concurrió al autódromo. Primero se entrevistó con dirigentes de la Fepad, y solicitó las imágenes del accidente. Luego, se trasladó al lugar del hecho, en donde pudo observar el auto de Alzueta.
Martiní dijo que por ser una carrera de autos no se aplican las normas de la ley de tránsito, pero al sufrir al fallecimiento de un banderillero «corresponde que la fiscalía investigue todas las circunstancias del caso».
Martiní agregó: «Todo será materia de análisis. Verificamos el lugar para ver lo que había sucedido, nos llevamos secuestradas cámaras de seguridad y vehículos (de Alzueta y Ruiz)».

«Una fatalidad».
El presidente de la Federación Pampeana de Automovilismo Deportivo (Fepad), Julio Illuminati, aseguró que el accidente sucedido ayer “fue una fatalidad, imposible de prever”. Agregó que para esta nueva fecha del campeonato el equipo de fiscalización trabajó como siempre, siguiendo las pautas que se utilizan no sólo en las categorías zonales, sino también nacionales.
“Estamos destrozados. Jamás uno piensa que puede pasar esto”, dijo Illuminati, al tiempo que le envió las condolencias a la familia de Roberto “Piti” Corbalán.
Illuminati, que además de dirigente cumplió la tarea de jefe deportivo de la competencia, agregó que “nada está agarrado de los pelos”. “Contamos con todos los seguros que se exigen para cada competencia. Los pedidos están hecho, todo se envió como corresponde”.
Illuminati explicó que la fiscal María Cecilia Martiní pidió cámaras de los autos, imágenes que fueron tomadas desde la torre de control y un informe que será enviado en los próximos días.
El presidente sostuvo que además del informe del accidente, se analizará lo que sucedió en la maniobra que terminó con el auto de Alzueta descontrolado hacia la zona interna de la pista, que atropelló a Corbalán.

Embargo.
Illuminati dio a conocer ayer que la semana pasada la Fepad sufrió un embargo por la muerte de un colaborador del equipo del neuquino Nicolás Cáceres, que sucedió en 2010 en el autódromo de Santa Rosa.
“La Fepad en ese momento no figuraba como organizadora, y lo mismo sufrimos ese embargo”, dijo Illuminati.
Cabe recordar que Juan Sebastián Geslowsky, de 25 años, murió a raíz de las serias lesiones sufridas cuando estaba en dicho autódromo e intentó sostener una carpa que fue «levantada» por el fuerte viento.