Nadal fue imparable

SUMO OTRO TITULO EN ROLAND GARROS

El español Rafael Nadal conquistó ayer por décima vez el título en Roland Garros, segundo Grand Slam de la temporada, al superar con autoridad al suizo Stanislas Wawrinka en tres sets, 6-2, 6-3 y 6-1, en una final de dos horas y cinco minutos, disputada sobre polvo de ladrillo en el court central Philipp Chatrier.
Esta nueva conquista del torneo parisino lo transforma en el primer hombre de la historia en coronar diez ediciones de un mismo Grand Slam y dejó a una del récord de la australiana Margaret Court, que fue once veces campeona en Melbourne entre 1960 y 1973.
Por tercera ocasión en su carrera, Nadal alcanzó Roland Garros sin ceder un set en las dos semanas de competencias, tal como lo había logrado en 2008 y 2010. Y en toda su campaña este año resignó apenas 35 games, lo que lo ubicó como el segundo campeón de mejor registro después del sueco Björn Borg, quien se consagró en 1978 con apenas 32 juegos cedidos.
El tenista mallorquín, que hoy saltará al puesto número 2 del ranking mundial, festejó ayer su 15 Grand Slam, superó al estadounidense Pete Sampras (14) y quedó a tres del dueño de la plusmarca en ese rubro, la leyenda suiza Roger Federer.
Junto con su decena de títulos en París (2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014 y 2017), Nadal ostenta un Abierto de Australia (2009), dos torneos de Wimbledon (2008 y 2010) y otro par de US Open (2010 y 2013).
“Es increíble volver aquí, ganar la décima para mi es muy especial, doy las gracias, estoy muy emocionado, mi francés es muy malo y en este momento no tengo palabras, estoy muy emocionado”, dijo Nadal, en idioma francés, mientras recibía el aplauso del rey español Juan Carlos desde uno de los palcos del estadio.
Nadal aseguró que en cada partido intenta “dar lo mejor”, pero reconoció que cuando entra en la Philippe Chatrier su sensaciones “son especiales, difíciles de comparar”.
“La fuerza, la adrenalina que siento en esta pista es imposible de comparar, es la más importante de mi carrera, no lo puedo describir”, afirmó al borde de las lágrimas.
El juego del español ayer rozó la excelencia, como sucedió durante toda la quincena, para derribar a los detractores que lo daban por acabado después de pasar dos temporadas sin vencer en París. (Télam)