“No hay nadie que gane siempre”

EL PSICOANALISTA DANIEL WAISBROT Y LA OTRA CARA DEL RENUNCIAMIENTO DE MESSI A LA SELECCION ARGENTINA

La exposición sin límites de un niño ante la decisión de La Pulga es una muestra de los valores que se manifiestan en nuestro país con el fútbol como excusa. Una reflexión sobre la obligación “inhumana” de no fallar nunca y la búsqueda “insaciable” del éxito a cualquier costo.
-¿Qué le querés decir? -pregunta la madre mientras el niño no para de llorar.
-Que no se vaya -responde a cuentagotas.
-¿Por qué? -insiste la mamá.
-Porque sin él no ganamos un partido solo.
-¿Qué más, qué más..?
-Que todos pueden cometer errores.
-Bueno, decíselo; decíselo que se lo vamos a mandar… -incita la madre-. Gordo, dale; ponete bien y decíselo. Decile que lo bancás, que queremos que siga en la Selección y que nos siga dando alegrías…
El disparador fue ese. El video de un niño llorando desconsoladamente, con su madre insistiendo para que él diga algo que en ese momento parecía no tener ganas de decir, y su posterior masificación a través de uno de los programas con más ráting en la televisión argentina.
El niño lloraba por el alejamiento de Lionel Messi de la Selección argentina luego de perder la final de la Copa América Centenario. Su madre lo filmaba en primer plano y prácticamente lo obligaba a expresar su dolor también en palabras, pidiéndole que le diga a Messi que no se vaya, y por qué.
“Porque sin él no ganamos un partido solo”, respondió el niño a su madre -no a Messi- luego de tanta insistencia. Varias lágrimas más, otros tantos mocos, algunas palabras sacadas ‘de prepo’ y unos minutos más de sometimiento a un primer plano que se tornaba desagradable, aún tratándose de un tierno niño. La primera parte del trabajo ya estaba hecha.
Ahora faltaba la difusión, no sólo en las redes sociales; también -y principalmente- a través del programa de un amigo de la familia: el Showmach de Marcelo Tinelli. Ya está. A Messi le llegará porque el país entero hablará del nene que lloraba en lo de Tinelli. Todos felices. Menos el niño.

Ganar siempre.
“Esas cosas en la web aparecen todo el tiempo. Pero esta fue especialmente dura, porque si en Facebook es masivo, Showmatch es mucho más masivo… Y la verdad es que he hablado con mucha gente sobre el tema, y todos estaban sorprendidos porque no podían entender cómo un par de padres pueden creer que eso era algo lindo para mostrar”, reflexionó el psicoanalista Daniel Waisbrot, integrante de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo (AAPPG).
“Era un niño totalmente desencajado, que puso en evidencia la dificultad que los padres muchas veces tienen para poder trabajar con sus hijos la cuestión de los límites; de lo que se puede y no se puede en la vida; de que no siempre las cosas salen como uno está deseando y esperando”, agregó el sábado Waisbrot, en una charla en Radio Noticias.
Y completó su idea: “En este caso, al mejor del mundo (Messi) había algo que no le salía, y este nene parecía no poder soportarlo. De hecho, cuando los papás lo hacen hablar, lo que el niño dice es ‘si vos te vas no vamos a ganar nunca más’. O sea, lo que estaba en la preocupación del niño era la cuestión de no ganar. Y me parece que los padres no pudieron trabajar alrededor de eso; perdieron una oportunidad para explicarle qué pasa si no ganás”.

No aceptar el error.
“Vivimos en un mundo en el que parece que no se puede no ganar…, y siempre”, comentó Waisbrot. “Hay como una exigencia social de éxito o de triunfo que pareciera que estuviera siempre mal visto que algo no salga bien. Cierta idea de que la falla, el límite, el tope o lo que uno no puede, no es totalmente humano. Como que uno debería poder. La idea de no aceptar el error o la falla. Y allí es importante la transmisión a los hijos o a los jóvenes; si uno como padre acepta que los hijos lo vean fallado”, explicó el licenciado en psicología, tratando de darle otra mirada -mucho más enriquecedora- al renunciamiento de Messi y a la tristeza futbolística.
Y en ese sentido, contrapuso el video del niño llorando a la filmación en el vestuario argentino tras la derrota ante Chile, donde se ve a Messi de espaldas, llorando, y a su hijo abrazándolo a modo de consuelo. “Esa imagen es muy interesante porque es un niño que está aprendiendo que al padre a veces las cosas no le salen bien. Y qué importante es darnos ese permiso para mostrar eso también, que el mejor del mundo también falla”, manifestó.

Entregar la vida.
Además, Waisbrot explicó que no sólo se busca “el éxito permanente”, sino “el éxito insaciable”, y que ello se traduce generalmente en problemas de salud. “No es sólo ganar, sino ganar más, ganar siempre, ganar todo. Es demostrar que uno es mejor que los otros, que son los que están fallados. Es demostrar que si yo lo tengo todo, no tengo fallas, no tengo límites ni tengo topes”, expuso.
“Y eso -continuó- se traduce luego en otras cosas, como ciertos niveles de estrés que llevan incluso a enfermedades psicosomáticas. Algo así como entregar la vida por no poder parar de producir éxito. Cuando el límite uno no se lo puede poner, después le retorna desde afuera. Porque nos guste o no nos guste, esa condición de humanidad la tenemos todos, y los límites se nos imponen todo el tiempo”.
“No hay nadie que gane siempre. Alguno se la puede creer, o puede generar la idea ante los otros de que él gana siempre. Pero en todo caso lo que sucederá ahí es que no se le ve la falla, lo cual no quiere decir que no la tenga”, concluyó Waisbrot, dejando en claro que el fútbol, en su vinculación con la vida misma, es mucho más que una pelota rodando.

“Que sea lo que yo no puedo ser”
El licenciado Daniel Waisbrot también se refirió al posible arrepentimiento de Lionel Messi y su potencial regreso al seleccionado de fútbol, pero aclaró que el astro del Barcelona debería evaluar y trabajar sobre las presiones, para poder soportar una nueva exposición en un país futbolero como Argentina, en el que el destino de un penal puede transformarte de héroe a villano, o viceversa.
“Yo soy un poco extremista y planteo que no debería volver por su bien, por su felicidad”, expresó el psicoanalista con respecto a la decisión de Messi. Aunque enseguida evaluó que el máximo goleador en la historia de la Selección podría cambiar su punto de vista, pero tomando recaudos. “En todo caso debe poner a trabajar lo que le pasa con este asunto. Si puede tolerar volver y en qué condiciones, porque no es fácil poder aguantarlo”, señaló.
En ese sentido, Waisbrot reveló que, entre tantas otras cosas, había escuchado un comentario en un programa deportivo en el que decían que Diego Maradona había aguantado esa presión social y futbolística. “Y yo no sé si lo aguantó, porque le costó muchas cosas, como por ejemplo enfermarse”, reflexionó.
“¿Es fácil aguantar esa presión, en un país y una sociedad en la que se le pide todo el tiempo al deportista que sea un héroe para que nos salve de nuestras propias dificultades; para que nosotros, que no podemos ser lo mejor del mundo, sintamos que por lo menos alguien nuestro lo es? Es como que se busca que alguien sea lo que yo no puedo ser”, concluyó.

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