Reparto justo, pero que sirve poco

LIGA CULTURAL: MAC ALLISTER Y ATLETICO MACACHIN EMPATARON SIN GOLES

El Depo no supo aprovechar el hombre de más que tuvo durante un tiempo y perdió la chance de prenderse en la pelea de arriba. El Rojo disimuló la expulsión de Sierra, pero apenas sumó su primer punto en el torneo y no logra despegar.
Deportivo Mac Allister y Atlético Macachín igualaron ayer 0 a 0 en uno de los partidos correspondientes a la quinta fecha del Torneo Apertura de la Zona Norte en la Liga Cultural de fútbol, y el reparto no le cayó bien a ninguno de los dos de cara al futuro del certamen.
Para uno, el local, se desperdició una buena chance para prenderse entre los que pelean en los principales puestos del grupo. Para otro, el visitante, se perdió una nueva oportunidad de sumar de a tres para comenzar a salir del fondo de la tabla.
El atenuante para el Rojo, en este caso, es que jugó todo el segundo tiempo con uno menos, porque a los 2 minutos fue expulsado el marcador lateral Federico Sierra, quien se hizo amonestar de manera irresponsable con una falta a 70 metros de su arco, cuando ya tenía una amarilla.

Muy parejo.
El primer tiempo fue muy equilibrado, con dos equipos que corrieron y presionaron mucho, y que no lograron claridad como para llegar con peligro a los arcos. Ambos apostaron a mediocampos muy poblados, con sólo un hombre de punta bien definido, y por eso el trámite se desarrolló principalmente en la mitad del terreno.
Sólo cuando Lucas Rodríguez -en el local- y Facundo Machado -en la visita- agarraban la pelota, parecía aclararse el panorama de un partido que se iba enredando cada vez más con el transcurrir de los minutos. Apenas un remate desde fuera del área de Lucas Carrasco de un lado, y otro similar de Ramiro Petto del otro, inquietaron a dos arqueros que en todo momento mostraron seguridad.
En esa primera parte, quizás la mejor jugada se dio recién a los 43 minutos, cuando tras una buena combinación Petto desbordó por derecha y sacó un centro preciso para el cabezazo de Agustín López Aluncín, quien no pudo poner la pelota contra un palo y por eso todo terminó en las manos de Luciano Roo.
Poco, muy poco, de dos equipos que por momentos intentaban con buen traslado en el medio, pero que terminaban chocando contra la presión y el trajinar de su rival.

Se abrió.
El complemento comenzó con una jugada que en parte cambió el trámite del juego, pero que no fue determinante como para modificar el resultado. Es que no se habían jugado 2 minutos cuando Sierra cortó a un rival en el campo rival, el árbitro Darío Pardo Aguilera le mostró correctamente la tarjeta amarilla y, como el defensor de Macachín ya arrastraba una amonestación desde la primera parte, se fue expulsado.
Unos instantes antes de esa acción, Macachín había tenido su chance más clara, cuando luego de una pelota parada el balón le cayó al central José Eberst para que defina de frente al arco, pero su remate fue desviado por un defensor y terminó en el córner.
Luego de la expulsión, al Rojo no le quedó otra opción que destinar uno de sus volantes a cubrir el lateral derecho, por lo que definitivamente López Alduncín quedó en soledad en el ataque, tratando de aguantar la pelota para que se sumen los volantes. La idea no dio réditos en un primer momento, pero con el correr de los minutos y el adelantamiento de Mac Allister, le permitió jugar una buena parte del tiempo en campo local.
Al Depo, por su parte, le costaba generar juego. Lucas Rodríguez, su jugador distinto, se paraba muy cerca del área rival y se perdía entre los marcadores. Por eso las acciones más claras se daban con llegadas por las bandas, aunque sin precisión para sacarle provecho en el área.
Lo mejor se vio a los 20 minutos, cuando Macachín se equivocó en una salida y le sirvió la pelota a Rodríguez, quien con clase la picó por arriba del arquero -que estaba adelantado-, pero el balón dio en el travesaño y el rebote le quedó a un solitario Kevin Ortiz, quien definió dentro del área chica y se encontró con una gran respuesta de Facundo Domínguez.
El desgaste de ambos permitió, a partir de allí, que los espacios se agrandaran. De los dos lados pudieron jugar un poco más, pero faltaba profundidad y los arqueros seguían siendo espectadores. Creció la figura de Facundo Machado para tener la pelota en la visita, pero siempre le faltaba un último pase como para poder lastimar. Mac Allister tampoco tuvo con qué, ni supo cómo ganarlo. Terminó tirando pelotazos largos al área, y el resultado no cambió.