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River busca talentos en La Pampa

«De los nuestros, el bueno es Vicente, de la 2007», asegura uno de los pequeños. «Yo soy más o menos, pero me gusta mucho jugar al fútbol», agrega.
Mientras espera sentado al lado de la línea junto al resto de los jugadores de la categoría 2009, cuenta que ya estuvo en una prueba anteriormente, pero una vez más deja de lado lo suyo e insiste poniendo todas sus fichas en el talento de su compañero: «Vicente ya jugó recién con los más grandes; seguro que queda».
A su lado, las caritas de ansiedad se multiplican por decenas. Más de cien chicos ya tuvieron sus minutos en el césped sintético del Club La Barranca y otros tantos aún aguardan el llamado de los profes para saltar al campo de juego.
Ya pasaron los más grandes (desde la clase 2005) y a medida que avanza la tarde va llegando el turno de los más chiquitos (hasta la categoría 2012). Todos tienen la oportunidad de mostrar su habilidad, personalidad y desparpajo ante los dos detectores de talentos de River Plate, que al final de la jornada habrán visto a más de 200 chicos de Santa Rosa y toda la zona sur de La Pampa, además de algunos del oeste bonaerense.
La convocatoria fue abierta y gratuita para clubes y escuelitas de fútbol. La mayoría envió a sus representantes, que llegaron cargados de ilusiones junto a familiares y entrenadores. Y cada chico vivió la jornada a su manera.

Las dos caras.
Román llegó desde la escuelita Los Lalitos, de la zona norte santarroseña. «Juego de 7», se define con voz baja y mirando de reojo. Rodeado por cuatro compañeros de su escuelita, es uno de los últimos en recibir la pechera cuando llega el turno de la 2008.
Le cuesta soltarse mientras el resto se divierte. Su cara de pícaro se tensa a la hora de hablar. Apenas esboza una sonrisa cuando cuenta que, a pesar de llamarse Román, es hincha de River. Recién deja la timidez de lado cuando cruza la línea y toca la primera pelota. Por primera vez muestra los dientes, se relaja, se siente cómodo. Lo suyo es el fútbol.
Unos metros más allá un grupo de chicos de La Barranca se divierte como si estuviera en un cumpleaños. Conocedores de la cancha como ningún otro, los locales esperan su momento sin presiones. Se empujan, hacen bromas, imaginan jugadas… Dejan en claro que para muchos chicos la prueba es mucho más que quince minutos de vidriera.

Hambre de triunfo.
Claudio Otermín y Santiago Alonso, los dos enviados de River Plate, siguen viendo jugadores sin parar. En algunos casos preguntan especialmente por algún chico que les llama la atención, pero la pelota nunca deja de rodar. Los profes de La Barranca van consultando a cada chico por sus posiciones en la cancha y arman los equipos, siempre respetando las categorías.
¿Nervios? «Un poco», reconoce uno de los chicos que llegaron desde Villa Maza, vestido con la camiseta de River y con la ilusión de llenarle el ojo a uno de los reclutadores del club de sus amores. «Yo, más que nervios, lo que tengo es un hambre…», dispara, a su lado y tocándose la panza, el amigo de Vicente. El quiere que llegue su turno y la posterior merienda. Para triunfar está Vicente, «el bueno», el que seguramente quedará.

La gira por La Pampa
Los detectores de talentos de River Plate estarán toda la semana en La Pampa buscando futbolistas de las categorías menores. Hoy llegarán a Racing Club de Eduardo Castex; mañana estarán en el Country Arco Iris de Ferro de General Pico; el jueves será el turno de Ferro Carril Oeste de Intendente Alvear; mientras que el viernes llegarán hasta Matienzo de Ingeniero Luiggi. En todos los casos las pruebas serán abiertas y gratuitas, como la de ayer en La Barranca de Santa Rosa.