Roger Federer agrandó su leyenda

La leyenda suiza Roger Federer consiguió ayer su octavo título en Wimbledon y el decimonoveno Grand Slam de su cuenta personal, al vencer sin dificultades al croata Marin Cilic por 6-3, 6-1 y 6-4 en una final de una hora y 41 minutos, disputada sobre el césped del All England Club de Londres.
A los 35 años, Federer se convirtió en el más ganador del tradicional certamen inglés (superó al estadounidense Pete Sampras, siete veces campeón) y el más longevo en levantar el trofeo.
El suizo también logró conquistar el título sin perder un set, algo que ya había conseguido en Australia 2007, e igualó la gesta del sueco Bjorn Borg en 1976.
Catorce años después del primer Wimbledon ganado en 2003, el suizo, que hoy ascenderá del sexto al tercer puesto del ranking mundial, demostró que está vigente en el circuito a pesar de las largas ausencias y levantó el quinto título de la temporada.
“Me parece que me voy a tomar otros seis meses libres”, bromeó en referencia a la lesión que le impidió jugar la segunda mitad de 2016. En esta ocasión, Federer superó sin problemas al croata Marin Cilic, quien estuvo a punto de abandonar tras el tercer juego del segundo set (3-0).
“Jugar con una lesión es muy cruel, eres un héroe”, le dijo Federer a Cilic en el discurso de premiación en un gesto que grafica su grandeza tanto afuera como adentro de la cancha.
“Esto es mágico, no puedo creer que no haya cedido un solo set”, agregó Federer, quien se puso a llorar en el momento que se concretó el triunfo ante el apoyo de su mujer y sus cuatro hijos entre los quince mil espectadores.
“Siempre creí que podría hacerlo, porque si crees mucho en algo puedes conseguirlo. Seguí creyendo y soñando. Es una cancha muy especial, muchas leyendas han jugado aquí. Espero que no sea mi último partido y pueda volver aquí el año que viene a defender el título”, deseó Federer.
Federer mantuvo en la final el contundente tenis que mostró durante todo el torneo con 23 golpes ganadores y un 81 por ciento de puntos con el primer saque y cerró el partido con un ace que hizo estallar al público.
A pesar de la leyenda, el suizo se puso a llorar de alegría tras superar las frustraciones de las finales perdidas en 2014 y 2015 y de haberse despedido en la semifinal de 2016.
Por quinta vez en la historia, Federer, ganador de Australia, y su clásico rival, el español Rafael Nadal, campeón en Roland Garros, se dividen los tres primeros Grand Slams del año: 2006, 2007, 2009 y 2010.
Precisamente, con 6.545 puntos, el suizo quedará por debajo de Nadal (7.460) y del británico Andy Murray (7.750) en el podio del ranking mundial.
El Abierto de Estados Unidos, en septiembre, será el próximo gran desafío para Federer, quien buscará ganar el trofeo por sexta vez. (Télam)