Rosario Central gritó campeón

Rosario Central se consagró anoche campeón de la Copa Argentina por primera vez, luego de tres finales fallidas, al vencer 4 a 1 por definición de tiros penales a Gimnasia y Esgrima La Plata, luego de igualar 1 a 1 en los 90 minutos regulares de este encuentro jugado en el estadio Malvinas Argentinas que tuvo un desarrollo favorable al perdedor.
En la definición por penales para el equipo dirigido por Edgardo Bauza marcaron Néstor Ortigoza, Marco Ruben, Alfonso Parot y Matías Caruzzo. El arquero Jeremías Ledesma le contuvo el remate a Manuel Guianini, mientras que Santiago Silva desvió el suyo y el único que marcó fue Jan Hurtado.
El juego favoreció claramente a Gimnasia durante la mayor parte de su desarrollo, esencialmente porque el equipo dirigido por Pedro Troglio siempre tuvo el monopolio del balón y fue el que más merodeó el arco rival.
La contrapropuesta de Central fue un copyright de la historia de su entrenador, Edgardo Bauza, vale decir acumulación de hombres en campo propio y búsqueda oportuna de los “grandotes” Fernando Zampedri y Marco Rúben, tanto sea con pelotazos desde los costados como con juego frontal aéreo.
Por eso, pese a sus limitaciones, el que lucía más y mejor era Gimnasia, y por ello también resultó totalmente injusto que antes de los 20 minutos el “canalla” se pusiera en ventaja con un centro desde la izquierda del chileno Alfonso Parot que Zampedri primero conectó de zurda al palo izquierdo del arco gimnasista y en el rebote la mandó a la red de derecha.
Pero salvo ese sofocón, todo siguió siendo de Gimnasia hasta la finalización de la etapa, a la que Central llegó con el volante Leonardo Gil amonestado, pero, sobre todo, muy sentido en la pierna derecha, un dato que iba a ser clave en el arranque del período final.

Empate.
Error del entrenador Edgardo Bauza en no sacar al “Colorado”, que quiso seguir jugando en inferioridad física y apenas superados los cinco minutos perdió una pelota en su propio campo ante la presión de Lorenzo Faravelli y este, tras habilitar a Santiago Silva y este alargar para Maximiliano Comba, recibió el centro bajo y anticipándose a Matías Caruzzo en el área chica logró la merecidísima paridad.
Por eso Gimnasia, entonado por ese panorama favorable se lanzó en pos de una victoria que parecía estar esperando que la tomara, ante un Central atribulado que solamente intentaba sostenerse con sus centrales Caruzzo y Oscar Cabezas, mientras seguía haciendo agua por el lateral izquierdo en el que Parot no podía con Comba.
Iba e iba Gimnasia y, a diferencia inclusive de la primera mitad, sus llegadas al área centralista eran mucho más efectivas y profundas, con mucho mérito para ello en la gestión del uruguayo Silva, que ganaba por arriba como en un cabezazo de pique al suelo que salvó a puro reflejo Jeremías Ledesma y otro remate bajo que se fue cerca del palo izquierdo.
A Gimnasia le faltó esa puntada final que le hubiese permitido irse vencedor con total justicia al cabo de los 90 minutos regulares, y Central, entonces, llegó a los penales también por obra y gracia de ese dispositivo que llevó a su entrenador a ganar títulos internacionales con otras camisetas. Y por eso, lisa y llanamente por eso, salió campeón. (Télam)