Saffeni dejó el fútbol, comenzó a jugar al tenis y ganó

Juan Pablo Saffeni es uno de los mejores futbolistas que pisaron las canchas de la Liga Cultural en la última década. Nacido en Intendente Alvear hace 31 años, el Pela surgió en el Azul de su ciudad y terminó de explotar en All Boys de Santa Rosa, donde fue multicampeón y considerado como uno de los más destacados de la Liga y la provincia durante varias temporadas.
Desde chiquito dejó en claro que el deporte iba a ser el canalizador de una energía que lo caracterizó siempre, y a la que con los años le añadió una clase y una capacidad para realizar actividades físicas que sólo tienen algunos elegidos.
Pero también lo atormentaron las lesiones. A la par de su pasión y su intensidad fueron apareciendo sinsabores que minaron una y otra vez sus caminos. El primer cachetazo duro lo recibió a los 19 años, cuando se destacaba en las inferiores de Racing Club de Avellaneda con sus piques, gambetas y su zurda endiablada: una lesión en la espalda (una hernia de disco que a lo largo de los años demandó cuatro intervenciones) lo privó del sueño del futbolista profesional. Y el regreso a La Pampa fue inevitable.
El fútbol no lo abandonó y Alvear FBC lo recibió nuevamente, para arrancar de cero y darle la oportunidad de comenzar a crecer otra vez; primero en la Liga Pampeana y luego en la Liga Cultural, pasando por Deportivo Winifreda y Villa Germinal.
El salto a All Boys se dio en 2010 y a partir de allí se sucedieron los goles, los campeonatos y los reconocimientos. Y un nuevo golpe, en 2015, cuando jugando la final del torneo Oficial culturalista sufrió la rotura de los ligamentos cruzados de su rodilla derecha.
Sortear esa valla le costó casi diez meses, tras los que volvió a las pistas futboleras. Más campeonatos en All Boys (equipo del que es uno de los máximos goleadores de los últimos 50 años) y, un año después, un nuevo traspié que pareció marcar un quiebre: en agosto de 2017 sufrió nuevamente una rotura de ligamentos y meniscos en la misma rodilla operada. Y dijo basta.

¿Basta?
Hace un año, y horas después de recibir el diagnóstico sobre su lesión, Saffeni anunció su retiro del fútbol, al menos como profesional dentro del ámbito de la Liga Cultural. “El fútbol deja de ser una prioridad”, señaló aquel día el Pela en una charla con LA CHUECA, poniendo a la salud, la familia y el trabajo al frente de la fila.
Pero el amor es más fuerte, y mucho más si se trata de moverse con una pelota como imán. Sus ganas de estar en movimiento y hacer deporte lo llevaron a una cancha de tenis, que hasta el año pasado había pisado tan pocas veces en su vida que podría contarlas con los dedos de una mano.
Y allí, protegiendo especialmente su rodilla -porque sigue posponiendo la nueva operación-, encontró el lugar que volvió a meterlo en el mundo de la competencia. “Empecé a jugar al tenis para distraerme, para hacer algo, y me enloquecí. Ahora juego para ganar o no juego”, dice hoy Saffeni con su soltura habitual.
El domingo, en su tercer certamen enmarcado en la categoría Tercera de la Agrupación Santa Rosa Tenis, el Pela ganó su primer torneo en las canchas de Estudiantes. Y fiel a su estilo, ahora va por más.

A lo Ferrer.
“No tengo ni un golpe; lo mío es todo esfuerzo”, asegura el ex futbolista con una sonrisa al referirse a sus aptitudes como tenista. “Fui a jugar un mes después de la lesión (que lo alejó del fútbol) con La Joya (su ex compañero en All Boys Nazir Leones), para probar la rodilla y ver si podía hacer algo”, contó Saffeni, y recordó que antes habían ido un par veces en años para “joder un rato”, al tiempo que asegura que “nunca había jugado de verdad al tenis”.
“Al principio me costó un poco porque todavía tenía un poco de miedo por la rodilla, y después empecé a ir más seguido”, agrega el Pela, que juega en el Centro de Empleados de Comercio y se define como “un trabajador” de la raqueta.
“A mi nivel, soy una especie de David Ferrer, con mucho despliegue, piernas y que llega a casi todas y devuelve”, se define el alvearense, aunque con una raqueta en la mano es más parecido a Andre Agassi que al español. “De talento nada. Nunca tuve un profe ni nada; aprendí a mejorar algunos golpes mirando a los que juegan”, agrega sonriente.

Un ganador.
Tras un par de meses “aprendiendo” a su modo a fines de 2017, a Saffeni le picó el bichito de la competencia y este año decidió jugar los torneos. “Tenía que empezar en Cuarta categoría, que es para los debutantes, pero como antes estaba el de Tercera, me ganó la ansiedad y me anoté en ese”, describe quien juega con una raqueta usada que le compró a los chicos del CEC.
“Me lo planteé como un desafío nuevo, para disfrutar y hacer deporte; pero la noche anterior al primer torneo no podía dormir, estaba enloquecido”, asegura. “El primer partido lo gané, en el segundo perdí ahí nomás contra uno que jugaba bien, y quedé re embalado”, añade enchufadísimo.
“Después jugué un torneo más y este del domingo fue el tercero, que se fue dando y lo terminé ganando”, dice orgulloso el Pela. “Y ahora voy a seguir. Ya está, me enganché y juego para ganar o no juego; nada de distracción”, cierra Saffeni, el ex futbolista y hoy tenista, apasionado por el deporte como siempre.
– ¿No te planteaste volver al fútbol?
– Para volver tendría que operarme y tener un año de recuperación; es mucho. De a ratos me dan ganas y de a ratos no. Creo que ya está, que no voy a volver, pero no puedo quedarme quieto…

El primer título
Juan Pablo Saffeni venció a Joel Domínguez y ganó la fecha de Tercera categoría de la Agrupación Santa Rosa Tenis. En las canchas de Estudiantes, el ex futbolista se quedó con la final en dos sets (7-6 y 6-2) y por primera vez levantó el trofeo principal en su nuevo deporte. En semifinales, el Pela había vencido a Ignacio Núñez también en dos mangas (6-2 y 6-4); mientras que Domínguez había superado a Juan Servetto en tres sets (6-4, 2-6 y 6-3). Así, Saffeni sintió, como tenista, la sensación ganadora que tantas veces experimentó como futbolista.