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Se agiganta la leyenda del Gran DT

MARCELO GALLARDO SE SUBIO A LO MAS ALTO DEL PODIO RIVERPATENSE

Nada le faltaba a Marcelo Gallardo para ser como mínimo uno de los tres directores técnicos más trascendentes en la historia de River y el más destacado del ámbito local, pero la dimensión de esta flamante conquista representa el excepcional salto de calidad de alguien de apenas 42 años de edad.
Sí, apenas, desde luego, en tanto se alude a un entrenador con mucho camino por recorrer y ya con un acopio de prestigio que a cientos de sus pares, de cualquier época, les ha resultado ajeno.
Genuino animal futbolero, estudioso, minucioso y apegado a los modos capaces de escandalizar a los supuestos propietarios del paladar negro, Gallardo supo destacarse como un agudo entendedor dentro de la cancha que, a poco de pasar del otro lado de la línea de cal, plasmó y expandió sus conocimientos.
Tenía 35 años cuando resultó campeón al frente de Nacional de Montevideo, un par de años después se había puesto el traje mayor en River y al poco tiempo ya había justificado la apuesta de quienes lo llevaron y domado a las fieras de la desconfianza.
No se trata Gallardo del portador de las mejores respuestas a las peores preguntas, ni de lejos, cabe tomar distancia de sus muchos aduladores, algunos de los cuales confunden su rol de periodista con el de simples miembros de clubes de admiradores, pero sí a todas luces de un atento y hábil multiplicador de conocimientos.
Que además, porque es un hecho que con saber de fútbol no alcanza para ser un buen director técnico, dispone de las indispensables herramientas del liderazgo grupal entendido como la capacidad de convencer a sus dirigidos, de sumarlos a su causa, de infundir respeto y valoración.
“Si no ganás, el estilo no sirve para nada”, declaró el Muñeco, palabras más, palabras menos, cuando era todavía un jugador que orillaba los 26 años.
Aquella respuesta a una pregunta de un periodista de la revista Al Arco en buena medida prefiguró su perfil de Gran DT: persistir en una idea sin dejar de matizarla en pos del pequeño gran detalle de ser cada vez, en cada partido, en cada competencia, mejor que los adversarios de turno.
Que de eso van los deportes, que de eso va el fútbol: un deporte de oposición directa que dentro de lo que autoriza el reglamento consiente caminos variopintos.
Más cerca de Ramón Díaz que de Angel Labruna, aunque de los dos dispone de la virtud del ojo clínico en la elección de los jugadores (eso pese a un puñado de decisiones erróneas que, humano al fin, también ha tenido), Gallardo parece reunir lo mejor de los entrenadores intuitivos de antaño y lo mejor de los entrenadores de hoy, más dados al trazo fino del scouting, al estudio sistemático de virtudes y defectos, de lo propio y de lo ajeno.
Gallardo, en fin, el Gran DT del flamante campeón de América, del representante argentino que acaso en poco tiempo tal vez se vea las caras con el mismísimo Real Madrid en el Mundial de Clubes, es también el encantador de serpientes que hizo trizas las disquisiciones estéticas en la tribuna de River.
¿Por qué? Elemental, Watson: porque sus equipos suelen estar bien parados, bien movidos y, a veces, como ayer en Madrid, dan la talla cuando la vara está alta, muy alta.

Gallardo: “Seguimos por más”.
El mánager de River, Enzo Francescoli, señaló ayer que el entrenador Marcelo Gallardo se acercó a abrazarlo y le dijo, “Seguimos por más”, tras la obtención de la Copa Libertadores de América, al vencer por 3 a 1 a Boca en Madrid.
“Gallardo fue una intuición de amigo. Yo lo conocía, pero le ha demostrado a todos un montón de cosas, sobre todo con trabajo, sacrificio y personalidad. Cuando lo abracé, me dijo: ‘Seguimos por más’. Este es un momento para disfrutar y no pensar en nada”, resaltó el Príncipe Francescoli.
En diálogo con Fox Sports, el dirigente del club de Núñez, que ahora participará del Mundial de Clubes en los Emiratos Arabes Unidos, agregó: “Este grupo de jugadores y este cuerpo técnico es increíble. La capacidad y la humildad que tienen es tremenda. Todo esto emociona”.
“Fue un partido muy duro porque fue un Superclásico. Todo lo que pasó a lo largo de estos 40 días fue una locura para todos y algún día hablaremos de eso”, aseveró. Luego comentó: “Por suerte se volcó para nuestro lado y estos chicos tuvieron un gran compromiso con el juego y la idea, pero tuvieron mucha personalidad, porque no es fácil comenzar perdiendo en estos partidos”.

Nueve coronas.
Marcelo Gallardo agigantó ayer su leyenda como entrenador de River Plate al ganar con la Copa Libertadores de América 2018, en lo que es su noveno título como conductor de la institución. Desde su llegada en 2014, Gallardo obtuvo los siguientes títulos: Copa Sudamericana 2014, Recopa Sudamericana 2015; Copa Libertadores 2015; Suruga Bank 2015; Recopa Sudamericana 2016; Copa Argentina 2016; Copa Argentina 2017; Supercopa Argentina 2018; Copa Libertadores 2018. (NA-Télam)