Se inauguraron oficialmente los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro

El capitán del seleccionado argentino de básquetbol, Luis Scola, fue el gran protagonista argentino en la Ceremonia Inaugural de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, al portar la bandera nacional en el desfile de delegaciones en el Maracaná.
Ocho años atrás, su amigo y compañero de la Generación Dorada, Emanuel Ginóbili, tuvo el mismo honor en Beijing 2008, y ahora le tocó al “Luifa”, uno de los emblemas de la delegación nacional.
La apertura del desfile la realizó la delegación de Grecia, país de origen de los Juegos, y luego fueron presentándose las de cada nación por orden alfabético hasta la de Brasil, que estuvo a cargo del cierre por ser el anfitrión.

Show.
Antes, el espectáculo de los voluntarios se basó en la música, el baile y la diversidad natural de Brasil, así como en la naturaleza acogedora y festiva de su gente.
Con el brillo añadido por proyecciones sobre el campo de juego, el símbolo de la paz conjugó con la práctica deportiva en distintos paisajes esa tierra.
Paulinho da Viola, un sambista de 73 años, entonó en himno de Brasil para dar paso al mar, la tormenta y el surgimiento de la vida en la selva amazónica, en un homenaje a los pueblos originarios.
Después llegaron los colonos europeos con esclavos africanos en barcos, luego los árabes, los asiáticos; el surgimiento de las grandes ciudades con una escenografía mecánica sorprendente que dio lugar a la hazaña de Alberto Santos Dumont, el primer hombre en despegar y aterrizar una maquina de peso, el 14-Bis, en 1906.
No tardaron en aparecer las favelas con mucho color y el Rap da felicidade en la voz de Elza Soares, la capoeira y, más tarde, el advenimiento de la era cibernética con 1500 bailarines en escena al ritmo de País tropical.
Luego, una advertencia, una reflexión acerca del calentamiento global y el consecuente aumento del nivel del mar, que afecta a esa ciudad y al planeta entero.
El mensaje fue constructivo y como muestra de apoyo y comunión cada atleta se dispuso a plantar una semilla para hacer de la Tierra un lugar mejor.
Y en Brasil no hay fiesta sin “La Garota de Ipanema”, representada por una espectacular Gisele Bündchen, que desfiló prácticamente a oscuras hacia la imagen de Tom Jobim, padre de la bossa nova. Cuando se hizo la luz, su nieto, Daniel, apareció tocando tan representativa canción.
Gisele abandonó el campo dejando un rastro que se convertía poco a poco en varios de los trabajos más icónicos de Niemeyer, como la pequeña iglesia de Pampulha, la Casa das Canoas, el Museo Oscar Niemeyer y la Catedral de Brasilia.

Miles.
El acto de Londres 2012 había contado con la presencia de más de cien presidentes, pero en la ocasión comparecieron muchos menos, entre ellos Mauricio Macri, acompañado por la primera dama, Juliana Awada.
El Maracaná convocó anoche 12 mil atletas y 70 mil espectadores que disfrutaron de la obra del cineasta Fernando Meirelles, especialmente famoso por haber dirigido Cidade de Deus, con el único inconveniente de un enfrentamiento entre manifestantes y la policía en las puertas del estadio; todo esto con el recuerdo todavía fresco de la convulsión política que ya se advirtió durante el Mundial de fútbol 2014.
En definitiva, hubo una propuesta artística destacada y una impresionante puesta en escena. Los Juegos Olímpicos de Río ya tuvieron su ceremonia inaugural y todo culminará el 21 de agosto, cuando se produzca la despedida hasta Tokio 2020.

El honor fue para De Lima
Descartado Pelé, quedaba por averiguar quién sería el último brazo que portaría la antorcha y encendería el pebetero. Un honor que solo unos puñado de personas ha tenido a lo largo de la historia y que en Río de Janeiro 2016 fue para Vanderlei Cordeiro de Lima, el maratonista que en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 sufrió un ataque de un espectador -un ex sacerdote irlandés- cuando lideraba la prueba y que, a pesar de ello, acabó cruzando la línea de meta en tercera posición.

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