Se agrava el tema arbitral

El conflicto entre los integrantes de la Agrupación Culturalista de Arbitros Santarroseños (ACAS) y la Liga Cultural, que lleva ya un largo tiempo sin solución, está comenzando a repercutir cada vez más negativamente en el fútbol de cada domingo, con designaciones que se repiten, colegiados que no muestran las mejores condiciones físicas o árbitros que son sobreexigidos; todo por la falta de personal, a tal punto que el último fin de semana tuvieron que recurrir al chofer para que de una mano en un partido de Primera “B”.
El problema comenzó en marzo, cuando desde ACAS, presidida por Daniel Carro, decidieron hacer un paro por estar en desacuerdo con algunas designaciones y manejos del Colegio de Arbitros culturalista, que está a cargo de Hugo Galván y Pablo Giménez.
En ese momento, el Colegio decidió armar su propia lista de árbitros en la Liga y dejó de recurrir a la ACAS para hacer las designaciones. A la nueva lista se sumaron los árbitros de la Agrupación Independiente y sólo algunos que dejaron ACAS, por lo que el plantel de colegiados quedó muy reducido y en algunas oportunidades hasta debieron recurrir a árbitros de General Pico para completar las designaciones.
Con el paso de las fechas, el hecho de tener un “plantel corto” comenzó a generar mayores inconvenientes, porque los árbitros y asistentes siempre son los mismos y en algunos casos se han designado a sólo tres integrantes en lugar de cuatro, como es habitual en la Liga Cultural.
Así, el árbitro de Primera División debe oficiar de asistente en juveniles y luego dirigir a los mayores, situación que no es la ideal y además no es la que se arregló a principio de año con los clubes, que pagan por cuatro hombres. Esa situación se dio en un par de canchas de la Primera “B” el domingo pasado, donde obviamente no hubo cuarto árbitro.
A tal punto llegó la improvisación, que en el partido entre Independiente de Rivera y Unión de Miguel Riglos, que dirigió Franco Ponce (primero fue asistente de juveniles), el chofer que había llevado a la terna -un ex árbitro- les dio una mano como si fuera un cuarto árbitro.
En ese contexto, en la Liga Cultural comienzan a preocuparse cada vez más, porque las quejas se multiplican y la solución no aparece, principalmente porque ya hubo reuniones de acercamiento entre las dos partes, sin resultados positivos para el fútbol.
Además, en pocos días habrá una nueva prueba física, que podría dejar a más árbitros fuera de carrera -algunos están lejos de mostrarse en línea-, y esa situación agravaría el problema. Mientras tanto, desde la Liga siguen esperando que más árbitros de ACAS decidan inscribirse en la lista para dirigir (no es necesario renunciar a la Agrupación, pero desde allí se lo exigirían), y están pensando en una solución “provisoria”, que consistiría en volver a llamar árbitros de otra ciudad.
Pero ahora no vendrían colegiados de General Pico, sino de la Agrupación Bahiense de Arbitros (ABA), que ya dirigen en la Zona Sur y se mostraron predispuestos a hacer unos kilómetros más para desempeñarse en la Zona Norte, principalmente en las canchas más cercanas a su región. Mientras tanto, el fútbol sigue esperando una solución definitiva.