Sepúlveda, “el guerrero argentino”

Un aparatoso vendaje cubre el brazo derecho del único ciclista argentino en el Tour de Francia, Eduardo Sepúlveda. Una caída el pasado 9 de julio, en la novena etapa, en una bajada a 70 kilómetros por hora, en el Col de Berentin, lo dejó maltrecho. Los dieciocho puntos de sutura en ese brazo son la muestra más palpable.
Pero, además del brazo, tiene todo el cuerpo magullado. “Estoy golpeado en las dos piernas, la espalda, los brazos, como estos 18 puntos”, explicó Sepúlveda a la AFP, olvidándose de decir que los tobillos y los muslos también los tiene doloridos.
Podría ser casi una momia sobre la bicicleta si lo vendasen en todas la partes que le duelen. “Sinceramente, en 25 años que estoy en el mundo del ciclismo, nunca he visto un ciclista seguir compitiendo en este estado”, afirmó Emmanuel Hubert, el director general del equipo del argentino, Fortuneo-Oscaro.
De hecho, la prensa francesa se ha rendido ante su lucha por seguir. Y el diario LEquipe lo llamó “El guerrero argentino”. Es que Sepúlveda, de 26 años, un hombre forjado en las dificultades, no está acostumbrado a tirar la toalla.
“Por suerte todo está mejorando bien. Lo que me está afectando es que los primeros días he descansado muy mal, y ahora tengo una fatiga que está haciendo que me estén costando las etapas”, explicó el argentino en su jornada de reposo, debido a que ayer hubo descanso antes del reinicio del Tour este martes.

Mal descanso.
“Me sigue doliendo, pero sobre todo lo que más me afecta es el mal descanso que he tenido”, insiste el argentino. Y es que las primeras noches tras el accidente fueron un calvario para él, ya que debido a las heridas no podía permanecer mucho tiempo en la misma posición y se despertaba continuamente.
“Estaba mal, pero no se puede abandonar una carrera como el Tour de Francia”, explica. Esta es su tercera participación en el Tour y uno de sus objetivos era superar el puesto 59 obtenido el año pasado, la mejor posición lograda por un ciclista argentino en la prestigiosa prueba.
Pero los 27 minutos que perdió en aquella etapa del 9 de julio, con final en Chambery, cuando se encontraba en una escapada, le pasaron factura. Ahora está en la posición 70, a 1h.42m.49s. del líder, el británico Chris Froome.
“Mi objetivo es recuperarme. La clasificación la dejo de lado. Me gustaría estar en una fuga para disputar una etapa”, concluye el ciclista argentino, que sueña con ganar en los Alpes.