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Un pampeano detrás de la sorpresa de Roland Garros

LONDERO EN OCTAVOS

Juan Ignacio Londero se desploma sobre el polvo de ladrillo de la cancha 14 del complejo parisino. Cuando logra reincorporarse saluda a su rival y agradece con un gesto al puñado de argentinos que le hicieron el aguante ante uno de los créditos locales. Su mirada y el puño apretado apuntan luego hacia uno de los laterales del court, y allí se sostienen, como haciendo partícipes a los tres destinatarios de un nuevo triunfo.
Desde el otro lado, su equipo le devuelve los saludos con la misma emoción. Están su entrenador, Ariel Schneiter; su manager, Agustín Caceras; más su preparador físico, el santarroseño Roberto «Tin» Maccione, pieza clave en el presente de este «nuevo Londero» que desde hace una semana viene sorprendiendo al mundo del tenis.
El cordobés de Jesús María, de 25 años y número 78 del ranking ATP, está haciendo su debut absoluto en Roland Garros y se ha transformado en la sensación de este segundo Grand Slam de la temporada. En primera ronda había sorprendido eliminando al georgiano Nikoloz Basilashvili (16) y luego prolongó su momento sacando al francés Richard Gasquet (39).
Ayer le tocó otro local, Corentin Moutet (110), invitado al torneo y al que derrotó por un «interminable» 2-6, 6-3, 6-4, 5-7 y 6-4, Mañana, ya en octavos de final, jugará nada menos que contra Rafael Nadal (2), once veces ganador del torneo.
El cordobés necesitó 3 horas y 28 minutos para superar a su rival de 20 años, pese a perder dos sets y desperdiciar tres match points. Nadal, en tanto, eliminó al belga David Goffin por 6-1, 6-3, 4-6 y 6-3, en dos horas y 49 minutos de juego.
El español de Manacor, una ciudad de la isla de Mallorca, cedió un set en Roland Garros por primera vez desde los cuartos de final de la pasada temporada contra Diego Schwartzman. Nadal, de 32 años, accedió a octavos de final en Roland Garros por decimocuarta vez, récord que comparte con Federer.
El Topo Londero, que este año logró su primer título ATP al imponerse en el 250 de Córdoba en febrero, ya se aseguró en París un premio de 243 mil euros y 180 unidades para el ranking, con lo que quedará al menos entre los 60 mejores del planeta.

Motor pampeano.
Tin Maccione es el preparador físico del cordobés. Se sumó esta temporada al equipo y se ha transformado en una pieza clave para el rendimiento del Topo, quien tiene problemas para mantener el peso y por eso debe respetar una dieta estricta y una preparación especial desde lo físico.
Fue justamente el PF santarroseño el que le recomendó viajar con una licuadora y una balanza, porque el oriundo de Jesús María pierde mucho peso durante los partidos y el pampeano debe estar atento con la hidratación, los suplementos y la alimentación. Una de la claves de su rendimiento es mantenerse fuerte luego del desgaste de energía.
«Imaginate como estamos; felices, saltando de alegría», resume Maccione desde París minutos después de comandar las tareas de recuperación del cordobés. «Ya hizo la rueda de prensa, vamos al departamento, un baño, a comer y a descansar; aunque quizás hagamos antes algo de electro-estimulación para las piernas», enumera el santarroseño en su contacto con LA CHUECA. «Y mañana (por hoy) a entrenar y a pegar 30 o 40 minutos, porque el tenis es un deporte de sensaciones y es necesario pegarle a la pelota todos los días», agrega.
Roberto Maccione es hijo de Jorge Maccione y la recordada Teresa «Mechi» Mario, quien falleció durante un incendio en Casa de Gobierno de La Pampa en 1998. Destacado judoca desde chico, Tin eligió el deporte como su medio de vida y, ya como profe de educación física, primero trabajó con el pesista olímpico Darío Lecman y luego encontró en el tenis su lugar en el mundo.
Fue preparador de muchos jugadores destacados, entre ellos Agustín Calleri, y luego se radicó en Mérida, México, convirtiéndose en una pieza fundamental para el desarrollo de la Academia Crédito Real Tennis Center, única por su estructura en el país del norte.
El año pasado regresó a Argentina y por cuestiones familiares se radicó en una zona cercana a Santa Rosa de Calamuchita. Desde allí se intensificó su relación con Londero -con quien compartían muchos momentos en el circuito ATP-, lo acompañó en el ATP 250 que ganó en febrero de este año y desde hace dos meses se incorporó definitivamente al equipo del cordobés.
«Nuestra primera gira oficial fue en Marrakech (Marruecos), volvimos a Buenos Aires a entrenar y esta es nuestra segunda gira. Fuimos primero a Ginebra (Suiza) y ahora Roland Garros… Traje suerte», sonríe el pampeano.
«La verdad es que estamos pasando un momento increíble por lo que ha logrado en los tres partidos. Lo que estamos viviendo es único, y el domingo lo tenemos nada menos que a Nadal… Es complicado, pero Juan ha evolucionado mucho, tanto en su tenis como en la parte mental, y puede dar mucho más», se esperanzó.

Ganó Mayer y juega Del Potro
El otro argentino que superó ayer la tercera ronda de Roland Garros fue Leonardo Mayer (68), quien venció al veterano francés Nicolas Mahut por 3-6, 7-6, 6-4 y 7-6, y en octavos se medirá con el suizo Roger Federer (3), quien dejó en el camino al noruego Casper Ruud por 6-3, 6-1 y 7-6. En tanto, hoy jugará en el polvo de ladrillo parisino el otro argentino que sigue con vida, Juan Martín del Potro (9), que buscará el pase a octavos de final frente al australiano Jordan Thompson (69), no antes de las 10 de la mañana de nuestro país.

Un plan, una balanza y una licuadora
Juan Ignacio Londero y su equipo llegaron a París con un bolso cargado de raquetas, otro repleto de ilusiones y dos elementos más: una licuadora y una balanza.
Desconocido para gran parte de los argentinos, Londero tiene 25 años, nació en Jesús María, es el número 78 del mundo, no es amante del fútbol, estuvo a punto de dejar el tenis por lesiones y problemas de ansiedad… Y tiene dificultades para mantener su peso.
Ese último ítem le abrió las puertas a un plan ideado por el santarroseño Roberto Maccione, su preparador físico desde hace dos meses: viajan a todos lados con una balanza para controlar su peso y con una licuadora para preparar alimentos adecuados a sus necesidades.
«Hacemos hincapié en un trabajo de fortalecimiento general», explica Tin Maccione. «El (por Londero) necesita subir de peso, es muy flaquito y le cuesta comer; entonces hemos incorporado algunas medidas o reglas para las giras. Empezamos a viajar con una balanza y una licuadora, y entonces en lugar de comer cualquier cosa le hacemos batidos con proteínas. Es una licuadora chiquita, con carga USB que podemos usar en los aeropuertos…», agrega el profe al dar detalles de una de las claves energéticas del cordobés, que «venía de hacer un gran trabajo físico con la gente de Sport Lab».
«Es un chico súper trabajador, que se ha ordenado bien por un gran trabajo de su entrenador (Ariel Schneiter)», señala Maccione, antes de comenzar a preparar el duelo de mañana, nada menos que ante el gigante Rafael Nadal.
«Todo esto es increíble, es el partido que más sufrí en mi vida», dijo ayer Londero tras el triunfo ante Moutet. «En el segundo set se me aflojaron las piernas y sentí que me desmayaba. Pero increíblemente en el quinto empecé a sentirme mejor, con más energía, no sé si todo esto es un milagro», agregó. «El cruce con Nadal va a ser al palo, desde el minuto uno hasta el último», cerró, pensando quizás en que la licuadora y la balanza serán más importantes que nunca.