Un paso gigante para un deporte nuevo

CHEERLEADING: SANTARROSEÑAS COMPITIERON EN CORDOBA Y EN DICIEMBRE ORGANIZAN EL NACIONAL

El cheerleading es mucho más que corear una canción y agitar pompones de manera coordinada como suele verse en las películas norteamericanas. La actividad, que nació como una especie de animación para los entretiempos de los partidos de fútbol americano a fines del siglo XIX, es en la actualidad un deporte con todas las letras y con proyección olímpica.
También conocido como cheer, animación deportiva o porrismo, el cheerleading es a grandes rasgos una actividad que consiste en el uso organizado de música, baile, gimnasia y acrobacias. Aunque en muchos casos sigue siendo utilizado para animar diferentes espectáculos; en su faz deportiva cuenta con competencias en todo el mundo regidas por federaciones y en las que los atletas son evaluados por jurados especializados, como ocurre con la gimnasia artística.
En Argentina comenzó a practicarse como tal en 2006 y hoy está instalado como deporte en varias provincias, entre ellas La Pampa. A Santa Rosa llegó de la mano de la profesora Ailén Guillén, ex gimnasta, quien desde marzo ha comenzado a desarrollarlo en el Club Estudiantes con un grupo de chicas.

Paso gigante.
Las chicas santarroseñas dieron su primer gran paso hace unos días en el Torneo Argentina Cheer Open que se llevó a cabo en Córdoba, donde por primera vez mostraron sus coreografías en una competencia. El certamen, fiscalizado por la Federación Argentina de Porrismo y Animación (FAPA), contó con la participación de unos 400 atletas, que compitieron en las categorías Cheerleading Escolar, Cheerleading All Stars y Cheerdance.
Las pampeanas, en el nivel 1 (infantil) del All Stars, terminaron segundas y, con las medallas colgadas, regresaron con la satisfacción de saber que van por el buen camino. “Aprendieron un montón, porque entrenaron con chicas que tienen mucha experiencia y pudieron ver en vivo cómo es el deporte en niveles superiores”, señaló Guillén sobre sus deportistas. “Ahora están más que motivadas, porque saben a qué apuntamos y ya quieren ir por coreografías de mayor nivel”, agregó la profe.
Además de competir en el torneo, las chicas de Estudiantes participaron de un entrenamiento a cargo del estadounidense Robert Torres, miembro de la Federación Internacional de Cheerleading (ICU).
Las doce pampeanas (de entre 6 y 11 años) que integraron el equipo fueron Bárbara Bueti, Valentina Largayoli, Donata Simoni, Joaquina Matzkin, Isabella Cavalieri, Nazarena Frank, Justina Cazaux, Francesca Lastiri, Catalina Llanos, Blanca Bessano, Amalia Bessano y Sofía Picotto.

El Nacional.
El nuevo gran salto para las pampeanas en esta disciplina se dará en dos meses, cuando Santa Rosa sea sede por primera vez de un Torneo Nacional de cheer. El certamen se llevará a cabo en el Club Estudiantes el 3 de diciembre y servirá como un trampolín definitivo para que la actividad siga creciendo en la provincia.
“El Nacional es muy importante para poder promocionar el deporte y para que la gente también vaya a verlo como un show”, señaló Guillén, al tiempo que explicó que las coreografías tienen diferentes grados de dificultad y que las atletas son evaluadas por tres jurados.
“Nuestra intención es que el próximo año puedan venir capacitadores, para que haya más profesores y así tengamos competencia en La Pampa, algo que nos hace falta para que el deporte se desarrolle”, agregó.
Mientras tanto, las chicas santarroseñas dieron su primer paso, con un segundo puesto en Córdoba que motiva, y un Nacional que las tendrá como anfitrionas y que promete un espectáculo diferente para toda la familia.

Un trabajo en equipo
Como todo deporte de conjunto, el éxito de una rutina de cheerleading no depende de una individualidad destacada, sino del trabajo en equipo de todas sus integrantes. Desde la fortaleza de las bases, pasando por la destreza de las centrales y la flexibilidad de las voladoras, hasta la concentración de las cuidadoras; todas tienen su vital importancia a la hora de ejecutar una coreografía y evitar accidentes.
“Las chicas aprenden mucho sobre los valores de trabajar en conjunto, de cuidarse y contenerse entre ellas”, explicó Ailén Guillén, y en ese sentido agregó: “Es un deporte de conjunto porque debe haber elevaciones, y además hay lugar para todas porque se necesitan algunas con más fuerza para estar abajo y otras más livianas para ir arriba. Las de abajo protegen a las que suben y el éxito depende de todas; cada una tiene su rol”.
La otra clave está en la definición de la coreografía, dependiendo de las integrantes de cada equipo. “Hay una serie de permitidos, pero cada entrenador puede jugar con su estilo y arma la coreografía que mejor crea conveniente”, cerró.

Apuntando a los JJ.OO.
El cheer nació como una modalidad de animación en 1898, de la mano de Johnny Campbell en la Universidad de Minnesota. Con el paso de los años se fue profesionalizando en todo el mundo y hoy es reconocido como un deporte que es regido por diferentes asociaciones como la International Cheer Union (ICU) o la International All Star Federation (IASF), entre otras. Actualmente, los impulsores de la actividad están trabajando para que sea integrado en los Juegos Olímpicos, y en ese sentido podría estar como deporte exhibición en Tokio 2020.

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