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Winifreda tendrá riego por aspersión en su cancha

SISTEMA AUTOMATIZADO PERMITIRA MEJORAR LA CALIDAD DEL PISO

El Club Social y Deportivo Winifreda estrenará en los próximos días un nuevo sistema de riego para su cancha principal, ubicada en el estadio «Miguel Eloy Baldovino». Para ello se realizaron zanjas donde fueron instaladas las tuberías que llevarán el agua hasta los aspersores. Así el campo de juego contará por primera vez con riego por aspersión cuyo objetivo será mejorar la calidad del piso aportándole humedad adecuada y uniforme.
Esta trascendental obra se realiza cuando la institución acaba de cumplir 73 años de vida y a menos de un mes de que su equipo de primera división participe del Torneo Provincial de Fútbol. Fue posible gracias al apoyo de socios, simpatizantes, comisión directiva, particulares, instituciones y jugadores. Estos colaboraron en los trabajados de zanjeo y colocación de caños conductores de agua apoyando de esa manera al vecino Sergio Mayer, encargado de instalar toda la infraestructura a través de la cual se implementará el sistema de riego automático. Concretamente se instalaron 24 aspersores y 500 metros de caños de distintos diámetros.
Lo destacable también es que todos trabajaron sin percibir remuneración demostrando de esa manera su incondicional amor al único club del pueblo. Es más fueron los jugadores más «veteranos» del plantel quienes, una vez terminado el Torneo Oficial en la Zona Norte de la Liga Cultural de Fútbol, plantearon ante los directivos la necesidad de realizar esta obra definitivamente.
Así lo revelaron en diálogo con LA CHUECA Agustín Pieraligi y Maximiliano Alles. «Veníamos hace tiempo hablando con los chicos de que esta obra se necesitaba para la cancha porque el piso no está en las mejores condiciones y tenerlo blando es ideal para no sufrir lesiones. Aparte es más presentable y no depende de alguien que tenga que ir a regar todos los días sino directamente de un sistema automático», contó el capitán Pieraligi. En este marco fue que «cuando terminó el campeonato nos juntamos y fuimos a hablar con la dirigencia para plantearle que queríamos hacer esta obra de una vez por todas. Nos pusimos de acuerdo y empezamos a buscar los recursos económicos».
Uno de los aportantes fue el jugador internacional Julio Cesar Furch, nativo de esta localidad. «Ni lo dudó, cuando lo llamamos con su hermano Enzo, enseguida nos dijo que sí», contó Alles, quien resaltó también la colaboración económica brindada por el ex jugador Lucas Frank y la comisión directiva de las categorías inferiores, cuyos jugadores entrenan en la cancha central. «No dudaron un segundo en aportar dinero para comprar los materiales como caños, aspersores, abrazaderas, entre otros», señaló Alles.
Toda la infraestructura del riego fue colocada por Sergio Mayer, dedicado a trabajos múltiples. Pieraligi, Alles y Enzo Furch tomaron la pala y zanjearon la tierra junto al presidente del club, Héctor Jordán, y demás colaboradores. Otro jugador, Dino Martínez, se sumó con un tractor que en la parte trasera tenía enganchado un aparato denominado entierra caños, que resultó fundamental para no realizar todas las zanjas a pala. El municipio, por su parte, solventó «una inversión muy grande» consistente en una perforación de 50 metros de profundidad y una bomba sumergible que extrae entre 8.000 y 10.000 litros de agua por hora, más la mano de obra del pocero. Los jugadores estimaron que la inversión final rondará los 200 mil pesos, dinero «aportado por el pueblo», valoraron.
Cuando fueron consultados sobre los motivos que los llevaron a colaborar, en tal sentido Pieraligi respondió «durante años lamentablemente vimos el mal estado de la cancha porque todas las categorías siempre la utilizaron para entrenar, entonces quise aportar mi trabajo con la finalidad de verla en buenas condiciones y para que este presentable de cara al Torneo Provincial que vamos a jugar. Además, siempre hablamos con Maxi que mucho tiempo no nos queda para seguir jugando porque estamos grandes, entonces una obra de estas características la vamos a disfrutar no solo nosotros sino también los chicos que vienen de abajo y nuestros hijos». Alles coincidió y apuntó «lo hice por el amor que siento por el club. Tengo 36 años, me quedarán uno o dos de carrera, y tenía ganas de trabajar para que la cancha luzca mejor». Ambos coincidieron en que la tierra del campo de juego «es noble» y «no pisoteándola mucho» puede resultar ideal para los partidos del domingo.