La polémica discrimina

Por LULI MORENA
Las actitudes racistas y/o discriminatorias tuvieron sus momentos televisados que quedaron grabados en la memoria de los televidentes.

Discriminación por el color de la piel, por la obesidad, por las creencias religiosas o por la elección sexual fueron causales de escándalos mediáticos que, en muchos casos, fueron llevados a la Justicia o propiciaron marchas en contra de estas actitudes. Pero en los últimos tiempos la discriminación arreció de manera virulenta a través de las peleas que caracterizan a los contenidos de hoy. Mirtha Legrand, como al pasar, casi como un acto fallido, hace poco en uno de sus almuerzos dijo que “tenía la piel y el alma blanca”; al darse cuenta del comentario, enseguida quiso aclarar, pero era tarde. Casos como éstos, que suenan sin escándalos de por medio, conviven con otros que terminan con denuncias en el INADI. Hay casos de discriminación que resultaron inolvidables y bochornosos. Algunos recordarán cuando el Turco Samid mientras era entrevistado por Mauro Viale lo increpó a las trompadas durante la emisión del programa Impacto y le vociferaba : “Judío de mier…”. Situaciones incómodas y graves como ésta también fueron propiciadas por las declaraciones del chimentero Lucho Avilés, quien tuvo varios episodios de tono intolerante para con grupos minoritarios al atacar a Roberto Piazza, y otros dirigidos a los cartoneros en su programa Convicciones (Magazine).

La televisión intolerante.
La actriz Ana María Giunta es una luchadora que dirige obras para personas con capacidades diferentes y en más de una ocasión se mostró en contra del programa Cuestión de Peso (Canal 13), manifestando que en dicho envío “ridiculizaban a los gordos”. Uno de los casos más recientes que puso sobre el tapete el tema de la discriminación en la televisión fueron los ácidos comentarios que Mario Pergolini hizo sobre Serafín Zubirí, el participante ciego de Bailando por un Sueño del segmento ShowMatch (Canal 13). Como le llegaron miles de llamados denunciando los dichos del animador, el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) lo llamó a reflexionar. La segregación solapada o los chistes con algún tinte discriminador también circulan en otros programas como el caso de Bailando por un Sueño, cuando Moria Casán al verlo bailar el tema La Ventanita a la Tota Santillán le dijo: “Tota, es evidente que vos a Daniel Agostini no lo imitás, parece que te lo comiste”, en alusión a sus kilos de más, y enseguida acotó: “Igual es un chiste, sé que estás adelgazando”.

Una bomba de horror.
Cabe recordar que años atrás en el programa Convicciones, emitido a través de la señal de cable Magazine, su conductor Lucho Avilés hizo declaraciones altamente discriminatorias en torno a la gente que vive de la recolección de basura, como es el caso de los cartoneros. “Una de las soluciones para los cartoneros es poner granadas en las bolsas de basura y los tipos abren y les explota: andá a cagar, les voló la cabeza”, decía Avilés. Pero no es la primera vez que Avilés tiene problemas a causa de sus declaraciones discriminatorias: además de tener un trato no demasiado edificante hacia sus panelistas, el año pasado en Cantando por un Sueño tuvo un duro enfrentamiento con Roberto Piazza. Como consecuencia de ese enfrentamiento, el diseñador realizó una denuncia por discriminación en el INADI que propició que se realice la Primera Cruzada de Arte y Moda contra la Discriminación. La pelea entre el chimentero y el diseñador de modas se inició cuando el periodista agredió a Roberto Piazza al momento de puntuarlo y esto provocó que el diseñador renuncie al certamen. “Sos un mamarracho”, le decía el chimentero luego de tratarlo en femenino. Por ello, Piazza decidió iniciarle acciones judiciales por malos tratos y hasta organizó una marcha en Buenos Aires contra la discriminación. Además, el artista contó que no le molestó que lo trataran en femenino sino la descalificación a la homosexualidad que hizo el periodista al momento de hablar sobre él. A su vez, Piazza replicó con una serie de descalificaciones con fuerte contenido discriminador. Por su parte, Avilés le inició un juicio por injurias a Piazza que tuvo la retractación por parte del modisto, quien le pidió disculpas por los exabruptos que le dijo a causa de la ira provocada en el programa Almorzando con Mirtha Legrand.

La guerra sin fin.
Uno de los momentos mediáticos que lindaron la discriminación más fuerte de los últimos tiempos sucedió hace poco tiempo cuando Pergolini atacó a Serafín Zubirí, el participante ciego de Bailando por un Sueño. Mario Pergolini, con su característica ironía, desde su programa radial dijo cosas como ésta: “¿Vieron al ciego? Baila para el ort… Ahora pueden poner a bailar a un mogólico, a alguno que le falte alguna extremidad, a un manco… Bueno, ya lo tienen a Sofovich”. A partir de entonces, un sinfín de llamados llegaron al Instituto Nacional Contra la Discriminación (INADI) quejándose por las burlas que Pergolini hizo en relación al participante español que llevaron a las autoridades a intervenir en el caso. No hubo comunicado oficial, pero sí un pedido del material -video de CQC, audio de ¿Cuál Es?- para estudiar el asunto. En 2007, el INADI intervino en dos situaciones similares: las denuncias de discriminación por el contenido de los chistes del Gato de Verdaguer en Duro de Domar y por las declaraciones de Lucho Avilés contra los cartoneros. En ambos casos, no hubo penas ni multas sino una instancia de diálogo.

El Observatorio.
El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión es un espacio de cooperación institucional conformado por el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y el Consejo Nacional de la Mujer (CNM). Este proyecto de trabajo conjunto surgió a partir de la propuesta Nº 208 del Plan Nacional contra la Discriminación , aprobado mediante el Decreto Nº 1086/05, dictado en virtud de compromisos internacionales asumidos por nuestro país. El objetivo de este observatorio es ejercer un seguimiento y análisis sobre el formato y los contenidos de las emisiones de radio y televisión que pudieran incluir cualquier tipo y/o forma de discriminación y difundir las conclusiones sobre los contenidos analizados y generar un espacio de intercambio con los protagonistas de los medios audiovisuales y responsables de la producción de contenidos.

La discriminación nuestra…
Durante la semana pasada, en una de las emisiones de Los Profesionales de Siempre (Canal 9) se televisó un cruce verbal fuerte y de alto contenido discriminador entre Daniel La Tota Santillán y el panelista Rodrigo García Luscich. El conductor tropical acusó al periodista de “ocuparse de su vida en vez de ocuparse de sus novios” y lo señaló indirectamente de homosexual. Asimismo, la Tota Santillán se mostró muy molesto a la hora de entablar un diálogo con la conductora del envío, Viviana Canosa, increpando al panelista Luscich al que se refirió diciendo: “Hablo de ese que tiene cara de conejo y que habla barbaridades de mí desde hace mucho tiempo. Yo no hablo de él, ni digo cosas de sus novios y de las boludeces que hace en los boliches”. Mientras la conductora, Canosa, trataba de frenar la ira de la Tota, el panelista acusó al animador y actual participante de Bailando por un Sueño del segmento ShowMatch (Canal 13) de “mamarracho”. Ante los dichos de la Tota, quien acaba de tener una separación mediática con Fernanda Vives, Luscich, quien fue tildado indirectamente de homosexual por el animador, se defendió diciendo claramente ofuscado: “Que hables de mi sexualidad no me afecta”.

“Dijiste que yo soy vomitivo”.
La Tota y Viviana Canosa también tuvieron su tenso momento. El conductor tropical, quien durante la noche del lunes participó de Bailando por un Sueño, segmento de ShowMatch (Canal 13) bailando cumbia, acusó a Canosa de haber dicho en su programa radial que el verlo mover la pelvis durante el programa conducido por Marcelo Tinelli “le había resultado vomitivo”. De inmediato, Canosa se defendió de la acusación y contó su versión, pese a que los tapes demostraban que el animador tenía razón. “Nunca dije eso. Lo que dije es que no me gusta cómo bailás y que en la noche del lunes mientras te veía bailar estaba tomando la sopa y cuando vi que te pusieron un 9 de puntaje escupí la sopa porque me pareció injusto”. La Tota, fuera de sí y visiblemente enojado con las versiones que se tejen en torno a su persona, aseguró: “Cuando una persona me sigue agrediendo como ése con cara de conejo (Luscich), me tengo que defender, yo pago la obra social, déjense de jo…”. La Tota se sintió discriminado por su obesidad. Dijo que lo suyo era una enfermedad y, por lo tanto, no veía correcto que se mofaran de su figura. Pero pasó de víctima a victimario al decir que el panelista también tenía una enfermedad, según sus dichos, la homosexualidad. Así, en ese momento de nervios equiparó una elección sexual con una enfermedad.