Amenazan el alto el fuego

UCRANIA: INTERCAMBIO DE FUEGO, AMNISTIA Y UNA LOCALIDAD EN DISPUTA

Un nudo de comunicaciones y una ley de amnistía pueden hacer saltar por los aires el ya frágil acuerdo de cese de fuego entre Kiev y los insurgentes de Donetsk y Lugansk firmado en Minsk el jueves, advirtieron ayer Moscú y Donetsk.
Ucrania y la República Populares de Donetsk (RPD), por otra parte, siguieron cruzando acusaciones por muertes de civiles.
Dmitri Peskov, vocero presidencial ruso, aseguró que la situación en Debáltsevo, donde los separatistas del Donbass aseguran tener rodeados a miles de soldados ucranianos, representa una amenaza a la tregua que debe comenzar a la medianoche entre el sábado y domingo.
Las autoridades ucranianas niegan que sus tropas estén encerradas y no quieren ceder esa porción de territorio, una cuña que corta la principal ruta entre Donetsk y Lugansk.
Vladimir Putin encargó a sus expertos militares que analicen la situación en el nudo ferroviario y vial del sudeste ucraniano, donde los rebeldes piden la rendición de miles de militares de Kiev que consideran atrapados, explicó Peskov al diario Kommersant.
Según el funcionario presidencial ruso, si las tropas ucranianas están atrapadas realmente y Kiev lo sigue negando, en su intento de salir de la bolsa podrían violar el cese de fuego.

Alexander Zajarchenko.
El jueves, al término de las negociaciones en la capital bielorrusa, el líder de la RPD, Alexander Zajarchenko, anunció que a la primera violación de la tregua por parte de las fuerzas de Kiev se consideraría liberado de la obligación de cumplir acuerdo alguno.
“La contraparte ucraniana afirma que no tiene tropas atrapadas cerca de Debáltsevo, pero los datos de que dispone … Putin sugieren lo contrario”, declaró el vocero del Kremlin.
El presidente ruso, agregó, citado por la agencia TASS, “hizo la advertencia, naturalmente, de que las fuerzas ucranianas atrapadas en el ‘caldero’ seguramente tratarán de salir de allí aún después del inicio del cese de fuego”.

Pavlo Klimkin.
Por su parte, el ministro de relaciones exteriores ucraniano, Pavlo Klimkin, dijo que la amnistía para los separatistas del sudeste ucraniano será decidida “sólo con una ley” adoptada por el parlamento, y que los líderes de los milicianos no serán graciados con un decreto presidencial.
Klimkin agregó que “además no hay modo de conceder esta amnistía a quienes se involucraron en crímenes contra la humanidad”.
El perdón y la amnistía a los participantes del alzamiento del Donbass, y la prohibición de perseguirlos y castigarlos, es un punto de los acuerdos de Minsk.
El portavoz de la Asamblea Popular (parlamento) de la RPD, Andrei Purgin, respondió que “de hecho lo que dicen es que no van a implementar la ley de amnistía”, y afirmó también a la agencia oficial de Donetsk que “esto es una caza de brujas” que ya generó “miles de prisioneros políticos”.

Petro Poroshenko.
Por otra parte, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, denunció que los milicianos independentistas “apoyados por Rusia” iniciaron una ofensiva horas después de que fuera firmado el acuerdo por Angela Merkel, Francois Hollande, Vladimir Putin y él mismo, indicaron las agencias de noticias EFE y DPA.
Paralelamente, su gobierno informaba de la muerte de diez personas, ocho soldados y dos civiles, en bombardeos y enfrentamientos armados con los separatistas.
Al caracterizar las negociaciones de Minsk, Proshenko confesó, además, que “nadie está realmente convencido de que las condiciones de paz firmadas en Minsk sean aplicadas de manera estricta”. (Télam)