Asumió Iván Duque en Colombia

SE FORTALECE EL BLOQUE DE DERECHA EN SUDAMERICA

Abogado de 42 años y delfín del influyente ex mandatario y senador Álvaro Uribe -investigado por la Corte Suprema-, Iván Duque juró al cargo para el que fue elegido por cuatro años el 17 de junio. De manera simultánea, las fuerzas de oposición se movilizaron en varios puntos del país para exigirle que proteja a los líderes sociales tras el asesinato de 331 de ellos desde 2016, y respete los compromisos de paz asumidos con la ex guerrilla FARC.
Duque, que tendrá como vice a la conservadora Marta Lucía Ramírez, la primera mujer en ocupar el cargo, sucederá al impopular Juan Manuel Santos, con quien inició su vida pública pero del que se apartó luego hasta convertirse, de la mano de Uribe, en duro adversario. Aunque contará con mayoría en el Congreso, el ex senador enfrenta a una fortalecida oposición de izquierda y de centro, que alcanzó su mayor representación en las legislativas de marzo.

Oposición.
Con flores, vestidos de blanco y banderas de Colombia, centenares de opositores se manifestaban a favor de la paz y la vida en al menos 36 ciudades y municipios. “Le estamos expresando al nuevo gobierno, todas las fuerzas de oposición, que aquí hay un pueblo que no resiste más la violación al derecho a la vida, que necesitamos que se implemente correctamente el acuerdo” de paz, declaró el ex líder rebelde y legislador Marco Calarcá.
Cuarta economía de América Latina, Colombia afronta una delicada fase de implementación de los acuerdos que firmó con las FARC -la poderosa guerrilla convertida en partido-, al tiempo que afronta varios focos de violencia financiada por el narcotráfico.
Con el regreso del uribismo al poder, Colombia fortalece el bloque de derecha en la región tras los triunfos en Argentina, Chile y Perú, y con la expectativa de que se sume Brasil en los comicios de octubre.

Paz en cuestión.
De entrada, Duque deberá darle forma a su promesa de modificar, “sin hacer trizas”, el pacto que le valió el Nobel de Paz a Santos y que condujo al desarme de casi 7.000 guerrilleros. El convenio con la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) todavía tiene pendiente por desarrollar su capítulo más sensible: el de la justicia pactada por las partes para las cientos de miles de víctimas que dejó más de medio siglo de conflicto.
Con unos 1.500 combatientes, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) quiere retomar con Duque las negociaciones de paz que dejó sin concretar con Santos, pero el mandatario electo anticipó que impondrá nuevas y duras condiciones que nublan el panorama.
El menú de retos para Duque lo complementan los líos judiciales de Uribe, quien deberá rendir indagatoria por soborno y fraude procesal, lo que complica su liderazgo en el Senado, y la explosiva situación en Venezuela. Bajo la administración de Santos, Bogotá prácticamente congeló todas sus relaciones con Caracas y pasó a liderar la campaña internacional que condena a Maduro y pide un cambio pacífico de régimen. Quizá este sea el único punto en que coinciden los gobiernos saliente y electo. (AFP)