Aumenta la tensión en Hong Kong

Decenas de miles de personas ocuparon ayer el centro de Hong Kong y lanzaron una campaña de desobediencia civil para pedir que el gobierno chino dé marcha atrás con su reforma electoral y no imponga restricciones a los candidatos que se presenten a los primeros comicios generales bajo control chino dentro de tres años.
Después de una semana de protestas estudiantiles, la movilización de estudiantes y opositores siguió creciendo, se enfrentó a los cordones policiales y logró avanzar e instalarse en el distrito financiero y gubernamental de la isla. La policía china reprimió ayer a los manifestantes lanzando gas lacrimógeno, pero no logró que retrocedieran.

Consultas.
La escalada de la tensión terminó de volverse evidente cuando el jefe del gobierno regional de Hong Kong, Cy Leung, convocó a una conferencia de prensa organizada de urgencia, ofreció una nueva ronda de consultas políticas con todas las fuerzas, pero advirtió que la reforma electoral aprobada a fines de agosto por el Parlamento chino debe ser cumplida, según informó la agencia de noticias EFE.
Hasta 1997 Hong Kong era una colonia británica. Ese año Londres devolvió la isla a China bajo una fórmula conocida como “un país, dos sistemas”, una fórmula que establecía que la región gozaría de un nivel de autonomía con respecto a Beijing, lo que incluía un sistema político diferente al del resto de China.

Elección.
En agosto pasado, las autoridades chinas anunciaron que los ciudadanos de Hong Kong podrán elegir por primera vez y de forma directa en las urnas a su gobierno local en 2017, pero aclararon que sólo dos o tres candidatos tendrán la posibilidad de competir y que deberán ser preseleccionados por una comisión especial de 1.200 miembros.
Esta reforma provocó inmediatamente la reacción de grupos estudiantiles, especialmente en las universidades de la isla, que comenzaron con una serie de protestas y medidas de fuerzas que culminaron este fin de semana en el lanzamiento de Occupy Central, como se conoce al distrito financiero de Hong Kong, uno de los más importantes del mundo oriental.
El movimiento Occupy Central, que toma su nombre de las protestas en Nueva York conocidas como Occupy Wall Street, en realidad nació en enero de 2013 y desde entonces amenaza con ocupar el distrito Central, el corazón financiero y comercial de la ciudad, y paralizar la actividad de esa estratégica plaza financiera mundial, si el gobierno local y el de Bejing no llegan a un acuerdo para establecer el sufragio universal sin restricciones en Hong Kong en los próximos comicios generales de 2017.

“Ilegales”.
En junio pasado, ese mismo movimiento opositor organizó una consulta popular no oficial en la que unas 800.000 personas -un poco más del 10% de la población- respaldaron el establecimiento del sufragio universal sin restricciones en la isla.
Sin embargo, tanto el gobierno local como el de Beijing sostuvieron que la consulta no era legal ni legítima.
Ayer Leung, el jefe del Ejecutivo de Hong Kong, reiteró que las protestas “son ilegales” y advirtió que “la policía está determinada a manejar la situación de forma apropiada y de acuerdo con la ley”. Horas después, los agentes lanzaron una lluvia de gas lacrimógeno contra los manifestantes.
En tanto, desde Beijing, un vocero de la Oficina para los asuntos de Hong Kong y Macau, las dos regiones que fueron colonias europeas y ahora gozan de un status diferenciado en China, sostuvo que el gobierno nacional apoya plenamente a las autoridades de Hong Kong y cómo están manejando las protestas.

Marchas.
Las marchas y la movilización opositora escalaron dramáticamente el sábado por la madrugada cuando los manifestantes decidieron superar los cordones policiales y entrar al distrito gubernamental.
Hubo forcejeos, la policía lanzó gas pimienta y arrestó a 78 personas, incluida una gran parte de la cúpula estudiantil. Todos fueron liberados ayer, excepto uno, Joshua Wong, un líder de los alumnos secundarios de 17 años. (Télam)