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Belfast clama por derechos

LA CIUDAD EXIGE MATRIMONIO IGUALITARIO Y ABORTO LEGAL

Sin Poder Ejecutivo desde el 2017, los habitantes de la ciudad de Belfast, en Irlanda del Norte, esperan que los partidos políticos se pongan de acuerdo para lograr una ampliación de derechos en cuanto a matrimonio igualitario y aborto. El debate cobró fuerza luego de la muerte de la periodista Lyra McKee.
En un grafiti de una callejuela de Belfast, se lee un mensaje esperanzador para los jóvenes LGTB de Irlanda del Norte: «Esto no será siempre así. Va a mejorar». Al lado, se ve el rostro sonriente de quien dijo estas palabras, Lyra McKee, periodista homosexual fallecida en abril, víctima de disparos del grupo disidente Nuevo Ira durante unos enfrentamientos con la policía. La muerte de esta mujer de 29 años causó una profunda emoción.
Tras ella surgieron múltiples llamados a los partidos políticos, incapaces desde hace dos años y medio de ponerse de acuerdo para formar gobierno en Belfast, para que se autorice el matrimonio homosexual y el aborto, como sucede en el resto de Reino Unido. El martes, los diputados británicos del Parlamento de Westminster, en Londres, mostraron su voluntad de cambiar la situación al votar varias enmiendas en favor del casamiento homosexual y el aborto.

Sin Ejecutivo.
Normalmente, es el Parlamento norirlandés el que tiene que legislar sobre estas cuestiones, pero a falta de Ejecutivo desde enero de 2017, es Londres quien se ocupa de la administración. Los diputados laboristas aprovecharon estas circunstancia para presentar y hacer adoptar estas enmiendas, intentando sortear la oposición del principal partido norirlandés DUP, ultraconservador.
Actualmente el aborto está autorizado en la provincia británica sólo si el embarazo amenaza la vida de la madre. Las infractoras pueden ser condenadas a cadena perpetua. Estas votaciones sin embargo tendrán efecto sólo si se forma un gobierno local en Irlanda del Norte de aquí al 21 de octubre. Pero para Fergal McFerran, allegada de la periodista fallecida y activista de Stonewall, una organización de defensa de los derechos LGTB, esto refleja el progreso en estos últimos tiempos.
«Es increíblemente triste que [Lyra McKee] no esté aquí para verlo», se lamenta. «Creo que la fuerza de su historia personal y el amor entre Sara [su pareja] y ella hicieron comprender a mucha gente de que se trataba este debate», añade.

Apoyo social.
Según los sondeos, la población norirlandesa apoya la liberalización del aborto y del matrimonio entre personas del mismo sexo. Según una encuesta de Amnistía Internacional en 2018, 65% de los adultos consideran que el aborto no tendría que ser un crimen. En la calles del centro de Belfast, los habitantes apoyan en su mayoría una modificación de la ley. «Todo el mundo quiere el derecho al aborto. Venga, háganlo», grita Margot Channing, de 67 años. Respecto al matrimonio homosexual, se tiene que «ser tolerante», dice.
La votación en Westminster no significa sin embargo que la batalla esté ganada, estiman. «Celebramos esta noticia pero con cautela, porque somos más bien prudentes de cara a los siguientes acontecimientos», declara Kellie Turtle, cofundadora de la red feminista de Belfast. «Todavía no estamos fuera de peligro», resumió Sara Canning, pareja de Lyra McKee en una editorial publicada el miércoles en el diario británico The Guardian. (AFP)