sábado, 21 septiembre 2019
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Bolsonaro canceló trabajos forenses

CRECE LA INTERNA EN EL GOBIERNO DE BRASIL

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, decretó el fin de los trabajos de los equipos forenses que trabajaban en la identificación de desaparecidos a manos de la última dictadura militar, entre 1.047 cajas con huesos en fosas comunes de un cementerio de San Pablo, informó ayer la prensa local.
El diario O Estado de Sao Paulo indicó que el «decreto ómnibus» firmado el miércoles pasado por Bolsonaro que terminar con los consejos populares para debatir políticas públicas puso fin a la identificación de desaparecidos de la dictadura enterrados como NN en el cementerio del barrio paulista de Perús.
El trabajo se había iniciado en 2014, por orden de la justicia federal y del Ministerio Público con el apoyo del entonces gobierno de Dilma Rousseff, destituida por el Parlamento en 2016.
Bolsonaro, quien reivindica a la dictadura militar (1964-1985), también alcanzó con su decreto al grupo de forenses que trabaja en la identificación de los muertos en Araguaia, región del norte del país, escenario de la represión a una guerrilla que se levantó contra la dictadura.
El presidente se hizo famoso con este tema durante su mandato como diputado, cuando se opuso a la búsqueda de restos de víctimas de la dictadura enterrados como NN.
«Quienes buscan huesos son los perros», solía argumentar. Bolsonaro orientó a las Fuerzas Armadas a reivindicar el golpe de 1964 que instaló una dictadura que según la Comisión de la Verdad provocó más de 10.000 torturados, unos 434 muertos por conciencia y unos 8.000 asesinados de las tribus indígenas para obras públicas en la selva amazónica.
En el cementerio paulista de Perús los forenses trabajan a la orden del juez federal Eurico Maiolino luego de que en 1990 se descubriera una fosa común que era el lugar donde policías y militares enterraron con nombres falsos a presos políticos asesinados en cautiverio.
Las muestras óseas son enviadas a laboratorios en Bosnia y en Holanda. El asunto está en manos del Ministerio de la Mujer, Derechos Humanos y Familia, a cargo de la pastora ultraconservadora Damares Alves.

Internas.
Por otra parte, la disputa entre el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y el vicepresidente Hamilton Mourao quedó ayer aún más expuesta luego de que este último fustigara como negativo para el gobierno al astrólogo Olavo de Carvalho.
La pulseada entre el entorno presidencial y el ala militar del gabinete agrava el desgaste del gobierno justo cuando éste pretende hacer avanzar en el Congreso la reforma jubilatoria, prioridad oficial en materia económica y principal reclamo del mercado, cuya aprobación será difícil por requerir una enmienda constitucional.
Las tensiones entre el círculo de funcionarios allegados a Bolsonaro y Mourao fueron en aumento luego de que el vicepresidente y general retirado se ganara fama por contradecir declaraciones o anuncios polémicos del presidente y mostrarse como uno de los garantes del plan económico del ministro de Economía, Paulo Guedes.
La semana pasada, un aliado clave de Bolsonaro, el diputado y pastor evangelista Marco Feliciano, presentó un pedido de juicio político contra Mourao por conspirar contra el gobierno, luego de que Carvalho calificara al vicepresidente de «traidor».
Un nuevo frente se abrió el fin de semana cuando Bolsonaro publicó en su perfil de las redes sociales un video en el que Carvalho criticó al Ejército y a los militares retirados que lo acompañan en el gabinete.
En el video, Carvalho fustiga además a los llamados «nuevos políticos», figuras que son diputados y ministros por primera vez dentro del oficialista Partido Social Liberal (PSL).
«Los milicos tomaron el poder en 1964 y sólo hicieron c…das. Eliminaron a los políticos de derecha y en lugar de evitar el comunismo, crearon a los comunistas», dice el video de Carvalho. (Pagina12.com / Télam)