Bolsonaro y Haddad irán a segunda vuelta

ELECCIONES EN BRASIL

El ultraderechista Jair Bolsonaro ganó por amplio margen la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, pero deberá medirse con el izquierdista Fernando Haddad el próximo 28 de octubre.
Con casi el 99 por ciento de las urnas escrutadas, Bolsonaro, un excapitán del Ejército, de 63 años de edad, tenía 46,3 por ciento de los votos, frente al 28,9 por ciento de Haddad, designado candidato del Partido de los Trabajadores (PT) por el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Más atrás y lejos de ambos postulantes suceder a Michel Temer a partir del 1 de enero de 2019, quedaron Ciro Gomes (12,5 por ciento), Geraldo Alckmin (4,8 por ciento), Joao Amoedo (2,5 por ciento), Cabo Daciolo (1,3 por ciento), Enrique Meirelles (1,2 por ciento) y Marina Silva (1 por ciento).

Alivio en el PT.
En un hotel en el centro de San Pablo, se escucharon gritos de júbilo y alivio al divulgarse los sondeos. En la explanada de los ministerios de Brasilia, los partidarios de Bolsonaro reaccionaron con desilusión.
Tras emitir su voto por la mañana en Sao Paulo, Haddad se dijo convencido de que habría segunda vuelta y empezó a tender puentes con otros candidatos.
La clave para que Haddad se acerque a los porcentajes de Bolsonaro reside en el centroizquierdista Ciro Gomes, que tenía 12,5 por ciento de los sufragios.
Bolsonaro y Haddad son los vencedores y al mismo tiempo los candidatos con mayor índice de rechazo.

Electorado heredado.
Haddad, un exalcalde de Sao Paulo poco conocido en otras regiones, heredó una buena parte del electorado de Lula, sobre todo entre la población pobre que mejoró sus condiciones de vida bajo su gobierno (2003-2011).
Pero también heredó el odio que Lula inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el mandato de su heredera política Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en 2016.
Durante la campaña, Haddad “se olvidó mucho del centro, que es fundamental. Sin el centro no se gana una elección y menos aún se gobierna, entonces precisa esos apoyos ya. Son tres semanas, una campaña cortísima, y más aún tiene que pensar en la gobernabilidad, estbleciendo compromisos con esos sectores”, dijo André César, de la consultora Hold en Brasilia.

Sectores poderosos.
Bolsonaro, por su parte, recibió en la última semana apoyos de poderosos sectores, como los ruralistas y las iglesias evangélicas.
Pero debe lidiar con un historial de declaraciones racistas, misóginas y homófobas y con sus justificaciones de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985), que le valieron un amplio rechazo de mujeres y de las minorías.
En su último video en Facebook, prometió gobernar “inclusive” para los ateos y para los homosexuales.
“Gobernaremos para todos, independientemente de su fe religiosa, inclusive para quien es ateo. Gobernaremos para todo el mundo, para los gays incluso, que hay gays que son padres, que son madres”, afirmó Bolsonaro quien acaricia la presidencia.

Los perfiles de Mourao y d’Avila.
Ambos nacieron en Porto Alegre y son compañeros de fórmula de los probables finalistas de la elección presidencial en Brasil: pero esos son los únicos puntos en común entre la profesora comunista Manuela dÁvila y el ultraderechista general de reserva Hamilton Mourao.
Mourao (65) se presenta junto al diputado Jair Bolsonaro, y llegó a provocar malestar en su campaña con declaraciones polémicas en momentos en que el candidato trataba de hacer olvidar sus tradicionales pronunciamientos misóginos, racistas y homófobos.
Manuela dÁvila (37) candidata a vice de Fernando Haddad, es una legisladora del Partido Comunista do Brasil, que se reivindica “feminista y revolucionaria”. Fue promovida por Lula da Silva, poco antes de ser encarcelado por corrupción.
Hace un año, mucho antes de ser nombrado candidato a la vicepresidencia por el PSL, el general Mourao ya había dado de qué hablar.
Durante un evento afirmó que el Ejército se vería obligado a “buscar la solución” si la situación política del país seguía degradándose.
Mourao no fue la primera opción de Bolsonaro para integrar la fórmula, pero lo invitó después de sufrir varios rechazos. Pero con Bolsonaro alejado de la campaña durante varias semanas tras ser apuñalado, se encontró inesperadamente en primera línea.
Tras lanzarse a la carrera por la Presidencia como precandidata del PCdoB, d’Avila acabó aliándose con el PT de Lula. Y cuando éste fue impedido de ser candidato, fue elegida para acompañar a Fernando Haddad, que hasta entonces integraba la fórmula del exmandatario. (AFP)