Corea del Norte reavivó la tensión

PRIMER ENCUENTRO ENTRE CHINA Y ESTADOS UNIDOS DESDE LA ASUNCION DE TRUMP

Mientras el mandatario chino se reunía con el secretario de Estado norteamericano, el presidente de Corea del Norte informó realizó una nuevo ensayo armamentista probando un motor de alto rendimiento para cohetes.
El presidente chino Xi Jinping recibió ayer al secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, la primera de primer nivel entre ambos países desde la asunción de Donald Trump, y no lograron ponerse de acuerdo sobre cómo responder a la capacidad militar de Corea del Norte, un país que aprovechó la cita para reavivar la tensión regional con una nueva prueba armamentista.
Al mismo tiempo que Xi y Tillerson prometían al mundo relanzar la relación bilateral, la agencia estatal norcoreana KCNA anunció que el país había realizado con éxito un nuevo ensayo armamentista.
Según la información oficial, el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un, informó al país de la prueba de un nuevo motor de alto rendimiento para cohetes que, destacó, marcará el inicio de “una nueva era” en la tecnología bélica de su país.
El anuncio de Pyongyang dejó aún más al desnudo que el enviado de Trump, Tillerson, no pudo abandonar Beijing con el compromiso de China que había ido a buscar para presionar a su vecino y aliado, Corea del Norte, pese a sus mejores intentos. Para evitar aumentar la tensión, eligió no priorizar sus diferencias y destacó el deseo de diálogo de ambas partes.
“A través de más diálogo lograremos una mejor comprensión, que nos llevará a reforzar los lazos entre China y Estados Unidos, y marcar el tono de nuestras futura relación de cooperación” afirmó Tillerson durante una conferencia de prensa posterior a su reunión con el presidente chino, realizada en Beijing.
En rigor, la llegada del secretario de Estado estadounidense a China fue la última escala de la primera gira oficial por Asia, que incluyó también a Japón y Corea del Sur, y que tuvo como uno de los temas centrales la escalada diplomática con Corea del Norte, que en los últimos meses sumó nuevos capítulos con otros ensayos armamentísticos de Pyongyang y una diatriba de amenazas del flamante gobierno republicano en Estados Unidos.
Aún si Tillerson no logró llevarse un compromiso de Xi para presionar más a Pyongyang, el acercamiento diplomático entre ambos países reavivó la expectativa de una eventual visita del mandatario chino a Washington, que se concretaría el mes que viene en el estado norteamericano de Florida, donde Trump tiene su resort favorito.

Charla telefónica.
Hasta ahora el único contacto oficial que mantuvieron los dos mandatarios fue una charla telefónica en febrero pasado, después de la asunción de Trump.
La relación empezó con toda la formalidad del caso, pero tras la primera prueba armamentista de Corea del Norte de este año, el vínculo se tensó por la denuncia de Trump de que China no estaba haciendo lo suficiente para presionar a su aliado y vecino de frenar su desarrollo militar y nuclear, como ha demandado una y otra vez el Consejo de Seguridad de la ONU.
“Tenemos que manejar eso con cuidado y controlar los temas delicados e impulsar las relaciones chino-estadounidense a un nuevo comienzo hacia un futuro sano y estable”, consideró Xi durante el último día de la primera gira de Tillerson por Asia.
A diferencia de las declaraciones explícitas vertidas en Seúl sobre cómo abordar la crisis en la península coreana -donde afirmó que “la política de paciencia estratégica ha terminado”-, Tillerson no se pronunció abiertamente sobre el resultado del cónclave en esa materia y prefirió opinar sobre la relación comercial entre ambos.
“Nuestros dos países deberían tener una relación comercial positiva, que sea justa y ofrezca dividendos en ambos lados, y vamos a trabajar en esa dirección”, afirmó el político, quien añadió que “Estados Unidos y China son las dos mayores economías mundiales y deben promover la estabilidad y el crecimiento”.
Pese a las escasas declaraciones sobre la situación de Corea del Norte, el funcionario estadounidense afirmó ante la prensa que ambos países se comprometieron a hacer “todo lo posible” para evitar que estalle un conflicto militar en la península coreana, luego que su país rechazara semanas atrás, que China se convierta en un eventual mediador entre occidente y Pyongyang.
La visita de Tillerson a Asia buscaba distender el clima político; sin embargo, la nueva prueba armamentista de Corea del Norte probablemente reavive la confrontación entre los vecinos de la región y Estados Unidos. (Télam)