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Martes 09 de junio 2026

Correa juró un nuevo mandato

Redacción 25/05/2013 - 04.00.hs
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, inició ayer un nuevo mandato de cuatro años con el "imperativo" de terminar con la pobreza, la promesa de que su país "jamás será colonia de nadie" y la convicción de que "no hay tiempo que perder" para lograr la consolidación de las transformaciones que puso en marcha desde su asunción, en el 2007.
En su extenso discurso ante la Asamblea Nacional, tras cumplir con el juramento formal del cargo, Correa renovó sus cuestionamientos a los medios hegemónicos y a la Corte Interamericana de los derechos Humanos (CIDH), destacó a su país como "el que más redujo la desigualdad" y puso de relieve los "profundos y positivos cambios" en lo político, lo económico y lo social.
El comienzo del nuevo mandato se dio ante una decena de jefes de Estado, vicepresidentes, cancilleres, delegaciones gubernamentales y de organismos internacionales, que aplaudieron a un Correa vestido de terno oscuro y camisa con bordados indígenas, y con la banda presidencial con la leyenda "Mi poder en la Constitución".
Correa llegó al recinto de la mano de su esposa, la belga Anne Malerbe, y acompañado de dos de sus hijos, Anne Dominique y Miguel Rafael. Sofía, su tercera hija, está en Francia, donde cursa estudios universitarios, según consigna la agencia Andes.

Economía.
En su alocución, el mandatario subrayó que Ecuador es una de las economías "más dinámicas de América Latina", con un crecimiento promedio en los últimos años de 4,3 por ciento, y destacó que en su Gobierno más de un millón de ecuatorianos dejaron de ser pobres. "Vencer la pobreza debe ser un imperativo moral", afirmó.
Ganador en primera vuelta en los comicios de febrero y con una mayoría de 100 sobre 137 bancas en la AN, Correa rechazó las "aberrantes" diferencias en la concentración del ingreso en la región que impiden "una vida digna" a la población y se declaró "orgulloso" de que Ecuador sea el país que "más reduce desigualdad" en América.
"Hasta que la pobreza sea borrada de la patria grande, por esa segunda independencia, luchamos y avanzamos", expresó, y volvió luego a la idea de la unidad regional, al poner de relieve que su país "ya no está solo contra el mundo, porque quedan millones de Kirchner, millones de Chávez para continuar con el sueño de la Patria Grande".

 

Malvinas y Cuba.
Consideró luego a la Corte IDH como "un instrumento de política exterior de los Estados Unidos", un lugar que también le asignó a la OEA, y lamentó que algunas organizaciones "tratan peor a los gobiernos democráticos que a las dictaduras que devastaron a América Latina".
En su duras críticas a la OEA, Correa puso especial énfasis en el bloque que afecta a Cuba y en la situación de Malvinas, cuya soberanía reclama argentina con reiterados apoyos de todas las organizaciones internacionales.
"¿Para qué tener la OEA si no podemos tener una postura definitiva regional sobre problemas tan cruciales, clamorosos, urgentes y evidentes como el de las islas Malvinas? Las Malvinas
son una colonia británica frente de las costas latinoamericanas pero a más de 11 mil kilómetros de Londres. Las Malvinas no son solamente argentinas, son latinoamericanas", afirmó Correa.

 

Los medios.
Lamentó el mandatario que se quiere mitificar a los periodistas como "heroicos luchadores contra gobiernos despóticos que no aguantan ninguna crítica", cuando "la verdad es que la realidad de América Latina es más cercana a gobiernos con una inmensa legitimidad democrática, jugándose hasta la vida por superar las injustas estructuras, perseguidos inmisericordemente por periodistas sin escrúpulos y por un poder mediático muchas veces mayor al poder mismo del Estado".
Entre los abusos de la prensa, Correa reseñó es que "no informa sobre conflictos sino que los buscan, los inducen, los crean, los anhelan para vender más periódicos". (Télam)

 


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