Crisis política en Haití

MARCHA ATRAS CON LA SUBA DEL PRECIO DE LOS COMBUSTIBLES

El primer ministro haitiano, Jack Guy Lafontant, anunció la suspensión “hasta nuevo aviso” de los fuertes incrementos en el precio de los combustibles -medida solicitada por el FMI- luego de dos jornadas de intensas protestas en las calles.
El Gobierno de Haití suspendió el fuerte aumento a los precios del combustibles hasta nuevo aviso, medida acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras las intensas las jornadas de protestas que dejaron al menos una personas muerta y varios heridos.
Apenas unas horas después de haber llamado a la población a que tenga “paciencia” e intentar convencerla en un discurso televisivo de la necesidad del aumento de los precios, el primer ministro Jack Guy Lafontant decidió suspender la medida “hasta nuevo aviso”.
Poco antes, el presidente de la cámara de Diputados, Gary Bodeau, había lanzado un ultimátum al gobierno para que revirtiera su decisión de aumentar los precios de los carburantes. “Si no hay respuesta en un plazo de dos horas, el gobierno será considerado dimitido y a partir de la mañana del lunes, el parlamento tomará las disposiciones necesarias”, había advertido Bodeau.
Incluso antes del anuncio de esta medida, el primer ministro estaba en la cuerda floja, y en la cámara de Diputados, dominada por los partidarios del presidente Jovenel Moise, llegó a realizarse una sesión sobre el futuro de su gobierno. Su súbita marcha atrás, que refuerza las críticas que se le hacen respecto a su debilidad política, podría acelerar el fin de su mandato.
El viernes, el gobierno haitiano anunció un fuerte incremento de las tarifas de los carburantes en cumplimiento de un acuerdo con el FMI suscrito hace cinco meses. La decisión implicaba el aumento de la gasolina en 38%, del diésel en 47% y el del querosén en 51%.

Inestabilidad.
En la tarde del sábado, la situación en la capital seguía siendo tensa, tras el estallido de una serie de actos de violencia el viernes que no han recibido respuesta de las fuerzas del orden. Supermercados y diversos comercios fueron saqueados y varias casas y vehículos fueron incendiados, sobre todo en los barrios ricos del suburbio de Petionville, en las afueras de la capital. Disparos esporádicos se registran en varios zonas de la urbe, y movimientos similares de protesta se han producido en Cabo Haitiano, la segunda ciudad del país.
El viernes, al menos una persona murió tras un incidente con un grupo de manifestantes. La víctima fue linchada al intentar forzar su pasaje en una barricada. El cuerpo del hombre, un oficial asignado a la seguridad de un dirigente de un partido de oposición, fue luego incinerado en medio de la calzada.

Fuerte alza.
El nuevo marco de referencia entre el FMI y Haití, implicaba el cese de la subvención pública de los productos petroleros, fuente frecuente del déficit de las cuentas públicas. Este aumento es considerado insoportable por la mayoría de la población de Haití, un país que enfrenta una pobreza extrema, desempleo masivo y una inflación superior a 13%.
El gobierno intentó convencer a los ciudadanos de que está obligado a revisar los precios de productos petroleros. “No hablamos de aumento sino más bien de poner los carburantes al precio que deben estar”, había señalado el primer ministro antes de la suspensión.
“De 2010 a 2018, Haití subvencionó por una suma de 50.000 millones de gourdes, es decir mil millones de dólares. Este dinero nos habría permitido construir nuevas rutas, escuelas, hospitales”, explicó Lafontant.
El gobierno defiende la disminución de estas subvenciones públicas porque según asegura privilegiaban injustamente la economía de los ciudadanos de la vecina República Dominicana, que cruzan la frontera en busca de precios más baratos de combustible. (AFP)