“Deben mantener unidas a las familias”

LA POLITICA MIGRATORIA DE TRUMP SIGUE COSECHANDO CRITICAS

El presidente Donald Trump buscó apaciguar a su propia bancada en el Congreso, claramente incómoda ante el imparable escándalo por la separación de miles de niños inmigrantes del resto de sus familias en la frontera estadounidense con México.
Más allá de la furia indisimulada de los legisladores de la oposición demócrata, los propios republicanos no esconden la incomodidad con la creciente controversia y las justificaciones esgrimidas hasta ahora por el gobierno.
En ese cuadro, Trump visitó ayer el Congreso para reunirse con integrantes de la bancada republicana, con quien debe discutir las opciones que se analizan para hallar una salida a la situación que se agravó luego de filtrarse un escandaloso audio.
El lunes pasado, Trump y altos funcionarios dejaron claro que el gobierno no pretende retroceder en su política de separar familias arrestadas al ingresar clandestinamente al país, a pesar del ya ensordecedor coro de críticas.
Desde la Casa Blanca, un responsable del Departamento de Salud y Servicios Humanos indicó que la idea es que esta práctica sirva como “efecto disuasorio” para quienes busquen acceder al país de forma ilegal.
En tanto, varios legisladores demócratas visitaron centros de acogida de niños separados de sus familias en la frontera y expresaron su furia al encontrarse con que los menores son mantenidos en instalaciones divididas en “jaulas”.

Rechazo mayoritario.
Diversos sondeos ya muestran el rechazo mayoritario de los ciudadanos estadounidenses a esta situación, en un cuadro que podría claramente tener efectos en las elecciones legislativas de medio término.
El gobierno, en tanto, se aferra con firmeza a la teoría de que la separación familiar es resultado de la ley vigente, y que los legisladores demócratas son los responsables por esta situación al negarse a votar una ley de reforma del sistema migratorio.
Si bien los republicanos controlan las dos Cámaras del Congreso, Trump responsabiliza a los demócratas porque en el Senado precisa de 10 de sus votos para que una ley resulte aprobada.
Sin embargo, no sólo la oposición apuntó contra la dura medida, sino también parte del partido gobernante se mostró contraria a ésta política impulsada desde la Casa Blanca. El líder de la mayoría republicana en el Senado estadounidense, Mitch McConnell, aseguró que tanto él como sus compañeros de partido en la Cámara Alta quieren terminar con las separaciones de familias de inmigrantes indocumentados en la frontera con México.
“Todos los miembros de la conferencia republicana apoyamos un plan que mantenga unidas a las familias mientras se determina su estatus migratorio”, señaló McConnell ante los periodistas junto a varios senadores del Partido Republicano.

Audio polémico.
Un audio de dramatismo extremo en el que se escucha a niños llorando tras ser separados de sus padres cuando cruzaron la frontera sur de Estados Unidos motivó una nueva condena del gobierno mexicano, que consideró la política antiinmigratoria de “tolerancia cero” del presidente Donald Trump como “cruel e inhumana”.
El sitio web estadounidense ProPublica difundió una grabación obtenida en una instalación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, donde se retienen a los niños y niñas. En el audio, de una extrema dureza, se refleja el sufrimiento de un grupo de niños centroamericanos, que se identifican como de Guatemala y El Salvador y que no dejan de llorar y de gritar desconsoladamente por sus padres.
La tensa situación surgida en la frontera fue rechazada nuevamente de plano por el gobierno mexicano. El canciller Luis Videgaray afirmó que la práctica de separar a pequeños hijos de inmigrantes de sus padres es una “política cruel e inhumana” y una clara “violación de los derechos humanos”.
“Quiero, a nombre del gobierno y del pueblo de México, expresar nuestra más categórica y enérgica condena a una política cruel e inhumana”, apuntó el diplomático, y añadió que México respeta “plenamente” la soberanía de EE.UU. y su “facultad plena” en política migratoria, pero consideró que separar a menores de sus familias viola los derechos humanos.
De todos modos, los padecimientos de los inmigrantes en la frontera no son patrimonio exclusivo de los mexicanos. Guatemaltecos y salvadoreños, por ejemplo, salieron también a criticar ese trato hacia los niños, ya que varios de los menores de edad son nacidos en esos dos países centroamericanos. Los gobiernos de ambos países hicieron conocer su “rechazo” y “seria preocupación”, ante la política migratoria norteamericana. (AFP-Télam)