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Descartan una intervención militar

EL GRUPO DE LIMA OPTO POR LA SALIDA DIPLOMATICA

La reunión del Grupo de Lima que tuvo lugar en la capital de Colombia rechazó el uso de la violencia para resolver el conflicto que desataron los partidos de la oposición en Venezuela e insistieron con la solución diplomática para llegar a nuevas elecciones aunque con la salida previa del presidente constitucional Nicolás Maduro.
En principio bien podría considerarse ese resultado como una buena noticia para la paz en Venezuela en particular y para Latinoamérica en general. Sin embargo, las declaraciones previas a la reunión del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, que participó del cónclave en Bogotá, hacen suponer que la estrategia norteamericana tiene que ver con generar un escenario bélico y su participación ante un posible conflicto binacional entre Colombia y Venezuela.
Pence fue claro cuando dijo, en medio de las deliberaciones del Grupo de Lima, que «Colombia es nuestro socio más importante en la región y cualquier amenaza a su soberanía o seguridad enfrentará la determinación de los Estados Unidos». La frase llega pocas horas después de que el presidente Maduro anunciara la ruptura de relaciones con Colombia.
La frase del vicepresidente norteamericano es una muestra de cuál puede ser la estrategia del gobierno de Donald Trump ante la resistencia de los países latinoamericanos a montarse en una aventura bélica de consecuencias difíciles de calcular, al menos para estos gobiernos. El vínculo de los EE.UU. con Colombia es más que estrecho y las relaciones ya superan la condición de carnales donde la presencia de efectivos de las fuerzas armadas norteamericanas es habitual y viene de la época del supuesto combate al narcotráfico y las organizaciones guerrilleras.

Enfrentamiento.
En este contexto y en base a la declaración de Pence lo que estaría dejando el gobierno norteamericano es que los países del Grupo de Lima se dediquen a la disputa diplomática y en los foros internacionales y multilaterales mientras EE.UU. y Colombia, con Iván Duque a la cabeza, se concentran en la salida bélica. El enfrentamiento del domingo a la madrugada cuando desde Colombia un grupo de unos 60 paramilitares atacaron sin éxito el puesto de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) bien puede ser tomado como una prueba de la búsqueda de generar un motivo para que Colombia se sienta atacada. En esa oportunidad, los efectivos de la GNB repelieron el ataque y no se adentraron en territorio colombiano que está a escasos 20 metros.
Colombia tiene antecedentes en lo que hace a ingresar al territorio de otros países. El ejemplo más claro fue el ataque que realizaron, con ayuda de los Estados Unidos, al campamento que las FARC tenían en una zona selvática cercana a la población ecuatoriana de Santa Rosa de Sucumbíos. El campamento estaba a un kilómetro de la frontera de Colombia. En aquella oportunidad, marzo de 2008, murieron en el ataque varios guerrilleros, entre ellos uno de los líderes de las FARC, Raúl Reyes, cuyo cuerpo fue el único retirado por las fuerzas especiales colombianas. Ese hecho generó un fuerte entredicho diplomático entre los entonces gobiernos de Alvaro Uribe y de Rafael Correa. En ese entonces, el presidente de Ecuador acusó a los Estados Unidos de haber brindado el apoyo logístico desde la base que tenían en la ciudad ecuatoriana de Manta.

Amenazas.
En esa línea y luego de leer el documento consensuado por los países miembros del Grupo de Lima, el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, dijo a los periodistas que posee información «seria y creíble» sobre amenazas contra el diputado Juan Guaidó y su familia. Es por ello que aseguró que «responsabilizaremos al usurpador Maduro de cualquier acción violenta contra Guaidó, lo que se convertiría en otro crimen y daría una situación internacional que obligaría a actuar colectivamente acudiendo a todos los mecanismos legales y políticos». Lo que no está claro es cuál será el destino geográfico de Guaidó ya que egresó de Venezuela de manera ilegal de Venezuela a pesar de que la justicia le prohibió la salida de Venezuela.
El resultado de la reunión genera una pausa en la confrontación contra el gobierno constitucional de Maduro pero solo eso. Es el tiempo entre un relámpago y un trueno, como advirtió el encargado especial sobre Venezuela, Elliot Abrams, a los funcionarios de la cancillería venezolana en enero pasado y que se traduce en el permanente asedio que implementarán contra el gobierno bolivariano. (Pagina12.com)