El PSOE, ante el “Día D” de una guerra interna

El líder del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, y sus adversarios internos se preparan para dirimir hoy, en una reunión a todo o nada, la lucha fratricida por el poder en la que están atrapados, y que amenaza con convertir al histórico partido socialista español en un actor irrelevante para gobernar en España.
La guerra interna, que estalló tras las últimas derrotas sufridas por los socialistas en las elecciones regionales de Galicia y el País Vasco del pasado domingo, se inscribe en una crisis múltiple que mermó el liderazgo de Sánchez y en una disputa ideológica que afecta la gobernabilidad del país, tras nueve meses de un inédito bloqueo político.

Futuro.
Lo que ocurra en las próximas días y meses determinará el futuro del partido más antiguo de España y sus posibilidades de seguir siendo el referente de centro izquierda que fue en las últimas décadas, así como su capacidad de articular una alternancia a los conservadores en el escenario más plural que se inauguró el 20 de diciembre de 2015 con la irrupción de dos nuevas fuerzas, los izquierdistas de Podemos y los liberales de Ciudadanos.
Pero hoy será un día clave, ya que Pedro Sánchez y sus fieles se enfrentarán al amplio frente crítico liderado por la presidenta andaluza Susana Díaz -que ya no reconoce su autoridad- en el Comité Federal del PSOE, que tendrá lugar en la sede central partidaria de la calle Ferraz de Madrid.
Sánchez busca que el órgano apruebe la convocatoria de primarias para el 23 de octubre con la intención de revalidar su cargo de secretario general y un Congreso extraordinario el 12 y 13 de noviembre, y así poder mantener el rumbo fijado por él en el PSOE de no permitir que gobierne Mariano Rajoy, e intentar formar una alternativa.
Del otro lado, sus oponentes, que abogan por facilitar la reelección el líder conservador mediante la abstención, pretenden voltear su plan. Aseguran que cuenta con mayoría para ganar la votación, ya que no reconocen el derecho a voto de los dirigentes de la actual Comisión Ejecutiva, a la que consideran disuelta tras el golpe perpetrado por ellos el lunes, cuando dimitieron 17 miembros de ese órgano, con el propósito de provocar la salida de Sánchez.
Sin embargo, el líder se considera “en funciones” y está dispuesto a llevar hasta el final esta batalla en la que el PSOE se juega su propia supervivencia. (Télam)

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