“El Tribunal no es un juguete”

LA JUSTICIA DECIDE EL DESTINO DE TEMER

El titular del Tribunal Superior Electoral (TSE), Gilmar Mendes, advirtió ayer al presidente brasileño, Michel Temer, que esa corte judicial “no es un juguete del gobierno”, cuando faltan siete días para la votación de un veredicto que podría anular el mandato del jefe del Estado.
En la cuenta regresiva hacia el que puede ser el final del gobierno -según apuestan incluso aliados del mandatario- Temer nombró al frente del Ministerio de Justicia al ex juez del fuero electoral Torquato Jardim, un interlocutor con el Poder Judicial que fue resistido por la asociación de comisarios de la Policía Federal.
Todas las especulaciones desde que explotó en las manos de Temer hace dos semanas el escándalo por avalar sobornos -según la acusación que le hizo el Fiscal General, Rodrigo Janot- desembocan en el TSE, presionado como nunca y mirado por todos los actores políticos.
“No le corresponde al Tribunal Superior Electoral resolver la crisis política, el proceso será técnico y jurídico”, dijo Mendes, también juez del Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima corte de justicia de Brasil.
El juicio electoral por supuesto financiamiento irregular de campaña se iniciará el martes 6 y, en caso de condena, Temer será destituido, aunque el gobierno apuesta a que puede apelar hasta que la sentencia quede firme, manteniendo a Temer en el cargo.
Los aliados de Temer en el gobierno que negocian una sucesión mediante una elección indirecta en el Congreso pusieron esa fecha como clave para definir si siguen apoyando al jefe del Estado.
Pero el nuevo ministro de Justicia dijo antes de asumir que el juicio podría postergarse en caso de que algún juez pueda pedir ‘vista’ del proceso, un cuarto intermedio sin plazo, para analizar el expediente en profundidad, con lo cual le renovará supervivencia a Temer.
“El Tribunal Electoral no es un juguete del gobierno, no es un departamento del Palacio del Planalto (sede gubernamental). Si alguien pide analizar el expediente y analizar el proceso es algo normal, no es a pedido del gobierno”, dijo Mendes, quien en los últimos meses se reunió varias veces con Temer.

Causa.
El caso involucra a la fórmula presidencial Dilma Rousseff-Michel Temer, denunciados por haber financiado ilegalmente la campaña victoriosa de 2014 por el ex candidato presidencial derrotado Aecio Neves, senador suspendido acusado de pedir sobornos y de actuar con el actual mandatario para bloquear la Operación Lava Jato.
La empresa Odebrecht, en la delación de sus ejecutivos, informó que abasteció con aportes no contabilizados a la campaña de Rousseff, sobre todo el pago a los publicistas y delatores condenados Joao Santana y Mónica Moura.
En el nuevo escándalo con el frigorífico JBS, el juez Mendes apareció en grabaciones que lo vinculan en negociaciones políticas para favorecer a Neves. El magistrado fue abogado general del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
La declaración del juez Mendes ocurre luego de que asumiera como ministro de Justicia Jardim, un ex juez electoral cuya designación fue interpretada como parte de la estrategia de Temer para mantenerse en el poder y enfrentar la investigación que la máxima corte realiza contra el mandatario, tras haber sido grabado avalando sobornos, según la fiscalía, con el empresario Joesley Batista, dueño del frigorífico JBS.
Jardim dijo al diario Folha de S.Paulo que va a “analizar” si cambia la cúpula de la Policía Federal, una señal interpretada contra la Operación anticorrupción Lava Jato, en la cual están siendo investigados nueve miembros del gabinete y el posible sucesor directo de Temer, el número 2 del país y titular de Diputados, Rodrigo Maia.
Al Ministerio de Transparencia, donde estaba Jardim, fue el ex titular de Justicia, Osmar Serraglio, citado como vínculo de la mafia de la carne, en el procedimiento de abril pasado que causó un impacto mundial por denuncias de contaminación en alimentos. (Télam)