El senado expulsó a Berlusconi

El Senado italiano expulsó ayer a Silvio Berlusconi debido a su condena a prisión por fraude fiscal, en un humillante golpe contra el ex primer ministro que podría derivar en su arresto pero que es improbable que ponga fin a su tumultuosa carrera política.
En un desafiante discurso, el tres veces jefe de gobierno y poderoso magnate de los medios prometió a miles de seguidores congregados frente a su residencia de Roma que “seguirá luchando” pese a su expulsión del Senado, proclamando la jornada como “un día amargo, un día de luto para la democracia” de Italia.
“No nos vamos a retirar a un convento”, dijo el conservador Berlusconi, de 77 años, mientras el Senado votaba privarlo de una banca parlamentaria por primera vez en dos décadas de dominio de la política italiana.
Nueve propuestas presentadas por los aliados de Berlusconi en el Senado para bloquear el procedimiento de su expulsión fueron rechazadas una a una en una dramática sesión en la que decenas de legisladores tomaron la palabra para defenderlo.
Uno de los senadores incluso comparó a Berlusconi con el líder antiapartheid y Premio Nobel sudafricano Nelson Mandela, mientras que dos senadores rivales casi se van a las manos.
La expulsión de Berlusconi llegó casi cuatro meses después de que el Tribunal Supremo de Italia ratificara una condena de cuatro años de prisión en su contra por fraude fiscal cometido por su compañía audiovisual Mediaset.
Al ex premier se le aplicó la llamada “ley Severino”, que establece la expulsión del Parlamento de los condenados a penas superiores a dos años de cárcel.
Ahora, Berlusconi no podrá presentarse a ninguna elección durante seis años y perderá su inmunidad parlamentaria, que lo protege de ser arrestado.
Varios medios italianos especularon con un arresto inminente del excéntrico Berlusconi, pese a que sus abogados han desestimado esa posibilidad como “absurda” dado que su cliente ya entregó su pasaporte y que, según afirman, no hay riesgo de fuga.

Repercusiones.
Analistas sostienen que su desafuero es otro paso en el previsiblemente lento ocaso político de un hombre que todavía cuenta con millones de simpatizantes, que acaba de relanzar su partido, Forza Italia, y que seguirá ejerciendo una significativa influencia incluso como ex parlamentario.
En las calles de Roma las reacciones fueron diversas.
“Nos las arreglamos para poner fin a 20 años de fascismo, (así que) podemos poner fin a 20 años de berlusconismo también. Espero que entonces nos convirtamos en un país más adulto”, dijo Giulio, un transeúnte, en declaraciones en el barrio capitalino de Trastévere.
Frente a la residencia de Berlusconi, sin embargo, miles de personas de todas las edades, pero sobre todo jóvenes y mujeres, desafiaron un intenso frío y viento para arropar a su líder y acompañarlo en el momento más duro de su carrera política.
“Me da igual lo que puedan opinar de mí por apoyar a Silvio”, dijo Jaklin Ballesteros a la agencia de noticias EFE. (Télam)