Emmanuel Macron revela su polémica reforma laboral

SINDICATOS PROMETEN DARLE PELEA AL PRESIDENTE FRANCES

El gobierno francés del presidente Emmanuel Macron dio a conocer ayer los decretos de su reforma laboral, ampliamente resistida por varios sindicatos galos que amenazaron con paralizar el país contra una iniciativa que busca flexibilizar el mercado de trabajo y dejar en manos de las empresas asuntos como las horas de trabajo y los procedimientos de despido.
La reforma fue presentada ayer a los sindicatos y a los empleadores por el primer ministro Edouard Philippe, poco antes de la publicación del texto, uno de los pasos políticos más importantes de Macron, cuya popularidad viene en picada desde que asumió el cargo el 14 de mayo pasado.
La reforma es también la primera gran prueba del mandatario en sus intentos por reformar la economía gala, la segunda más grande de la zona euro.
El premier dijo que la iniciativa tiene por objetivo “curar” y no “tratar los síntomas” de las altas y prolongadas tasas de desempleo que afectan al país.
“Probablemente hubiera sido más fácil y menos riesgoso tratar los síntomas que curarlos”, señaló Philippe antes de subrayar que Macron fue elegido en mayo para realizar cambios que tengan “un profundo impacto” en el derecho y las relaciones laborales.

Medidas.
Las cinco medidas que componen la reforma serán aprobadas a través de un procedimiento especial en el parlamento para evitar largos debates y ser ratificados a fin de año.
Según Penicaud, el intento liberal trata de atender prioritariamente, “por primera vez”, a las empresas de pequeña y mediana escala.
Para el gobierno, las compañías con menos de 50 empleados son 9 de cada 10 y han sido “olvidadas” en las negociaciones laborales, y ahora se las pone “en el centro” de los cambios propuestos.
La queja sindical por la regulación laboral, sin embargo, recibe potente apoyo de todas las patronales, agrupadas en el Movimiento de Empresas de Francia (Medef).
La normativa divide a los trabajadores según el tamaño de las empresas para las que trabajan, y reduce el peso de los sindicatos.
Aquellos trabajadores que cobren salarios en empresas con menos de 50 empleados deberán negociar las reglas laborales con sus patronos a través de un delegado, sin apoyo sindical.
Los patronos de las compañías con menos de 20 empleados se encontrarán con manos libres para negociar directamente, en forma individual, con cada uno de sus empleados por separado.

“Déjà-vu”.
Durante décadas, gobiernos de distinto signo político intentaron reformar las normas laborales de Francia, pero estas siempre se diluyeron ante la contundente respuesta de los trabajadores en las calles.
La prensa describió la atmósfera política como un “déjà-vu”, recordando que hace poco más de un año el panorama era muy similar, cuando fue el turno del Francois Hollande de impulsar su polémica ley laboral.
El documento presentado ayer señala que la reforma permitirá adaptar el tiempo de trabajo, el salario y la movilidad en el lugar de trabajo a “las condiciones del mercado”, en base a acuerdos alcanzados por mayoría simplificada entre empleadores y trabajadores, según informó el diario Le Monde en su versión digital.

Campaña.
Los planes para reformar el mercado laboral estaban en el núcleo de la campaña electoral de Macron, cuya popularidad se desploma, apenas tres meses y medios después de asumir su mandato.
Los inversores extranjeros y los vecinos europeos observan de cerca el proyecto que, según los analistas, tendrá grandes efectos en la poderosa economía gala, donde sin embargo el desempleo es crónico en torno al 10%, una cifra que pesa sobre el crecimiento de la región.
En una entrevista con la revista Le Point publicada ayer, Macron dijo que cambiar las reglas laborales no era sino un “instrumento” para alcanzar algo más grande, “la liberación de energías”. (Télam)