Infierno en California: 42 muertos

MANSIONES DE FAMOSOS CONSUMIDAS POR LAS LLAMAS

El incendio forestal que devasta el norte de California dejó al menos 42 personas fallecidos, lo que lo convierte en el más mortífero en la historia de ese estado del oeste de Estados Unidos.
Miles de bomberos lucharon por quinto día consecutivo para contener al llamado “Camp Fire”, a los pies de las montañas de la Sierra Nevada y al norte de la capital estatal Sacramento, mientras equipos de búsqueda tuvieron la penosa misión de ubicar más restos de fallecidos.
“Hoy (lunes) fueron recuperados los restos mortales de 13 personas más, lo que lleva el número total de muertos a 42”, dijo en conferencia de prensa el sheriff del condado de Butte, Kory Honea.
Aunque es difícil tenerlo claro debido a ciertas inconsistencias en los registros, “Camp Fire” parece ser el incendio forestal más mortal en un siglo en Estados Unidos, desde que el “Cloquet Fire” mató a un estimado de 1.000 personas en Minnesota en 1918.
El “Camp Fire” es el más grande de varios focos activos en el estado, que han provocado la evacuación de más de 250.000 personas y que son avivados por vientos de hasta 100 kilómetros por hora.
El “Camp Fire” es también el más destructivo que se haya registrado en la región. Ha hecho arder 45.000 hectáreas y ha barrido con 6.500 casas en la ciudad de Paradise, en el condado de Butte, prácticamente borrándola del mapa.
Más de 5.100 bomberos de todo el país han intentado frenar las llamas, mientras equipos de búsqueda especializados -y en los que participan antropólogos y especialistas en ADN- recorren las ruinas para identificar restos humanos, en ocasiones reducidos a solo un puñado de cenizas.
Al menos 42 personas han muerto entre las llamas al norte y sur de California.

Catástrofe.
El presidente Donald Trump declaró “una gran catástrofe en el estado de California y ordenó ayuda federal adicional” para las áreas afectadas, dijo la Casa Blanca en un comunicado. Esto libera fondos para los condados de Butte, Los Ángeles y Ventura.
En el terreno, autos que quedaron en medio de las llamas fueron reducidos a esqueletos metálicos, mientras algunas vigas o chimeneas que permanecieron en pie delatan los lugares donde solía haber alguna vivienda.
Glenn Simmons, de 64 años, dijo a la AFP en la ciudad de Chico, cercana a Paradise, que ha estado durmiendo en su auto desde el jueves, incapaz de conseguir lugar en algún refugio. (AFP)