Intento de golpe de Estado en Turquía

Tras largas horas en las que no faltaron hechos de sangre que causaron 23 muertos y más de 200 heridos, y en las que Turquía y el mundo estuvieron en vilo por una intentona golpista que el gobierno da por fracasada, el presidente del país, el islamista Recep Tayyip Erdogan, llegó en un vuelo al aeropuerto Atatürk de Estambul.
Poco antes de la llegada del presidente turco al aeropuerto de la ciudad donde inició su gran carrera política como eficaz alcalde y donde grandes manifestaciones enfrentaron a los golpistas, el portavoz de la presidencia, Ibrahim Kalin, anunció el restablecimiento del orden constitucional y de la cadena de mandos.
Las televisiones turcas mostraron el avión del jefe de Estado aterrizando en la pista del citado aeropuerto internacional, el mayor de Turquía, aún cuando todavía no dejaban de circular rumores acerca de aviones en vuelo sobre el área de exclusión que el gobierno constitucional ha decretado.
Al momento en que se inició el movimiento destituyente, Erdogan estaba de vacaciones en la localidad turística de Bodrum, al sur de Turquía.
“Estamos reasumiendo rápidamente el control de toda la situación”, afirmó también el primer ministro, Binali Yildirim, tras anunciar que varios golpistas habían sido detenidos.

A las calles.
Pese al estado de sitio declarado por los golpistas, cientos de personas se volcaron a las calles, según imágenes difundidas en Twitter, aunque inicialmente no quedó completamente claro si salían a celebrar el levantamiento o respondían al pedido del presidente Erdogan de defender el orden constitucional.
Hubo manifestaciones en Estambul, Izmir y Ankara, donde posteriormente se supo que el saldo final había sido de 23 muertos (seis civiles y diecisiete policías) y más de 200 heridos. Pero las manifestaciones en rebeldía contra el intento de golpe fueron debilitando a sus autores.
El aeropuerto de Atatürk en Estambul, el mayor de Turquía y el tercero mayor de Europa, estuvo paralizado a consecuencia de la intentona golpista de anoche, pero entretanto los militares que lo habían ocupado se retiraron y miles de manifestantes contrarios a los golpistas entraron en el edificio. También de la televisión turca TRT se retiraron los soldados.
No obstante, un grupo de soldados golpistas ocuparon la emisora de noticias CNNTürk a las 3.40 hora local (21.30 hora argentina) y cortaron su emisión por media hora.
Cerca de las 4 de la mañana (22 hora argentina), Erdogan improvisó una conferencia de prensa en el aeropuerto de Estambul, aunque aún circulaban noticias cruzadas sobre aviones que alzaban el vuelo en la base de Eskisehir.

Acusación.
En la rueda de prensa, Erdogan acusó a su rival y ex socio político Fethulah Gulen, quien reside en Pennsylvania, de darle órdenes a los golpistas, que son una “minoría dentro del ejército” y se mostró convencido de que iba a controlar la situación en breve.
“Bombardearon el lugar donde me encontraba poco después de que me hubiera ido. No pensaron que haría todo el viaje a Estambul”, aseguró, según informaban diversos medios turcos y la BBC.

Ejército.
La intentona comenzó cuando una fracción del ejército de Turquía aseguró en un comunicado de prensa que se había hecho con el poder en todo el país, alegando el carácter antidemocrático del gobierno de Erdogan.
Poco después el comando de los golpistas declaró la ley marcial luego de haber tomado algunos edificios como el palacio presidencial, el canal de televisión público TRT y el aeropuerto internacional Atartuk en Estambul.
Repudio internacional.
A medida que se desarrollaban los acontecimientos, crecía el repudio internacional al golpe, que abarcó desde el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, hasta algunos de los países que más han confrontado últimamente con Washington, como Rusia e Irán.

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