Juraron autoridades de la AN

EL CHAVISMO DESCONOCE A LA MESA DIRECTIVA DEL PARLAMENTO

El conflicto de poderes que Venezuela sufre desde hace un año se profundizó ayer luego que el gobierno del presidente Nicolás Maduro desconociera a la nueva mesa directiva de la Asamblea Nacional encabezada por el diputado Julio Borges.
El jefe de la bancada chavista en la Asamblea Nacional, Héctor Rodríguez, sostuvo durante la sesión que la nueva mesa de autoridades del Legislativo, que asumió hoy, “se juramenta en una situación de desacato y, por lo tanto, es una directiva ilegal e inconstitucional”.
En tanto, el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami, afirmó que “la ilegítima AN no representa al pueblo digno y trabajador que quiere paz; la derecha seguirá su guion y su show de espaldas a la verdad”, agregando que “desde la ilegítima AN se amenaza la paz del pueblo y pretenden imponer el discurso de odio e irrespeto a la Constitución”.
El Aissami, quien mañana jurará como vicepresidente y será el primero en la línea sucesoria de Maduro, dijo que “es lamentable que la AN haya irrespetado los acuerdos de la mesa de diálogo y se mantenga en desacato y de espaldas a la ley”.
La mayoría opositora al chavismo en la AN designó su mesa directiva, al iniciarse el período ordinario de sesiones y de acuerdo con lo establecido por la Constitución.
El nuevo presidente de la Asamblea es Julio Borges, del partido centrista Primero Justicia (PJ) y hasta ahora jefe de la bancada de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que reúne a la oposición.
Borges pertenece al mismo partido que el gobernador de Miranda y ex candidato presidencial Henrique Capriles, una de las cuatro mayores agrupaciones políticas del país, que conforma la “mesa chica” de la MUD y es considerada moderada y legalista en la búsqueda de una salida al chavismo.
El primer vicepresidente de Asamblea es Freddy Guevara, jefe de hecho de Voluntad Popular (VP) tras el encarcelamiento de su líder natural, Leopoldo López, y el exilio del segundo, Carlos Vecchio.

“Línea dura”.
VP encabeza la minoritaria pero influyente “línea dura” de la MUD. De hecho, el partido se mantuvo al margen del diálogo entre el gobierno y la oposición propiciado por la Unasur y el Vaticano, que se inició a fines de octubre pasado y parece congelado desde diciembre.
Venezuela vive inmersa en un conflicto institucional desde que el 5 de enero de 2016 asumieron los diputados electos un mes antes y ello significó que uno de los poderes constitucionales de la república quedara fuera del control del chavismo por primera vez desde que este sector accedió al gobierno, a comienzos de 1999.
Desde entonces, el gobierno recurrió a su control del Tribunal Supremo de Justicia, que en más de 40 fallos declaró inconstitucionales o inválidas leyes y resoluciones sancionadas por la Asamblea.
Pese a ello, el diputado chavista Pedro Carreño sostuvo que en Venezuela no hay una crisis de poderes sino “un poder en crisis, que es el Poder Legislativo”.
El nuevo roce institucional entre el oficialismo y la oposición se produjo en medio de un nuevo avance del chavismo sobre sus adversarios.
Ayer, al anunciar un nuevo cambio de gabinete, Maduro dijo que era “una realidad constitucional” que la Asamblea se encaminaba a la “autodisolución”, y que ello podría derivar en la convocatoria a nuevas elecciones legislativas.
La Constitución establece que la composición de la Asamblea se renueva totalmente cada cinco años, por lo que los legisladores actuales tienen mandato hasta el 5 de enero de 2021. (Télam)